Struff se carga a Tsitsipas en un partido dramático

El griego estuvo a dos puntos de la derrota en el segundo set y salvó tres bolas de partido en el tercero, pero no fue suficiente para culminar la remontada

Jan-Lennard Struff. Fuente: Getty
Jan-Lennard Struff. Fuente: Getty

Jan-Lennard Struff acabó con las aspiraciones de Stefanos Tsitsipas en el Masters 1000 de Cincinnati tras un partido épico que cerró en el tie-break del tercer set (6-4, 6-7(5), 7-6(6). El griego se recuperó de un 4-5 y 0-30 al resto en el segundo set y consiguió llevar el partido a la manga decisiva, pero su rival, que llevó la iniciativa durante la mayor parte del encuentro, emergió victorioso en el tie-break decisivo.

El partido empezó con cinco errores seguidos por parte de Struff. ¿Sería esa la dinámica del mismo, con el alemán fallando todo lo que tocase? Nada más lejos de la realidad. Una vez encontró su juego, sus juegos al saque se terminaban en un visto y no visto, con un tenis agresivo y una altísima efectividad al saque. Era Jan-Lennard quien llevaba el control del punto en todo momento y quien parecía que tenía el partido en su mano, con un Tsitsipas algo desorientado y falto de explosividad en sus movimientos. Estas sensaciones se rubricaron con una rotura de servicio que consiguió con relativa facilidad. Saque y derecha bastaban a Struff para dejar claro que la rapidez de su juego sería lo que mandase en el marcador, con restos que caían como bombas y acumulando unas estadísticas bastante meritorias: 9 winners desde el fondo y 87% de puntos ganados con el primer servicio.

El segundo set seguía los mismos derroteros, con Struff sin quitar el pie del acelerador y consiguiendo un break de salida que podía acabar siendo decisivo visto su nivel al saque. El alemán dejó claro su grandísimo estado de forma con dos winners de revés paralelo en el siguiente juego, siendo capaz no solo de no sufrir al saque, sino de acabar sacando de la pista a Tsitsipas en cada rally a base de latigazos. Estaba claro que el griego debía hacer algo para intentar, al menos, maquillar lo que eran unas sensaciones horribles.

El cambio, aunque tarde, acabó llegando. Tsitsipas retrasó su posición al resto de forma más que notable, siendo hasta entonces totalmente infructuosa su táctica de esperar las bombas de Struff pegado a la línea de fondo. Ahora el griego empezaba a asomar la patita ligeramente, llegando al menos al 30 iguales en dos de los saques de Struff. En el momento de cerrar el partido, Tsitsipas esperó... y encontró la recompensa. Al borde del abismo, con 4-5 y 0-30 en contra, Struff titubeó y regaló tres errores no forzados. En su primera bola de break y su primera oportunidad al resto del partido Stefanos cerró el puño y gritó, sabiendo que se había colado por la única rendija posible. En el tie-break del segundo set fue él el jugador más sólido; el alemán falló su primera volea y otra bola neutral de rally para conceder al griego dos mini-breaks seguidos. Lo que no había ocurrido en todo el encuentro por fin acontecía: Tsitsipas había cambiado la dinámica gracias a ese ajuste táctico y a los nervios de Struff.

Posición al resto de Tsitsipas en el primer set. Fuente: Tennis TV Posición al resto de Tsitsipas en el segundo set. Fuente: Tennis TV

Sin embargo, es de remarcar cómo Jan-Lennard no dejó que la situación del segundo set cambiase su estilo, y se mantuvo fiel a su juego de ataque que le dio dividendos durante todo el encuentro. De hecho, fue él quien a lo largo del tercer set gozó de las mejores oportunidades al resto, con una bola de break al inicio de la manga y otro 5-4 y 0-30 que, sin embargo, esta vez Tsitsipas salvó con un tenis valiente y por puros méritos propios. La sensación era de que Struff, si bien había dejado de tener un saque inexpugnable, era aún así el mejor jugador sobre la cancha, atacando con fiereza toda bola corta que tuviese y valiéndose de restos muy agresivos con los que se fabricó sus oportunidades. En el tie-break decisivo, el alemán aprendió de los errores cometidos en la manga anterior y se fue al ataque, a tomar el toro por los cuernos y a incomodar a Tsitsipas. Dos aces, un remate ganador y una gran jugada de saque-volea le daban una ventaja de 6-3; no fue suficiente, con Tsitsipas salvando tres bolas de partido y el público de pie en la grada, volcado a favor del griego. ¿Sería de verdad el griego capaz de dar la vuelta en un escape imposible? Nada de eso: enorme primer saque a continuación y resto a los pies del griego posteriormente para cerrar el tie-break con 8-6 y levantar los brazos al cielo de Ohio.

Struff dio buena cuenta de su calidad y su capacidad de enfrentar a grandes tenistas (suma 5 victorias en sus últimos 10 partidos ante top-10) cuando su tenis es capaz de fluir... y también de su fragilidad mental en los momentos calientes del partido (realmente debió haberlo cerrado en dos mangas). Por otro lado, Tsitsipas encadena tres derrotas seguidas que le dejan muy falto de confianza de cara a Flushing Meadows. Las sensación es que al griego le falta esa explosividad que exhibió en la gira de tierra y una marcha más al saque que no lo obligue a intercambiar peloteos constantemente. ¿Será capaz de arreglarlo pronto?

LA APUESTA del día

Comentarios recientes