Osaka y el objetivo de divertirse en pista

De vuelta al número 1 del mundo, la japonesa muestra una actitud mucho más desenfadada y sosegada ante la competición. “La vida es mucho más que tenis”.

Naomi Osaka habla con la prensa en Cincinnati. Fuente: Getty
Naomi Osaka habla con la prensa en Cincinnati. Fuente: Getty

Todavía tiene 21 años, pero Naomi Osaka ya empieza a hablar como una jugadora que llevara una década en el circuito profesional. Desde luego, experiencias grandes ha tenido en este último año, saliendo campeona en dos de sus últimos cuatro Grand Slams disputados, incluso llegando a lo más alto del ranking cuando nadie la esperaba. Ese número 1 que recupera esta semana y que, sin embargo, parece que no pesa tanto como la primera vez. La tenista nipona aprendió una gran lección sobre la presión y las expectativas, por lo que ahora quiere ponerlo en práctica sobre la pista, sin tanto estrés ni sufrimiento. Así de bien lo explicó a su llegada al WTA Premier 5 de Cincinnati en declaraciones recogidas por la WTA.

Quiero expandir mi mente, darme cuenta de que no todo se trata de la cancha de tenis. Los tenistas tendemos a pensar que todos nuestros males se reducen a ese último partido, a lo que nos sucede dentro de esas líneas. Más adelante, entiendes que la vida es mucho más que tenis, que tienes un impacto mucho mayor de lo que crees. Ahora es cuando estoy empezando a darme cuentas de estas cosas”, reconoció la mejor tenista del planeta durante el Media Day mientras hacía balance de su diferente carácter según la gira del calendario.

“Cuando juego bien, básicamente es por instinto, como si automáticamente supiera lo que hacer dentro de la pista dura. En cuanto a mis partidos sobre tierra batida y hierba, recuerdo que luego me encerraba en mí misma y no hablaba con nadie tras la derrota. Sin embargo, después de perder la semana pasada con Serena en Toronto, todavía podía hablar con todos y descubrirme a mí misma qué cosas podía haber hecho mejor. Cuando ella me ganó de esa manera sentí que debía enfadarme, pero ya le había visto hacer eso con otras jugadoras por televisión, así que empecé a reírme”, resume la de Osaka.

Sin embargo, no fue Serena la que terminó levantando el trofeo en Canadá, sino Bianca Andreescu, una de las jugadoras más jóvenes del top100. “Es un sentimiento extraño, en seguida me doy cuenta de la edad que tienen y entiendo que siempre habrá una nueva generación que venga después. Es raro, pero es algo a lo que tengo que acostumbrarme, sé que no todo en este mundo va a ser dulce y amable. A veces tengo que sacar el martillo y demostrar que, aunque sea un poco más vieja, todavía puedo ganar un par de partidos”, bromea la de 21 años.

Más allá de Cincinnati, el reto de defender su trono en el US Open le espera, algo para lo que todavía no sabe si estará preparada. “Solo espero llegar y ver mi foto en la pared, eso es todo, es todo lo que he podido llegar a pensar. Para mí, todo el mundo sabe que crecí en Nueva York y que tengo allí a mi familia, eso es lo más grande. Es como mi segunda casa, me encanta volver allí cada año. También disfruto con la prensa japonesa, he tenido que hacer mucha, incluso cuando estaba número 100 del mundo, se me hacía extraño tener que hacer tanta prensa estando con un ranking tan bajo. Pero me acostumbro a todo, me encanta hablar con ustedes, me hacen preguntas muy interesantes”, asegura.

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