Federer, Djokovic y el 8-7 y 40-15

30 días después de aquella final en Wimbledon, los dos regresan a la competición. Roger, con ganas de volver a encontrarse con el serbio.

Federer, Djokovic y el 8-7 y 40-15
Federer, Djokovic y el 8-7 y 40-15

"La final de Wimbledon no fue necesariamente más difícil de digerir que otras duras derrotas. Creo que mi reacción fue normal, de estar enfadado un tiempo pero empecé a mirar hacia adelante y a pensar en cómo volver a tener otra oportunidad de enfrentarme a Novak". Estas son las palabras de Roger Federer, el cual, recordemos, hace apenas unos días cumplió 38 años y que tiene el palmarés más laureado de la historia del tenis masculino.

Eso es lo que diferencia a los grandes, de las leyendas. Cualquiera de los tres del Big 3 podría estar ya desde hace tiempo viviendo la vida y disfrutando de lo que han ganado con mucho sudor y esfuerzo pero no, ahí siguen, pasando gran parte del año fuera de casa y luchando por convertirse en el mejor de la historia. Cualquier otro, después de ganar lo que ha ganado y cerca de cumplir los 40 años, no se pasaría los días posteriores a aquella final dándole vueltas a la cabeza, lo cual es de valorar para comprender el amor que siente por este deporte.

Porque si tantos aficionados siguen todavía pensando en aquel 8-7 y el 40-15 en el marcador para Roger, con las dos pelotas de campeonato que dejó de ganar, a Federer también le pasa. "Dos días después de la final todavía le seguía dando vueltas al partido, lamentándome. Soy alguien que repasa mucho sus derrotas, porque considero que se puede aprender de ellas. Estas derrotas hacen que regrese con más motivación y ya solo pienso en volver a tener la oportunidad de ganar grandes títulos", aseguraba el helvético en el Media day desde Cincinnati.

Desde luego, tendrá que pasar mucho tiempo para que aquél 8-7 y 40-15 se termine de olvidar, si es que se puede hacer. Roger tendrá que jugar muchos partidos para que esos flashbacks no vuelvan y como dice él, nada como tener otra oportunidad de enfrentarse a Novak Djokovic y poder quitarse la tremenda espina que tendrá clavada. Precisamente ante el serbio se enfrentó hace un año en Cincinnati, donde Nole fue tremendamente superior. Con la ausencia de Nadal, quizá sea momento de volver a presenciar este duelo entre los dos en este torneo.

Al ser humano siempre le costó olvidarse del pasado y avanzar hacia adelante. Es complicado dejar atrás aquello que nos hizo daño en algún momento y en las próximas semanas será momento de ver si Roger consigue hacerlo. Lo bueno del tenis es que hay una nueva oportunidad cada semana y dentro de apenas nada, comienza el US Open y ahí, tendrá una nueva oportunidad de desquitarse de lo ocurrido en Londres aquella tarde del 14 de julio. Hoy, los dos regresan en Cincinnati 30 días después, partiendo desde un sitio distinto pero poniendo la mirada en el horizonte para volverse a encontrar otra vez al otro lado de la red.

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