Medvedev, el robot amante de la panna cotta

El tenista ruso se muestra frío en pista pero fuera de ella destaca su lado bromista y sobre todo, amante del dulce y del postre italiano.

Daniil Medvedev. Foto: Getty
Daniil Medvedev. Foto: Getty

Uno de los primeros recuerdos que tengo de Daniil Medvedev fue un par de años atrás, siendo un chico con bastantes carencias en su tenis, desconcentrado en gran parte del encuentro y con una actitud un tanto inmadura, algo lógico para la edad que tenía. No me llamó especialmente la atención hasta que en 2017 dejó fuera de Wimbledon a Wawrinka en primera ronda.

A Gilles Cervara, su entrenador, le conocí en el torneo de las finales de Londres, en noviembre de 2016 y cuando hablaba con él sobre el ruso me decía que tenía un potencial tremendo. Desconozco si él pensaba que llegaría tan lejos pero yo lo dudé en aquel momento. Daniil está metido de lleno dentro del Top 10 y tras un gran final de año la temporada pasada, en este 2019 es el segundo tenista con más victorias (38), solo por detrás de las 41 de Nadal, lo cual hay que valorar ya que a principios de 2018 todavía estaba jugando Challengers.

Medvedev en pista es de la cantera rusa. Frío, con templanza. Al menos, en estos últimos tiempos. Le miras a la cara y apenas puedes intuir que siente algo. Analizando un poco su estilo de juego, te puede parecer que sea un "robot", algo que nos hace recordar inevitablemente a ese Nikolay Davydenko, salvando las distancias. Se apoya mucho en su servicio, el cual varía de forma muy inteligente y tiene un revés muy fluido, capaz de usarlo de forma efectiva en todas las direcciones. Fuera de cancha, sin embargo, es un chico totalmente opuesto a lo que se uno se pueda imaginar.

Le traté en persona por primera vez en Barcelona, donde tuve ocasión de entrevistarle. Sonríe cuando le hablas en tono de broma e incluso se atreve a seguir el juego. Cervara subraya que es un chico muy divertido e incluso despistado. Dentro del equipo tienen esta coña donde se divierten con lo torpe que puede llegar a ser a veces el moscovita.

Hablando para la web de la ATP, el técnico francés contó que muchas veces, Daniil queda con él en la cafetería de los torneos para comer pero termina sentándose solo porque no le encuentra. Cervara tiene que enviarle una foto del propio Medvedev sentado solo, en otra mesa, para que pueda encontrarle. Durante la pasada semana en Montreal, también comprobamos que esto no es algo exclusivo de las cafeterías. Al ruso también le ocurre durante los partidos ya que tuvo que preguntarle a Murphy, el juez de silla, si sabía dónde estaba sentado su entrenador porque no le veía en la grada.

Mes a mes, se le ve progresar y subir cada vez más en el Ranking y ha mejorado mucho su físico hasta el punto que completó un grandísimo torneo en Montreal viniendo sin descanso después de alcanzar la final en Washington. "Dile eso a mi entrenador", decía el ruso en tono de broma hoy en Twitter a una persona que destacaba precisamente eso, teniendo en cuenta que competirá también esta semana en Cincinnati.

"Me encantan las gominolas. No son buenas para la salud ni para los músculos, pero las amo. Solo las puedo comer cuando no estoy en un torneo. Si no las comiera, me verías tirarme por la ventana. Tan pronto acaba un torneo me pongo feliz por una cosa: porque ya puedo pedirme un postre", reconocía divertido Daniil para la ATP, señalando que se pirra por la panna cotta. Tendrá que seguir esperando para comerse su adorado postre, teniendo una semana de descanso antes del US Open. Ahí veremos si logra progresar más allá de la cuarta ronda en un grande ya que tiene en esos octavos su mejor actuación, lograda en el pasado Open de Australia.

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