Mayar Sherif, la revelación de la WTA con sello español

De la mano de su entrenador analizamos la meteórica progresión de una tenista nacida en Egipto pero que entrena en Elche

Mayar Sherif, con el título de campeona en el ITF de Tabarka.
Mayar Sherif, con el título de campeona en el ITF de Tabarka.

Alejados de los focos de Montreal y Toronto, durante la semana pasada se disputó un torneo ITF sobre suelo español. El ITF W25+H de Las Palmas congregó a jugadoras de la talla de Paula Badosa en una bonita semana de tenis bajo el espectacular marco que supone la isla. De entre todas las jugadoras, ávidas de puntos para seguir subiendo escalones en el ranking WTA, emergió un diamante que lleva varios meses quemando etapas a una velocidad supersónica.

Es un diamante multicultural, cosmopolita, que nació en El Cairo, tierra de pirámides, pero que se formó desde su etapa de júnior en Alicante y que estudió durante cuatro años en Estados Unidos. Sí, lo oyen bien: es, en cierto modo, un producto español. Su nombre es Mayar Sherif y lleva ya la friolera de 6 victorias en torneos ITF (4 W15 y 2 W25, ambos en España) durante un 2019 que comenzó sin ranking... para estar, a día de hoy, rozando la barrera del top-300 (#313).

Si a simple vista un ascenso así nos indica que hablamos de una jugadora especial, entablar contacto con su equipo nos despeja cualquier duda que pudiéramos tener. Mayar es entrenada por Justo González, que dirige la Escuela del Club de Campo Elche tras pasar 4 años en la prestigiosa Academia de Juan Carlos Ferrero. En el Club de Campo, la egipcia ha establecido su base de entrenamientos. "Mayar ha depositado toda su confianza en la Escuela, dice que se siente como en casa allí. Desde que pueda comprará su propia casa en nuestra ciudad, Elche", afirma la jugadora, dando a las claras que el entorno de trabajo que facilita la ciudad alicantina -y más concretamente el Club de Campo Elche- es idóneo para la eclosión de jóvenes talentos.

La historia de Sherif deja a las claras lo sacrificada que es la vida del tenista. En un país con muy poca tradición tenística, especialmente en el lado femenino, donde los sponsors escasean en la etapa de formación; es por ello que decidió volar y entrenar en la Academia de Juan Carlos Ferrero, lugar en el que comienza una aventura que de momento les ha dejado muy cerca del top-300: "Yo entrené a Mayar en su etapa junior, en la Academia de Juan Carlos, y con ella conseguimos ganar su primer Future a la edad de 16 años. Luego ella se fue a estudiar a Estados Unidos; estando allí, el segundo año me llamó y me dijo que quería ser profesional y que quería intentarlo conmigo. Así fue y este año a mediados de enero comenzamos... nos conocemos, no hay dudas entre nosotros y en una charla muy corta todo quedó muy claro".

Mayar hizo las Américas como otras tantas jugadoras, en busca de estabilidad económica y optando por una formación que hoy día da muchos réditos en lo personal y en lo profesional. "Creo que Mayar allí ha crecido mucho como persona y ha madurado, además de darse cuenta que de verdad quiere ser jugadora. Tiene un talento mental muy grande además de que físicamente es muy fuerte. Hemos recuperado algo que había perdido allí, que era la intensidad entrenando y por encima de todo disfrutar cada día del trabajo diario". Tras haber estado con ella en su etapa junior, Justo decidió embarcarse en el desafío de llevar a Sherif por las aguas del circuito ITF, sin el paragüas que te da el jugar con tenistas de su misma edad.

"Gracias a la oportunidad que me dieron en Juan Carlos Ferrero de poder entrenarla pudimos conocernos y compartir buena parte de su etapa de formación junior en la que se le enseñó a trabajar duro. Yo personalmente me siento formado bajo la filosofía que se enseña en esa academia. Empiezo a trabajar con ella siendo junior y ya empezamos también a jugar muy pronto algún ITF, consiguió resultados muy buenos y se colocó 500 WTA enseguida. Yo ya vi en junior que tenía cosas muy especiales que no se las veía a otras jugadoras, tenía unas rutinas innatas espectaculares entre otras cosas, además de una gran mentalidad ganadora". Justo no tiene reparos en narrar el camino por el que ambos pasaron juntos; no en vano, Sherif es una jugadora especial. De la egipcia, su entrenador destaca una característica por encima de todas, algo que la diferencia con respecto a una generación que a veces está más pendiente de lo que se dice de ellos fuera de la pista que de mejorar dentro de ella:

"Creo que algo que es importante que se debe destacar, es que Mayar es una jugadora totalmente centrada en su trabajo diario, alejada de las redes sociales y que vive por y para lo que hace. No deja que nada la distraiga o la aparte de sus objetivos y tiene fe ciega en su equipo, al igual que yo en ella desde que conocí, ambos lo sabemos. La vida en Egipto es cuatro o cinco veces más barata que aquí, el esfuerzo y la apuesta que ella ha hecho es muy grande y todo aquí para ella es muy caro. Con lo que ella va ganando de prize money y todo lo que le puedo ayudar lo vamos sacando, pero poco a poco".

Mayar Sherif y Justo González.

Aquí entramos en arenas movedizas: el esfuerzo tan brutal que se ha de hacer económicamente para poder subsistir en los escalafones inferiores del tenis. Esa solvencia económica que aporta jugar college, estando 4 años en las filas de la Universidad de Pepperdine, se invierte en hacer de Elche su base de trabajo y apostar fuerte por el Mediterráneo como lugar para desarrollar su tenis. La infraestructura que aporta nuestro país nada tiene que ver con la de Egipto, al fin y al cabo: "En la época junior sí que tuvo alguna ayuda dentro del grupo de entrenamiento de la ITF en África, viajando a algunos torneos con ellos. La Federación de su país la ha ayudado puntualmente, pero nada serio con lo que se pueda contar para tener y formar una buena estructura. Se hace duro, pero estamos convencidos de que en breve en Egipto vamos a encontrar una buena ayuda, estamos en ello, además tenemos alguna empresa española y de Elche bastante importante con ganas de colaborar en este proyecto .... pero con un ranking más alto todo será más fácil".

Con la estabilidad económica de nuestro país y la formación universitaria completada, los movimientos de fichas han dado réditos desde el principio. El año de Sherif es estelar: balance de 56 victorias por 9 derrotas, con independencia de la superficie y una sensación de dominio a nivel ITF absolutamente abrumadora. ¿Era algo con lo que Justo contaba al iniciar el 2019? "Si me dices en febrero, tal y como estaba fuera de forma y ritmo, que en agosto íbamos a salir 250 aproximadamente, no me lo hubiera creído. Es verdad que llevamos ya muchos partidos, pero ahora mismo estamos en el mejor momento física y mentalmente, empezamos en febrero físicamente mal y sin ningún ritmo de partidos, pero al final el mejor entrenamiento es la competición y es la que realmente te da esa chispa". La hoja de ruta de la egipcia ahora puede bifurcarse en más direcciones, con un ranking que la acerca a probar suerte en ITF's de mayor enjundia e incluso torneos WTA: "La temporada ahora cambia porque ya podemos empezar a jugar torneos mayores y algunas qualys de torneos WTA, pero sobre todo la obsesión de Mayar es jugar con chicas muy buenas para poder mejorar más. Sabemos que eso lo podemos encontrar jugando mejores torneos".

Y es que nada mejor que la competición de más alto nivel para dar pasos de gigante. Con las miras en los mejores eventos del circuito, ¿por qué Sherif está preparada a dar el siguiente paso? ¿Qué hace a esta jugadora especial? Su entrenador nos da una radiografía completísima del por qué de su éxito: "Está jugando muy ordenada, con un patrón muy claro de juego y un poco sin importar contra quién jugamos. El objetivo es hacer nuestras cosas por encima de todo, solo pequeñas variaciones tácticas dependiendo de la rival. Cuando esto lo tienes claro todo es más fácil porque crees en algo. Luego necesitas armas y creo que ella las tiene.

El tema de las rutinas es algo que creo que la gente lo trabaja, busca ayuda externa, temas de concentración... ella tiene mucho innato de esto desde pequeña. En el tenis hablamos mucho de que es un deporte mental: esto, para mí, es talento mental". Esa solidez a nivel mental va de la mano, a nivel tenístico, con una derecha muy particular, con un gesto algo heterodoxo pero que nunca ha dado problemas a Mayar: "La derecha la juega muy pasada pero tiene un talento innato para dominar ese grip. Nunca nos hemos planteado cambiarlo, es algo que es muy suyo y así lo sentimos ella y yo".

La próxima parada para Mayar y Justo será en Rabat y no tiene nada que ver con el circuito femenino en sí: allí durante la semana que viene se disputan los Juegos Africanos, que reparten nada más y nada menos que una plaza para estar en Tokyo 2020. "Estar en Tokyo es algo que nos haría mucha ilusión porque estar en las Olimpiadas es único para cualquier deportista. Hay que ganar el torneo para poder estar allí, lo daremos todo, por eso esta semana hemos decidido descansar y no jugar el próximo ITF en Las Palmas. También tenemos entre ceja y ceja Australia". Ahora Mayar se encuentra muy cerca del corte para disputar la qualy, pero sin puntos que defender se antoja casi imposible que no veamos a la egipcia en tierras oceánicas...

Es la historia de una tenista que busca dejar su huella en un circuito despiadado. Egipto, Estados Unidos y España han sido testigos del ciclón Sherif, un ciclón que doma Justo González con buena mano y con dos máximas imprescindibles: el respeto mutuo y la enorme confianza que existe entre ambos. Ahora, a Mayar no le tiembla el pulso en mirar hacia arriba y seguir subiendo en un ranking que ha dominado con mano de hierro. No se extrañen si ven a este dúo egipto-español en Tokyo 2020, o incluso en algún torneo WTA pronto... porque Mayar es una tenista muy, muy especial.

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