La redención de Nicola Kuhn

Tras su victoria en El Espinar, el español de 19 años está hoy en su mejor ranking tras dejar atrás un periodo de dudas y molestias físicas

Nicola Kuhn, campeón en El Espinar. Fuente: Facebook Open Castilla y León
Nicola Kuhn, campeón en El Espinar. Fuente: Facebook Open Castilla y León

Cuando eres una de las mayores promesas del tenis español, prepárate para que todos los focos estén puestos sobre ti. Si esa catalogación te la ganaste tras hacer una final de Roland Garros junior, ganar el dobles y, poco más tiempo más tarde, ganar un Challenger viniendo de la previa con solo 17 años de edad, todo ese zumbido alrededor tuya se multiplica. Sin embargo, la vida del tenista joven es dura, y más cuando las lesiones entran en escena. Que se lo digan a Nicola Kuhn. Hoy, a pesar de todo ello, el español es un hombre feliz.

Y no solo por añadir a su palmarés su segundo Challenger, sino por todo lo que ello significa. La victoria en El Espinar siempre augura una buena carrera, siendo claros los precedentes lejanos e incluso los más cercanos. Ugo Humbert era #184 cuando se proclamó campeón el pasado; un año después está dentro del top-60. Si miramos más atrás, la lista de ganadores incluye a Rafa Nadal, Juan Martín del Potro, Sergi Bruguera o Feliciano López, nombres ilustres que pasaron por Segovia para seguir impulsando su incipiente carrera.

Pero no es el simbolismo que encierra este torneo lo que realmente emociona a Nicola. Ganar en El Espinar es, de una vez por todas, dejar atrás un periodo de dudas, marcado por las lesiones y las molestias físicas que atormetan la cabeza del tenista más maduro. Problemas físicos que convirtieron 2018, el año en el que Kuhn debía empezar su despegue tras deslumbrar al mundo en 2017, un año irregular, donde consiguió su primera victoria ATP pero donde apenas dio pasos significativos en el ranking, con parones de varios meses incluidos. Este año, todos los medios se hicieron eco de aquel desplome tan espectacular en Miami, donde primero los nervios y luego unos salvajes calambres le impidieron cerrar su partido ante Mischa Zverev. Kuhn, retorciéndose de dolor, no era capaz ni tan siquiera de caminar por su propio pie. En el lugar de la escena estaba un hombre, Iván Navarro, capital para la progresión del jugador criado en Torrevieja.

Sin embargo, ese hombre no estaba en su banquillo en El Espinar esta semana. Es una nueva página en la carrera de Kuhn, que ahora trabaja con el entrenador alemán Steffen Neutert. Alicante, el lugar que lo hizo tenista y que lo apoyó en sus peores momentos, es agua pasada. Un nuevo comienzo en la carrera de Nicola que, por fin, ha dado sus réditos con el segundo Challenger de su carrera. "En lo que más me ayudó Iván fue en volver a confiar en mí mismo, volver a disfrutar del deporte. Muchas veces, cuando las cosas no van bien no las disfrutas, y lo básico es hacer eso. Jugué equipos en Alemania, hace una semana, y ahí toqué fondo en mi carrera tenística y a nivel personal. De ahí, otra vez para arriba y estoy contento con cómo estoy mentalmente", comentaba Kuhn en una extensa entrevista para BCKHAND a principios de semana. Sus palabras son la prueba de lo difícil que pueden resultar los cambios y dejar atrás a la gente que quieres y que te ha dado tanto.

La semana sobre las pistas duras segovianas fue perfecta; Kuhn no cedió ni un solo set en ninguno de sus partidos y eso le permite volver al top-200, alcanzando su mejor clasificación histórica en el puesto #188. "Después de cada partido me sentía mejor acerca de mi juego y con más confianza. Pienso que jugué a un nivel muy alto, especialmente hoy (día de la final). Estoy muy feliz por este gran logro y sé que continuaré mejorando cada día. Espero volver algún día a este torneo, pero no jugarlo; sería una buena señal", declaraba a la ATP un hombre en cuya proyección es clave encontrar la consistencia y la estabilidad física. La capacidad de sufrimiento está y estará ahí para alguien que sabe lo que es pasarlo mal. "La lesión fue un momento horrible: el volverme a casa, verme con una escayola y no poder pisar una pista de tenis, estar todos los días llorando... ha sido muy duro".

Pero, justo como dice él, "no hay mal que por bien no venga". El sufrimiento y todas las agonías pasadas han dejado paso a un Kuhn más maduro, que siente la confianza de los suyos y que quiere empezar a pensar solo y exclusivamente en su tenis y no en recuperaciones físicas. El Espinar solo fue el primer paso en el camino de vuelta al estrellato. Ahora, el próximo objetivo es entrar en la qualy del Us Open y volver a pisar territorio ATP. Cuerpo y mente están preparados para ello.

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