El ranking ITF llega a su fin

Después de varios meses de conflicto y protestas, el experimento de la ITF para reestructurar las categorías más bajas queda oficialmente finalizado

David Haggerty, presidente de la ITF. Fuente: Getty
David Haggerty, presidente de la ITF. Fuente: Getty

Mientras los focos del circuito ATP se centran en Nick Kyrgios y su gran semana en Washington, el mundo del tenis ha vuelto a cambiar a fecha de 5 de agosto. Es motivo de alegría para muchísimos jugadores, los promotores de una "anti-reforma" que hoy ha visto la luz oficialmente. Los puntos ITF, que daban lugar a un ranking separado al de la ATP y bifurcaba el camino hacia Challengers y eventos de mayor categoría, han sido oficialmente convertidos a puntos ATP. El circuito vuelve a la fórmula puesta en funcionamiento durante los últimos años.

Han sido 6 meses de arduas protestas por parte de todos los entes afectados. Plataformas, grupos, podcasts, todo por revocar un cambio que no dejaba margen al beneficio. El ITF World Tennis Tour, presentado con redoble de tambores y campanillas, nació condenado al fracaso. Muchos eran los motivos de queja para los jugadores: la inmensa cantidad de torneos Futures seguidos que debías ganar para hacerte con un puesto en la zona noble del ranking ITF, el limbo en el que dejaba a muchos jugadores que no tenían ni suficientes puntos ITF (al haberse centrado en los Challengers durante el año anterior) y que veían recortadas sus plazas para jugar torneos ATP y, sobre todo, el hecho de cortar de raíz el sueño de muchos jugadores aspirantes; las qualys de los Futures se vieron acortadas de forma salvaje, provocando una carnicería por conseguir una plaza en un torneo del que, luego, no serías ni tan siquiera capaz de sacar un punto ATP.

El motivo detrás de esta reforma era, según el organismo profesional, el de permitir de verdad que aquellos que estuviesen en el ranking vieran cómo sacaban beneficio del tenis. El resultado final, sin embargo, fue el de truncar la carrera de miles de tenistas. Los organizadores de ITF, además, trataban de compensar las pérdidas que generaba el nuevo sistema cobrando un "entry fee" mucho mayor al de años anteriores; se generó un embudo que perjudicaba a los jugadores que estaban en la parte de abajo de la pirámide. "Los que estamos entre el 1200 y el 1800, con el nuevo sistema, tenemos un 0,00002% de posibilidades de ser tenistas", decía el tenista Bruno Mardones en un podcast realizado por la web BCKHAND. Al final fueron ellos, los jugadores, los precursores del cambio.

Los tenistas más humildes se armaron en torno a grupos de Facebook donde dejaron su interés propio a un lado para unirse y meter presión a todos los organismos. Que el nuevo sistema no funcionaba era algo más que evidente. "En cada torneo que jugaba hablaba con los jugadores para saber qué pensaban sobre estos cambios. La conclusión fue que no había nadie que estuviera de acuerdo. (...) Una mañana estábamos en Túnez, con tres argentinos y nos propusimos hacer algo. Armamos una reunión y vinieron casi todos los jugadores del torneo. El tenis es muy individualista, muchos están cómodos con su situación, por eso no esperábamos que viniera tanta gente. Si no peleábamos por lo nuestro, estábamos al horno" declara Juan Pablo Paz para Página 12, uno de los principales instigadores de las agresivas movilizaciones de los tenistas. Esos grupos, de jugadores vs la ITF, llegaron a oídos de gente influyente en este deporte: el principal fue el mandatario Dirk Hordorff, quien fue capaz de dar un altavoz a los jugadores dentro del seno de la ITF. Las conversaciones en aquellos grupos de Facebook llegaron a sitios importantes, los vídeos de apoyo se comenzaron a viralizar (Toni Nadal, por ejemplo, mandó uno en contra del nuevo sistema) y los jugadores plantearon el debate hasta que la ITF no pudo hacer más que darles la razón. A partir del 5 de agosto, los puntos ITF ganados durante esta temporada se convertirían en puntos ATP, volviendo al sistema de un único ranking.

El grupo de Facebook, Players vs ITF.

Hoy ya ha llegado ese día. A partir de ahora, los Challengers dejarán de tener varias plazas reservadas a los mejores jugadores del ranking ITF, los torneos Futures volverán a dar puntos ATP (ya hace varios meses, las plazas en las previas de los Futures fueron aumentadas). Eso sí, los torneos Futures darán menos puntos con respecto a años anteriores: 20 puntos ATP al ganador de un M25 (antes daban 35 o 27) y 10 puntos al ganador de un M10 (antes eran 27 o 15). La promesa de la ITF de aumentar el número de torneos Futures tratará de compensar que la lucha se haya encarnizado, pero al menos, los jugadores ya empiezan a ver la luz al final del túnel.

Con una nueva categoría de "rampa" entre Futures y Challengers en el horizonte (los Challengers 50, una invención de la ATP), la falta de transparencia y comunicación entre los dos ámbitos dirigentes del tenis también ha sido determinante en el fracaso del nuevo sistema. Mientras la ITF aumentó, como decimos, el número de plazas que daba a los jugadores en la previa, los Challengers mantienen una misma previa de 4 tenistas, con solo dos cupos para entrar al cuadro principal. La guerra de egos, con reclamos por parte de ambas dirigencias, terminó por dinamitar la reforma al completo.

Así pues, hay subidas muy destacadas en los rankings de hoy. El primer nombre en cuestión es el de Jannik Sinner, que subió casi 60 puestos uniendo su triunfo en el Challenger de Lexington al de otros Futures a principios de año, con dos títulos ITF M25 consecutivos (Trento y Santa Margherita de Pula), pero si echamos un vistazo a la cúspide del ranking ITF veremos cambios escandalosos. Yan Bai, el líder de esa clasificación ya obsoleta, ha avanzado la friolera de 154 puestos (!), cercando el top-200 cuando antes, por ranking ATP, no tenía ni una posibilidad de acceder a los torneos Challengers. No es un cambio que se haya producido de la nada: hasta 5 Futures M25 ganó el tenista chino, pero no pudo empezar a competir en Challengers hasta la semana pasada, donde alcanzó las semifinales en Chengdu (una demostración gráfica de la cantidad de tiempo que debías jugar el circuito ITF hasta tener posibilidades de alcanzar la siguiente categoría, mientras que tu ranking ATP, sin embargo, se mantenía inmóvil). Hay una subida más espectacular, sin embargo, y es la de Francisco Cerundolo, quien ingresó en el top-300 por primera vez tras pegar un salto de 161 posiciones. El joven argentino, que estuvo disputando los Juegos Panamericanos esta semana, también ganó 5 Futures (2 M25 y 3 M15) en puntos muy separados en el mapa: España, Argentina, Perú y Bosnia. Un esfuerzo brutal que no se tradujo en ascenso hasta este verano, donde Francisco empezó a jugar los Challengers en pista dura americana en los que ha cosechado 3 victorias y 2 derrotas.

Como los casos de Bai y Cerundolo hay muchos más, pero las anomalías quedaron enterradas. Es un día de festejos, en el que se abren las puertas para muchos tenistas que, ahora sí, verán un rayo de esperanza cuando decidan apuntarse a un torneo Futures, o verán más esperanza cuando ganen uno de ellos. La situación sigue siendo, en muchos casos, precaria, pero este era el primer paso que la ITF debía dar para mejorar la situación de muchos tenistas. A todas luces, es una semana que da esperanza: la confirmación de que si los protagonistas de este juego se unen, se pueden conseguir verdaderos cambios. Ahora tocará seguir haciendo ruido en la pista.

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