Opelka, a romper los estereotipos

El gigante americano está experimentando una meteórica subida en el ranking y tiene como objetivo desmontar los tópicos acerca de su juego

Opelka, a romper los estereotipos. Fuente: Getty
Opelka, a romper los estereotipos. Fuente: Getty

Vivir siendo un tipo de 2,10 metros de altura debe ser complicado. Jugar a un deporte que no sea el baloncesto, si bien para muchos es una bendición, es más difícil de lo que parece. Ningún número 1 en la historia del tenis llegó a los dos metros. Pero los estereotipos están para romperlos; sino, que se lo digan a Reilly Opelka.

El joven de Michigan está llamando a la puerta del circuito a una velocidad asombrosa. Ya establecido dentro del top-50, nadie quiere medirse contra él. Es una pesadilla enfrentarse a sus saques, pero Opelka está lejos de ser un jugador totalmente uni-dimensional. Sí, está claro que como sacador su principal arma es el golpe con el que inicia los puntos, y su juego se arma totalmente en torno a él, pero Reilly sabe aguantar las embestidas del rival cuando toca y es capaz de mantenerse en los puntos... para alguien cuyo movimiento está tan penado por su altura. "Tiene un gran tacto. Le pega muy, muy bien a la bola, la gente infravalora su capacidad atlética y su velocidad. Su capacidad de moverse hacia adelante es increíble para alguien de su altura", dice de él su entrenador, Jay Berger. Jay, su mentor, es junto al extenista Jean-Yves Aubone parte fundamental de la progresión de Opelka. Los tres están constantemente haciendo ejercicios para pulir el juego de Opelka, incluyendo entrenamientos en la playa para mejorar su juego de pies y un último aparato que, a través de los destellos de las luces, sirve para mejorar la explosividad y la capacidad de reacción.

Porque Reilly ha llamado a la puerta del circuito gracias a los Challengers, territorio donde en 2018 se sintió como pez en el agua. Tras superar un pequeño periodo de mononucleosis, avanzó desde el 229 hasta el 99 del mundo a finales del año, ganando tres títulos en cinco finales. "Era parte del plan. El año pasado quería jugar mucho en el circuito Challenger, ganar todos los partidos que pudiese y aprender mucho", confiesa Opelka en declaraciones a la ATP. "Siempre he tenido confianza en mí, he creído en mí, en que llegaría a donde quiero llegar. He trabajado muy duro para ello y he sido muy paciente".

Una de las ventajas de la relativa poca experiencia de Opelka en el circuito (aunque ya ha tenido tiempo para ganar su primer título ATP, este febrero en Nueva York) es que no todos le han visto jugar. Muchos de ellos aún han de descifrar el desafío que el estadounidense les supone, para muchos, siendo la evolución natural del perfil de sacador. Una versión claramente mejorada, porque Opelka trata de reivindicar su juego en general: "La primera vez que juego contra algunos, creo que ellos subestiman mi velocidad y mi habilidad desde el fondo de pista. Juego muy agresivo y hago muchos errores no forzados, pero cuando necesito mantenerme en el intercambio corriendo y peleando, no tengo problema en hacerlo".

"Muchos jugadores se sorprenden ante eso y creo que eso me ha servido para ganar muchos partidos este año. No me han jugado de la forma correcta, empezando a pasar pelotas pensando que yo me ganaría a mí mismo. Tengo un buen balance contra ese tipo de jugadores", dice un Opelka que ya tiene un head to head positivo con varios tenistas del circuito. La clave para Reilly, al fin y al cabo, es ser fiel a ti mismo y tu estilo: "A veces digamos que dejo de pisar el acelerador si hay un momento en el que necesito pasar bolas, pero mi instinto natural es el de jugar agresivo. En momentos claves de un partido no me cuesta hacerlo, porque es parte de mi juego. Si te fijas en los grandes jugadores, en los momentos importantes del partido juegan su propio estilo".

Uno de los jugadores a los que Opelka le tiene tomada la medida es John Isner, con quien lidera por 3-0 su cara a cara particular. Son duelos que se deciden por la mínima, por detalles en los tie-break donde ninguno de los dos sacadores quiere dar su brazo a torcer. Sin embargo, quien para muchos es la evolución natural del gigante de Greensboro nunca modeló su juego en torno a la mejor raqueta estadounidense: "Cuando era pequeño, admiraba a Roddick y a Blake y me encantaba Ferrer, pero no he modelado mi juego en base a ninguno de ellos. Tengo muchísimo respeto por John, aún le admiro. Es un tipo increíble y un gran competidor".

No solo Reilly es positivo con respecto a su juego y actitud. Su entrenador, el ya mencionado Jay Berger, no pierde la oportunidad de deshacerse en elogios: "Viene de una familia muy buena, ha sido criado de forma correcta. Combina eso con tener grandes mentores, como Tom Gullikson, Brian Gottfried, Diego Moyano o Michael Sell y es fácil ver por qué es un gran chaval. Es muy fácil de entrenar, siempre trae diferentes temas de debate y es el máximo interesado en desarrollarse como jugador".

Si aún no se han acostumbrado a escuchar el nombre de Reilly Opelka, háganse al oído porque vamos a verle mucho durante los próximos años. Su mentalidad ganadora, sus ganas de demostrar que no es solo saque y el entorno que le rodea están convirtiendo en una bestia a un jugador forjado a fondo en el circuito Challenger. ¿Llegará a ser más grande que la última generación americana, comandada por John Isner? Solo el tiempo lo dirá.

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