Zverev tenía un Ferrari que no sabía usar

Se esperaba la ruptura entre Lendl y Sascha, sobre todo después de las declaraciones del alemán el otro día. Zverev sigue demostrando que le falta mucho por madurar.

Ivan Lendl y Alexander Zverev. Foto: Getty
Ivan Lendl y Alexander Zverev. Foto: Getty

No debe ser fácil lidiar con alguien como Alexander Zverev. El alemán tiene un tremendo talento pero ya hace tiempo donde alguna semana parece romper un poco el cascarón pero no termina de sacar la cabeza del todo. Anoche conocimos la dimisión de Ivan Lendl como su entrenador, algo que a mí personalmente no me sorprendió viendo cómo su relación había ido deteriorándose durante todo este 2019 y es que por mucho que Sascha intentara echar balones fuera, algo se notaba en el ambiente que no iba bien.

Lendl cobraba por cada semana que debía agarrar sus maletas y acompañar a Zverev en un torneo y durante la gira de tierra su ausencia fue motivo de curiosidad de los periodistas, que siempre recibían la misma respuesta: "Todo está bien con él, solo que hemos pensado que lo mejor era que no viniese esta semana con nosotros. Sigo teniendo a mi padre al lado, que es el mejor entrenador del mundo", comentaba Sascha, que se mostraba incluso molesto si le insistían para saber si su relación con el técnico estaba bien. Lo que sorprendió a todo el mundo fue que Lendl no estuviera con el jugador en Roland Garros. "No tenía sentido que viniera con solo una práctica porque he estado jugando hasta la semana previa a este torneo. Vendrá ya en la gira de hierba", reconocía.

Zverev tenía un Ferrari al que dejaba en el garaje en los campeonatos importantes y que luego no sabía usar. Lendl es uno de los técnicos más reconocidos del mundo y por el que se pelearía más de medio circuito y con un caché elevadísimo. No se va con cualquiera y el 'Sí' que le dio a finales de agosto del año pasado diría que no ha sido aprovechado del todo por el alemán, que a pesar de haber ganado con tremenda brillantez en Londres, el resto de resultados han sido bastante pobres para lo que se esperaba de su unión con un Lendl que sale del equipo 11 meses después y, según mi punto de vista, habiendo "manchado" un poco la imagen que tenía.

De ello se encargó esta misma semana el propio Sascha que, sorprendentemente, aireó de forma pública ciertos comportamientos del entrenador que, aunque fueran ciertos, dice muy poco del tenista que no tuvo reparos en decir a los periodistas que Ivan se pasaba las horas hablando de sus clases de golf y no intentando mejorar su tenis. Aunque Lendl no lo vaya a reconocer públicamente jamás, tiene toda la pinta que aquellas declaraciones de Zverev fueron la razón de esta dimisión.

Lendl es una de las figuras más importantes de las últimas décadas en el tenis, como jugador y como técnico, y hay que tener tacto para tratar ese tipo de situaciones. Si no estás a gusto con la forma en la que está trabajando, se le dice de forma educada que se termina la colaboración y listo. No encuentra uno explicación a lo que Sascha dijo el otro día en rueda de prensa. Es ahí donde se nota que sigue siendo todavía un niño, guiado por un padre que probablemente le consienta casi todo y que carece de total autocrítica.

Al final, Ferrero tenía razón en todo lo que dijo cuando reconocía falta de profesionalidad por parte del alemán en sus comportamientos y responsabilidades. Zverev tiene madera de número 1 pero hace tiempo que ha perdido el control. Pasan los meses y no solo no avanza, sino que parece ir hacia atrás. De él depende si quiere centrarse de una vez y madurar para comenzar a trabajar en una carrera que desde hace varios años promete mucho pero que él mismo se encarga de no cumplir con las expectativas marcadas.

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