Bautista sigue inspirado

El reciente semifinalista de Wimbledon regresó con victoria sobre la tierra batida de Gstaad. Munar compitió bien, pero no cerrar el primer set le pasó factura.

Roberto Bautista luce un gran estado de forma. Fuente: Getty
Roberto Bautista luce un gran estado de forma. Fuente: Getty

El segundo duelo entre españoles del ATP 250 de Gstaad volvió a dejarnos un duelo marcado por la superioridad de uno de ellos. Roberto Bautista, principal cabeza de serie del cuadro, cumplió las expectativas de su ranking al tumbar a Jaume Munar (7-6, 6-4) en su primer compromiso tras la aventura londinense que le llevó hasta semifinales del tercer Grand Slam del curso. Para ello tuvo que salvar tres pelotas de set en el primer parcial, para luego navegar mucho más tranquilo en el segundo. Debut trabajado para entrar en calor de nuevo con la tierra batida y cita con Joao Sousa en la jornada de mañana.

No era un partido cómodo para ninguno de los dos. Bautista llegaba de unas pequeñas vacaciones después de celebrar su despedida de soltero en Ibiza (aunque solo fue durante un día) y celebrar de paso su gran ejercicio en Wimbledon. Por otra parte, Munar venía de superar la que, hasta ahora, era su peor racha como profesional: nueve derrotas consecutivas. El de Santanyí dejó atrás este miércoles a Jaziri y saboreaba por fin esa victoria que tanto necesitaba. Ahora tocaba la confirmación ante un jugador de mucho más nivel y que, además, llegaba en una nube. Duelo de españoles en tierra batida, un clásico que siempre nos regala entrega, espectáculo e incógnita.

Aunque ahora mismo estén luchando por objetivos diferentes, lo cierto es que no estaba tan claro que el actual número 13 del mundo se fuera a salir con la suya. ‘Todoterreno’ Bautista funciona en todas las plazas del circuito, pero sabemos que la tierra batida es la que más le cuesta, quizá porque sus armas no sean explosivas, o porque sus rivales tienen más tiempo de reacción. Además, Munar salía a pista sin nada que perder y con esas ganas innegociables que siempre muestra, ingredientes que le hicieron disfrutar de tres bolas de set en el primer asalto. Lo hizo después de seis juegos de puro sacrificio, desgaste, aceptando la dureza de los intercambios que le proponía Roberto y que él felizmente acompañaba. Sin embargo, ese 6-3 en el tiebreak terminó siendo su propia trampa, dejando escapar la ventaja que tanto le había costado alcanzar.

Bautista fue valiente, fue a por sus tiros y le dio la vuelta al desempate. Había conquistado la primera manga, o quizá algo más. El arranque del segundo set trajo la resaca de nuestros protagonistas: Bautista volaba cargado de confianza; Munar se hundía ante un marcador que no acababa de creerse. El 7-6 y 2-0 amenazó con bajar el telón a un encuentro que no merecía un desenlace así de gris, por lo que Jaume sacó fuerzas de donde ya no había y enlazó tres juegos de manera consecutiva. La reacción era admirable, pero no fue suficiente. La sensación era que Bautista jugaba con los tiempos, que decidía cuándo acelerar y cuándo frenar. Al final, optó por meter la sexta y marcharse, convirtiéndose en el cuarto español con presencia en los cuartos de final de Gstaad. El principal favorito al titulo no falló en su debut.

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