Zverev se reencuentra con la victoria

Victoria balsámica del alemán en su debut (6-4, 6-2) ante un Nicolas Jarry notablemente cansado tras ganar su primer título en Bastad hace un par de días.

Alexander Zverev en acción. Fuente: Getty
Alexander Zverev en acción. Fuente: Getty

Dos meses después, Alexander Zverev volvió a levantar el puño en una pista de tierra batida. No lo hacía desde Roland Garros, cuando pisara los cuartos de final y fuera derrotado por Novak Djokovic. Aunque en París le fue mucho mejor que en Wimbledon, donde fue atropellado en primera ronda por Vesely. Pero dejemos los Grand Slams a un lado y centrémonos en Hamburgo, el torneo que nos ocupa esta semana. Allí donde el tenista local acaba de firmar su primer triunfo ante un Nicolas Jarry que bastante hizo con comparecer ante el público pese al agotamiento que arrastraba (6-4, 6-2). Paso importante para reencontrarse con el triunfo y citarse en segundo ronda con Cecchinato o Delbonis.

Apenas era su tercer duelo en el circuito, pero los dos anteriores habían sido tan buenos que para muchos esta primera ronda resultaba un tanto injusta. Sobre todo teniendo en cuenta que Jarry venía de ganar su primer título dos días atrás y no era recompensa tener que abrir su cuadro en Hamburgo ante el gran favorito local. Pero así lo quiso el sorteo. Para el chileno, si había un momento anímico a elegir para afrontar un desafío así, sin duda era éste. Pese al cansancio, el cambio de lugar y el escaso tiempo de adaptación, el actual número 38 del mundo llegaba en una nube, capaz de vencer a cualquiera. O al menos, de intentarlo.

Esa fue la conclusión que sacamos de la primera manga, donde Jarry tiró mucho más, fue más ofensivo, se dejó caer por la red y no se dejó nada en la maleta. De actitud era un diez, pero luego en la ejecución no todos los disparos dieron al plato. Zverev lo vio venir y tomó una postura completamente contraria, esperando en la retaguardia de la línea de fondo un contraataque que eclipsara a su rival. El chileno hizo más de todo, tanto aciertos como en errores, pero pesaron más los segundos. Así fue como Sascha se puso con 5-2 y 40-0 para sellar la primera manga. ‘No tan rápido’, le indició el sudamericano, quien remontó el juego imposible y luego ganó con facilidad su saque. La insurrección se quedaría ahí, pero el mensaje estaba claro. Alexander ganaba el set, posiblemente ganaría el partido, pero todavía andaba muy lejos del nivel de confianza necesario que se requiere para conquistar un torneo como éste.

Al problema del marcador, rápidamente se unió otro más grave: el del físico. Nico Jarry pidió la consulta del médico nada más terminar el primer asalto, pero no sería la última vez. El dolor estaba en su mano, es lo que tiene levantar trofeos, que a veces uno se hace daño. Fuera bromas, el de Santiago estaba lejos de verse al 100%, quizá por eso intentó salir con todos los tanques en el primer parcial, para ver si sonaba la flauta y se encarrilaba el encuentro ya desde el inicio. Todo lo que no fuera ganar ese parcial representaría un problema para él y una alfombra para Zverev. Así que, con este panorama, no le tembló la mano al alemán para aceptar su favoritismo y, esta vez sí, finiquitar el encuentro sin ningún fantasma. Puede que sea solo un parche en la herida, o puede que sea el inicio de una gran semana para Sascha. Lo veremos en unos días.

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