Pella: “No sé si me gusta jugar al tenis”

El argentino desconcertó a todos al expresar que tiene una relación poco convencional con el deporte en el que se destaca cada semana.  

Guido Pella confesó sus dudas sobre su pasión acerca del tenis. Foto: Getty
Guido Pella confesó sus dudas sobre su pasión acerca del tenis. Foto: Getty

No todos tienen el privilegio ni la suerte de poder vivir de lo que les gusta. Ciertas profesiones te van dejando en el camino y sólo algunos tienen la posibilidad de cumplir sus sueños. Sin dudas, la del tenista es una de ellas. Sin embargo, no es así el caso de Guido Pella, quien declaró en el programa de televisión argentino Podemos Hablar que “aun con 29 años, no sé si jugar al tenis es lo que a mí me gusta hacer. Lo hago porque lo hago bien y porque me permite vivir de esto”.

Bahía Blanca, de donde Pella es oriundo, queda a 655 kilómetros de distancia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, la capital de Argentina. A los 14 años y con un bolso lleno de ilusiones cargado a sus hombros, tomó la decisión de emprender viaje hacia una Academia de entrenamiento con el objetivo de hacer sus primeras experiencias antes de sumergirse en el camino del profesionalismo. No obstante, muchas veces los cambios suelen ser radicales. La familia y los amigos quedan lejos y aguantar ciertas presiones a una distancia tan lejana de los afectos no es algo fácil de sobrellevar. “Un domingo a la noche me fue a despedir mi mamá a la terminal de colectivos y me vine solo a la Ciudad, a una pensión en Caballito. Yo decía '¿Qué hago acá?', la gente era hostil. Lloré las primeras tres semanas", afirmó el reciente cuartofinalista de Wimbledon.

A pesar de eso, no bajó los brazos, siguió para adelante y se hizo fuerte en la tristeza refugiándose en las películas de Disney, de Star Wars y del Señor de los Anillos. Si bien de chico no tuvo la posibilidad de comprarse casi ningún juguete, pues no tenía el suficiente dinero para destinar una erogación económica hacia el entretenimiento, se perjuró que cuando tuviese plata iba a poder adquirir esos muñecos. “De chico no podía comprar absolutamente nada. Entonces, mi sueño era ir comprando las cosas que de chico me hubieran gustado tener”, comentó el actual 24 del ranking ATP.

Ahora, ya de grande y con varios años sumando millas a lo largo del mundo -debido al exigente calendario del circuito-, aprovecha para tomarse cada dos meses un descanso y visita algún parque de Disney, ya sea en Estados Unidos o el que está ubicado en Francia. Además, tiene la suerte de que su pareja, la modelo Stephanie Demner, comparte la misma pasión que él por el mundo de Mickey Mouse, Minnie y el pato Donald. “A los parques fui entre 25 y 30 veces. Con mi novia, en un año, fuimos 7 veces. Ella también es fanática, si no me hubiera dejado”, cerró Pella entre risas. De hecho, fue allí donde le propuso casamiento. Con respecto a esa situación, dijo: “Yo había planeado un viaje para eso. En un momento le digo que me dolía el pie. No me arrodillé, me daba vergüenza. Me quedé sentado. Saqué el anillo y le pregunté. Obviamente me dijo que sí. Y en ese momento empezamos a correr al castillo, porque era un sueño hecho realidad”.

La angustia de chico pudo haberlo afectado dentro de la cancha. A pesar de eso, Pella encontró fuera de ella la serenidad justa para que evitar que tenis lo siga martirizando.

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