Larri Passos explica cómo venció al cáncer

El técnico detuvo su actividad en marzo de 2018 por un cáncer de próstata. Hoy por hoy, completamente recuperado, explica cómo logró superar el bache.

El brasileño salvó el momento más crítico de su carrera. Fuente: Getty
El brasileño salvó el momento más crítico de su carrera. Fuente: Getty

Pensad en un jugador/a de tenis brasileño de los últimos 30 años. ¿Ya? Al 99% os puedo asegurar que la persona en la que habéis pensado estuvo guiada en algún momento por Larri Passos. El gurú de los banquillos que hizo de Gustavo Kuerten un número 1 del mundo siempre será recordado por su carisma, su entrega y su gran trabajo con el talento de su país. Por sus manos pasaron Bellucci, Monteiro o Clezar en última instancia, al igual que ahora lo hicieron Haddad Maia u Orlando Luz. El compañero de viaje que no esperaba era el cáncer, quien se presentó en su vida en marzo del año pasado. Por suerte, hoy la historia se cuenta desde un foco cargado de fuerza, fe y vitalidad. Así lo recogen los compañeros del portal Saque e Voleio en una charla con el técnico carioca.

Para entender mejor los hechos, nada mejor que escuchar a su protagonista. “Fui al médico a una prueba gastrointestinal, quería una visión general de mi abdomen. No sé por qué, simplemente quería hacerlo. El radiólogo me comenzó a mirar y me propuso ir al balo, entonces fui a orinar. ‘Expulsaste solo 110 mililitros, tienes todavía 700 mililitros en tu vejiga, eso no está bien. Tu próstata se ha metido en tu vejiga y está bloqueando el paso, hay que entrar a por ella’. Con eso volví a Sao Paulo a visitar a otro médico, al que tampoco le gustó el examen. Decidió hacerme una biopsia, el 15 de marzo del año pasado, momento donde decidimos pactar la operación para el mes de abril. Había que sacar la próstata. Es difícil, ves a tu mujer llorando, te pasa tu vida por delante, pero siempre supe que saldría de esta”, confiesa el hombre de 62 años.

“El período post-quirúrgico tampoco es fácil, llegaba cada noche retorcido a casa del dolor que padecía, la verdad que el post-operatorio es bastante violento”, añade Larri. “Te vuelves un estreñido, cambias todo, gritas de dolor. Las enfermeras pensaron que yo era el paciente más loco de todos, no usé la morfina porque teníamos que economizar (risas). Al final sí la tuve que utilizar porque el dolor era muy grande, nunca había pasado por algo así. Luego ves cada cosa de diferente modo. Yo tengo dos hijas, recuerdo llevar a una al autobús, verla subir y quedarme llorando como un perdido dentro del coche, Mirándola y llorando”, detalla con el corazón en un puño.

Sin embargo, la noticia tardó un tiempo en llegar al ente público. “Tan pronto salí del examen reuní a mi hermana, mi esposa, mis hijas y Guga, ellos fueron las únicas personas a quien les advertí”, reconoce el brasileño. “Soy una persona que tiene mucho contacto con los medios de comunicación, pero esta vez pensé que no era lo ideal. Luego la gente empieza a publicar y publicar… no quería eso. Era algo personal mío, ya habría tiempo de contarlo. Hoy en día tenemos una comunidad de personas que tiene muchas dudas sobre el cáncer de próstata, con las que hablamos habitualmente y oxigenamos sus mentes. Ahora mismo es el segundo tipo de cáncer que más personas mata en Estados Unidos” descubre con firmeza.

Tanto tardó en contarlo en sociedad, que ni siquiera su propio jugador supo nada hasta el final. Trabajando con Guilherme Clezar en el pasado US Open, Larri tuvo que tomar una decisión. “En esa época estaba con mi terapia de radiación, tenía por delante 35 sesiones y acaba de terminar la décima, pero él no sabía nada de esto. Realmente, nadie lo sabía, siempre lo oculté para no asustarlo. Luego ya le dije la verdad, me tenía que marchar a Estados Unidos para dedicarme exclusivamente a la radioterapia, si detienes esto durante dos semanas es como si perdiera todo el efecto. Obviamente, él no podía venir conmigo, quería que siguiera luchando por estar en el top100, así que separamos nuestros caminos con mucho sentido”, señala el técnico con algo de pena.

Fue duro el camino, sobre todos los inicios, pero alguien allí arriba quiso que Larri Passos siga todavía dando guerra entre nosotros. “Aprendí mucho, siempre aprendo mucho de estas situaciones. A partir de ese día, disfruto mucho más de los momentos, de estar en cada lugar, de estar con los chicos, compartir ideas, hablar con la gente… todo eso me hace bien. Siempre me hizo bien, pero ahora me enriquece mucho más el poder compartir estos momentos. Tampoco creo que necesitara una lección de vida, nunca en mi vida hice algo malo a nadie. Solo le pedí a Dios que me diera lo que merezco y si tenía que llevarme, que me llevara”, concluye.

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