Sudamérica, una región muda dentro de la ATP

La elección de Weller Evans como nuevo representante de América en la Junta Directiva de la ATP ha despertado las quejas de buena parte del vestuario.

Nicolás Lapentti, el candidato que perdió con Evans. Fuente: Getty
Nicolás Lapentti, el candidato que perdió con Evans. Fuente: Getty

Sucedió hace ya unas semanas, pero todavía trae cola. Weller Evans le ganaba la carrera a Nicolas Lapentti por convertirse en el nuevo representante de América en la Junta Directiva de la ATP, puesto que dejó libre la fulminante expulsión de Justin Gimelstob. El problema es el de siempre, que América se parte en dos mitades: una de habla anglosajona y otra de habla hispana. Y sí, por enésima vez, volvió a ganar el primer bando. En un reportaje brillante por parte de La Nación, jugadores como Diego Schwartzman o Guido Pella exclaman su queja por el resultado de la votación y confirman la desigualdad de trato que existe desde hace años en el vestuario masculino. Desgraciadamente, todo depende de dónde vengas.

Guido Pella es el primero en aportar su punto de vista acerca del funcionamiento interno del ATP Council, un consejo que ni consulta, ni representa a la totalidad de sus protagonistas. “Los años en el circuito me han enseñado que no importa lo que hagamos: el europeo o el estadounidense tendrá mayor poder de decisión. ¿Por qué? No lo sé. Al margen de que Lapentti no haya ganado después de una votación rara, creo que la persona que entró o entre en unos meses tendría que tener experiencia en el tenis, saber lo que los jugadores necesitan. Más allá de que se haya mejorado el prize money, la infraestructura y los torneos sean espectaculares, hace falta más. La ATP necesita representantes de jugadores que tengan experiencia de adentro y no solo la mirada del negocio, porque te lleva para un lado que deja bastante que desear por el lado deportivo”, afirma el de Bahía Blanca.

Más directo y sin pelos en la lengua habla el ‘Peque’ Schwartzman, subrayando la falta de trato que sufrieron durante años con el anterior dueño del cargo. “Gimelstob, en toda su vida, le debe haber dicho 'Hola' a un jugador sudamericano en tres o cuatro oportunidades, no más. Era nuestro representante y no nos dirigía la palabra, no sabía nuestros nombres, no me representaba en nada. Me parece una vergüenza. Con Lapentti ya hablé; el otro (Weller Evans) no sé ni quién es, no le conozco la cara”.

Todo gira alrededor de una votación que, pese a terminar en empate entre Lapentti y Evans, terminó ganando el segundo. El ecuatoriano también hablo con dolor sobre su derrota y sus consecuencias. “Está todo muy revuelto, me quedo bastante desilusionado por cómo se manejaron las cosas. Hay que seguir peleando. Ojalá que yo pueda involucrar a los jugadores, que no es fácil, porque fui jugador y cuando estás en actividad estás pensando solo en jugar”, resuelve el ex número 6 mundial.

Pero las críticas no solo recaen sobre Evans. “En Wimbledon vi a Chris Kermode y a las únicas personas que saludaba eran a Federer, Djokovic, Nadal o Wawrinka”, añade Pella. “En su mandato no lo vi hablando con un jugador del top50 para abajo. La ATP te hace sentir que no eres parte del circuito y lo digo hoy, con el mejor ranking que tengo. Hay una mirada por el negocio generado por el Big 3 y, por Murray, que están hace 15 años arriba, pero el resto queda detrás. Siendo latinoamericano te hacen sentir que tu opinión no vale”.

Los cambios parecen urgentes desde mucho tiempo atrás, pero de momento parece que los despachos seguirán regidos por los intereses de siempre. “Pienso como Nadal, queremos tener una voz que hable en español. Fue una decepción que perdiera Lapentti”, manifiesta Schwartzman. “En muchos casos, los sudamericanos nos sentimos de segunda. Por suerte, Argentina tuvo jugadores grandes, como Juan Martín, que tiene una voz fuerte y puede imponer condiciones, pero el resto no somos consultados. Desgraciadamente, hay desinterés por lo que digamos”.

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