Paula Badosa: "Sufrí depresión, perdí las ganas de jugar al tenis"

La tenista española Paula Badosa no duda en compartir su particular agujero negro, del que ha salido gracias al apoyo de Xavier Budó.

Paula Badosa. Foto: Getty
Paula Badosa. Foto: Getty

Durante diez minutos, Paula Badosa le ha contado a 'LaLigaSports' que sufríó depresión y miedo a competir. En una entrevista compartida hoy, la tenista catalana expone el proceso que junto a Xavier Budó ha experimentado para salir de un pozo oscuro que ha quedado atrás. Una de esas entrevistas necesarias para ubicar y no olvidar la parte más personal del deportista de élite, que no deja de ser la más importante. La más vital.

Una entrevista que empieza por el principio. El miedo, la depresión y la ansiedad. "Pase por muchos momentos de ansiedad, con momentos de depresión, lo reconozco, estuve con especialistas para que me ayudaran a salir de ahí. No tenía ganas de hacer nada; pierdes la ilusión por muchas cosas y perdí la ilusión de jugar al tenis, no disfrutaba cuando iba a jugar, al revés sentía presión, obligación y miedos que me hacían no querer entrar en pista y competir. La forma en que yo vivía quizás tampoco era la adecuada, tenía que cambiar mi estilo de vida. Tenía que ser más profesional, en pequeños detalles como la alimentación. Parece fácil pero una vez que estás en pista y tienes cosas en la cabeza pues no comes ni entrenas bien, te concentras menos... Y empezamos a intentar de dejar esas cosas fuera de pista para sacar el tenis que llevo dentro".

Fue su unión con Xavier Budó, hace ya varios meses, la que surgió como motor del cambio. El técnico catalán logró mostrarse como un apoyo incondicional. "Xavi siempre ha creído mucho en mí, y eso me ha ayudado mucho para seguir adelante porque cuando a tu lado tienes alguien que cree tanto en ti, al final tú también crees más en ti misma, te da esa fuerza. Me dijo las cosas muy claras, muchas verdades que a mucha gente no le gustaría escuchar pero lo asimilé bien y me puse a trabajar, a picar piedra, porque tenía muchísima razón en todo. Empezamos muy bien, aún con mis cosas, y me sentía bien, pero hubo un momento que me dejó en shock, un bloqueo, porque vi que podía ser una gran profesional, que puedo llegar donde quiero pero me vino un miedo, que no sabía explicar, y estuve dos meses en los que pasaba muy mal dentro y fuera de pista. Y Xavi lo que hizo es darme cariño, estar muy encima."

En la entrevista toma también la palabra el propio Budó, para complementar su visión del caso de su actual jugadora. "Paula era un juguete roto, un juguete roto que creía muy poco en ella como tenista, estaba en un túnel muy oscuro. Tuvimos una charla y yo solo la recordé lo que le dijimos cuando estuvo con nosotros en otra etapa. Le dije que era muy buena y le hablé del proceso que requería a nivel personal para alcanzar sus sueños. En aquella charla le dije: "El personaje, en el mundo del tenis, se acaba comiendo a la persona. Y en esta sociedad el éxito es ganar y el fracaso es perder. Si ganas tienes 15000 likes y tienes muchos amigos, pero si pierdes pareces un fracasado".

"Lo que hicimos fue entrenar con palabras", sigue relatando Xavi. "Con muchas charlas fuera de la pista, para recuperar la autoestima, para creer en ella misma, y las cosas que tiene que mejorar, mejorarlas gradualmente. Y al final conseguir que tenga más confianza en sí misma y se quiera más. Entender a la persona, a la mujer, y no tanto a la tenista, para cuando entre en pista se sienta mejor y más feliz. Todo lo que haces dentro de una pista y lo que ve la gente en un partido de tenis es consecuencia de tu manera de ser, de tu vida fuera. Si tú eres feliz, te saldrá todo y si no eres feliz, no te saldrán las cosas."

Prosigue después Paula, insistiendo en las teclas que tocaron juntos para ir construyendo un camino mucho más consciente y firme. "Me hizo ver que si perdía un partido, seguía siendo la misma. No pasa nada. Todo sigue, jugamos cada semana. Es un deporte a largo plazo. Me ha inculcado mucho esto. Quiero ganar, porque soy competitiva, pero si pierdo, relativizo más y aceptar qué hecho mal y qué he hecho bien e ir a por el siguiente. Cuando pasé la qualy de Australia, me puse a llorar, y para mí, que siempre quise ganar un Grand Slam, eso era impensable. Ahora valoro todo mucho más, antes no valoraba ganar un partido duro, y ahora lo valoro muchísimo, por el esfuerzo que me ha costado. Incluso un punto lo valoro más, cada entreno. Me siento con muchísima ilusión, disfruto sufriendo en la pista".

"Hemos ganado muchos partidos, estamos cerca del top-100, que era nuestro objetivo para este año", termina explicando Budó. "Estamos yendo bien y rápido pero lo que más feliz me ha hecho es cosas como me dijo en Wimbledon: "Ahora, desde que me levanto hasta que me acuesto estoy feliz, quiero disfrutar y sonreir". Y en septiembre me decía que cada día lloraba dos horas al día, porque tenía miedo y ansiedad. Porque pensaba que no llegaba. Lo que más feliz me hace de Paula es que ha entendido el sentido de la vida y la felicidad. Trabajamos ara que intente ser la mejor, porque tiene cualidades, pero sobre todo trabajando igual para que sea muy feliz. La felicidad va mucho más allá de ser tenista. A mí me gusta que sueñe, porque ella es emocional, porque vivimos tanto el día a día con tanta presión que te olvidas de ver las cosas con perspectiva. A veces nos vamos a la playa o a la montaña y le digo '¿dónde te ves?'. Y a mí me encanta porque hace ocho meses me decía 'me veo top-100', porque estaba muy mal, peor ahora empieza a soñar en ser mucho más grande. Le tengo fe ciega. Es una jugadora que ha nacido para ser grande. Tiene una mirada, una pasión... tiene esa grandeza".

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