El tenis universitario deja su marca en el circuito ATP

La NCAA es uno de los sistemas de formación más atractivos. Conoce a los jugadores que brillan en el circuito tras su paso por la universidad

Mikael Torpegaard, durante la eliminatoria de Copa Davis ante España. Fuente: Getty
Mikael Torpegaard, durante la eliminatoria de Copa Davis ante España. Fuente: Getty

Hace no mucho tiempo, el tenis universitario era visto por muchos como un escalafón menor al circuito ATP. Aquel que se iba a Estados Unidos priorizaba el hecho de poder tener una salida distinta al tenis; "no se lo tomaba en serio". No eran muchos los tenistas que habían hecho una transición exitosa desde el conocido college al circuito, lo que dejaba a pocos tenistas con las ganas de dar el paso. Ahora, la situación ha cambiado y son varios los jugadores que brillan en el circuito tras pasar por la NCAA.

Hoy día el college americano se ha internacionalizado y ha expandido sus horizontes a través de convenios, ayudas de formación en formas de becas y colaboraciones con distintas academias. Pero no es solo eso: por fin la gente se ha dado cuenta del verdadero nivel que existe en la pista. La "primera divisón" estadounidense no tiene nada que envidiar a la vida cotidiana del circuito, y los beneficios que te da jugar college son numerosos: mayor estabilidad económica, la posibilidad de estudiar una carrera a la vez que juegas al tenis, seguir jugando un circuito de nivel competitivo, el compañerismo y los lazos que formas al jugar en equipo...

La expansión y la mejora del tenis universitario también tiene que ver con un factor importante: la edad. Las carreras son cada vez más longevas, y ya los jugadores no tienen miedo de "salir del cascarón" y dejar el regazo de la NCAA a los 22 años, teniendo muchísimos años de tenis por delante. Los John Isner, Kevin Anderson o Cameron Norrie ya no están solos: el circuito Challenger y, cada vez más, el circuito ATP está plagado de jugadores que tiempo atrás dejaron su marca por las pistas de las universidades americanas. Pero, ¿quiénes son estos jugadores y de dónde han salido?

Marcos Giron: el mundo del tenis conoció a Marcos en marzo de 2019, tras un gran torneo en Indian Wells donde derrotó a Jeremy Chardy y a Alex De Miñaur, pero Giron ha sido uno de los mejores jugadores universitarios de la historia. Campeón del título de División 1 (lo que viene a ser el mejor jugador universitario en USA) en 2014 con la unviersidad de UCLA, esconde tras de sí una historia de superación que ya contamos en Punto de Break: operado doblemente de los cartílagos, Giron estuvo a punto de dejar el tenis tras estar durante muchísimos meses en el dique seco... todo esto, ojo, después de ser el mejor jugador universitario de su país.

Sin embargo, a base de fuerza de voluntad el tenista americano ha superado todos los obstáculos posibles hasta encontrar la estabilidad en este 2019, con un salto de más de 150 posiciones en el ranking gracias a su desempeño en el circuito Challenger: campeón en Orlando y semifinalista en Cleveland y Sarasota, lo que le ha servido para poder entrar en las previas de Grand Slam... y disputar por primera vez un cuadro de Wimbledon. Dueño de una movilidad envidiable y una enorme capacidad para redireccionar el juego desde ambos lados del fondo de la pista, Giron promete seguir dando que hablar en un circuito que ya conoce su nombre.

Brayden Schnur: quien fuese la punta de lanza de los Tar Heels de la mítica universidad de North Carolina es ahora todo un finalista ATP. La gloria que le llegó en Nueva York, donde perdió con Reilly Opelka en la final, no es nueva para el tenista canadiense. "Brayden es sin dudas uno de los mejores jugadores de la historia de nuestro programa", decía de él su entrenador en North Carolina, Sam Paul. Ganador de múltiples títulos, como el USTA National Indoor Collegiate Championships, Brayden lideró a una universidad más conocida por su equipo de baloncesto a ser uno de los mejores programas tenísticos del país. Ahora, Schnur es el número 98 del mundo, con dos finales a nivel de Challenger y la ya mencionada semana mágica en Nueva York. Su tenis, con constantes incorporaciones a la red y buscando siempre dominar a través de su derecha, recuerda más a aquel de los jugadores de principios de la década pasada.

"Mis años en la universidad... nunca me arrepentiré de esa decisión. Hice algunos de mis mejores amigos y esos años me ayudaron a desarrollarme no solo como jugador, sino como persona. Probablemente hasta la semana en Nueva York el mejor recuerdo de mi carrera fue ganar el Indoor Championship con mi equipo. Trabajamos muy duro para aquello y creo que muestra todo lo que North Carolina significa para mí".

Dominik Koepfer: la historia de Koepfer es todo un cuento de hadas. ¿Qué hace un jugador que nació en la Selva Negra alemana jugando en Estados Unidos? Para Dominik, su sueño tenístico solo pasaba por Estados Unidos. "Nunca fui lo suficientemente bueno en júniors como para tener una verdadera oportunidad. No tenía ranking ni resultados, así que la Universidad de Tulane y una pequeña escuela de Divisón 2 fueron las únicas que me ofrecieron una beca". Sin embargo, las cosas no pudieron empezar peor para el alemán: sufrió una mononucleosis que le impidió hacer la pretemporada con su equipo y lo mandó de vuelta a Alemania. Las posibilidades se empezaban a desvanecer...

Sin embargo, Koepfer demostró que la máxima de que los sueños están para cumplirse existe. Tras dejar atrás aquel amargo trago, su carrera universitaria fue quemando etapas de forma progresiva y aquel pequeño alemán acabaría convirtiéndose en el número 1 universitario durante 4 meses. Allá por 2016, año en el que se graduaría tras cuatro largos y exitosos años, el alemán ganó diversos honores: Jugador Senior (último año de estudios en el programa universitario estadounidense) del año (primera vez que alguien de la Universidad de Tulane lo consigue), cabeza de serie número 3 en el campeonato nacional, Jugador del Año de la Región Sur... en definitiva, una serie de galardones que le permiten ser hoy día el segundo jugador con más victorias en la historia de su Universidad.

Ahora, Koepfer representa en el circuito ATP a Tulane, la universidad que le permitió cumplir su sueño, un sueño que se haría más real cuando hace dos semanas consiguió su primera victoria ATP tras superar en primera ronda de Wimbledon a Krajinovic. Su lugar en el cuadro llegó tras vencer en el Challenger de Ilkley, una semana de tenis irreal que le otorgaría una invitación para el Grand Slam británico. Tras solo tres años como profesional, el zurdo alemán bordea el top-100 y quiere seguir demostrando que las historias bonitas sí existen en el tenis.

Mikael Torpegaard: allá por 2015, un joven rubio saltaba a la pista para enfrentarse a Rafa Nadal en un partido de Copa Davis. Lejos de los focos del Grupo Mundial, el mallorquín viajó a Dinamarca a "rescatar" a España del abismo en el que se encontraba. Su rival por aquel entonces era un auténtico desconocido para todo el mundo, un tenista nacido en Virum que viajaba sin pena ni gloria por las universidades americanas. Contra todo pronóstico, aquel chaval dio pelea a Nadal, robándole nueve juegos y demostrando que el talento estaba ahí.

Cuatro años después, aquel imberbe danés es uno de los mejores jugadores de la historia de la Universidad de Ohio State, finalista en individuales y dobles del Campeonato de División I de la NCAA y cinco veces elegido en el All-American Team (los mejores jugadores del país). No ha pasado ni un año desde que se graduó y Torpegaard acumula en sus vitrinas dos Challengers... ambos en su casa, las instalaciones de su Universidad (donde se disputa el Challenger de Columbus) donde venció a Benjamin Becker en 2016 y a Ji-Sung Nam en junio de este año. Un pegador letal cuando tiene tiempo para preparar sus golpes, el danés posee un gran revés paralelo y una muy buena movilidad para su altura, además de un saque espectacular que le permite tomar la iniciativa de los intercambios. Ubicado ya dentro del top-180 y siendo una cara conocida de los Challengers estadounidenses, Torpegaard es la muestra que la NCAA tiene abierta sus puertas a todo el mundo... y de que el nivel de tenis es altísimo. Sino, que se lo digan a Nadal.

Hay muchos más ejemplos más conocidos que ilustran todo el tenis que hay escondido en las universidades: el campeón actual, Paul Jubb, ya ha debutado en cuadros ATP y Grand Slam, por no hablar de otros rostros más célebres que ganaron el título como Steve Johnson, MacKenzie McDonald... e incluso Bob Bryan (ganador en 1998 por la Universidad de Stanford). En definitiva, estas son solo cuatro historias que demuestran una única realidad: la NCAA es, cada día más, una opción tenística y de formación atractiva que sirve como el mejor trampolín al circuito ATP.

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