Su-Wei Hsieh, la sonrisa que no cesa

La taiwanesa, reciente ganadora de Wimbledon en la categoría de dobles, disfruta y hace disfrutar con un estilo y una personalidad diferentes

Su-Wei Hsieh, la sonrisa que no cesa. Fuente: Getty
Su-Wei Hsieh, la sonrisa que no cesa. Fuente: Getty

Pocas jugadoras merecen ser tildadas de especial. Algunas lo hacen por un palmarés incontestable, otras por dejar un legado inolvidable o por ser referentes de su país o región. Sin embargo, con un ranking WTA más alto de #23, Su-Wei Hsieh es especial sin cumplir ninguna de estas categorías.

Y es que todo éxito de la taiwanesa parece ser aplaudido por la gran mayoría del mundo tenístico. El pasado domingo llegó uno de ellos en forma de título de dobles, acompañando a una Barbora Strycova que se deshacía en elogios hacia ella: “No puedo agradecerle lo suficiente por ayudarme a conseguir el número 1. Desde el primer momento en el que entramos a la pista juntas simplemente nos reímos y disfrutamos y es algo que hemos mantenido a lo largo de todo el torneo. Creo que esa es la mayor clave del por qué hemos jugado así”. Y es que, sí, la tenista checa alcanzó el escalafón más alto del ranking mundial con la inestimable ayuda de la taiwanesa… alguien que sabe permanecer en un segundo plano, pero con la sonrisa perenne que la caracteriza.

Una de las razones por las que se aplaude el éxito de Hsieh y por la que demuestra ser alguien especial es su estilo de juego. Eso sí, no gusta a todo el mundo. “No me apetece practicar con ella. Normalmente quieres ir a jugar tenis normal en un entrenamiento, no este tipo de tenis”, decía Karolina Pliskova con respecto a la que sería su oponente en tercera ronda. Hsieh se salta el protocolo en base a una rica paleta de golpes que, parece, empieza a hacerse hueco en el circuito (véase el éxito de Muchova en Wimbledon). Sin embargo, Su-Wei es la pionera de hacer la vida imposible a las demás. Incontables slices para cortar el ritmo del intercambio, golpes de muñeca sorprendentes para atraer a su rival a la red… y no hace falta fijarse demasiado para darte cuenta de que hablamos de alguien especial: con un simple vistazo a sus dos golpes de revés nos damos cuenta que Hsieh no es como el resto.

Pero no solo esa variedad y arsenal de golpes hace que el mundo empatice con Hsieh: es su personalidad la que acaba cautivando. Contaba la taiwanesa al New York Times que la forma en la que esperó al final del encuentro entre Djokovic y Federer (previo al comienzo de la final de dobles femenino) fue… comer, de forma nerviosa: plátanos, galletas de chocolate, patatas y un plato de verduras. “Me alegro que Wimbledon haya cambiado las reglas y haya puesto un tie-break en el 12-12. Sino, habría seguido comiendo y me habría puesto gorda”. También es ese tipo de jugadora capaz de combinar varias marcas de tenis en un solo partido (vistiendo a la vez Nike y Adidas) o de dejar los análisis post-partido más divertidos en las ruedas de prensa de todo el mundo.


Le preguntaba una periodista de la cadena suiza SRF cuál eran los motivos que se esconden detrás de su gran temporada (semis en Auckland y Dubai, cuartos en Miami en el individual; ganadora en Dubai, Roma, Birmingham y ahora Wimbledon junto a Strycova en dobles). La respuesta no sorprendió: “Creo que ocurre… porque no pienso nada. Ese es el secreto, no pensar nada.” Para cerrar la entrevista, la taiwanesa dejó una frase icónica: “¡Y no te preocupes sobre nada!”.

El secreto, al fin y al cabo, siempre está en disfrutar. Su-Wei Hsieh lo hace, llevando su personalidad a la cancha y haciendo las delicias de los espectadores. Su título en Wimbledon ha hecho que volvamos a hablar sobre ella, pero su sonrisa y su forma de vivir este deporte es lo que, sin dudas, la hace alguien especial.

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