"Gaudio manejaba mal las emociones, pero las asumía y las blanqueaba"

Pablo Pécora, psicólogo de Gaudio en Roland Garros 2004, desgrana la relación entre ambos y analiza el papel de la psicología en el tenis actual

"Gaudio manejaba mal las emociones, pero las asumía y las blanqueaba". Fuente: Getty
"Gaudio manejaba mal las emociones, pero las asumía y las blanqueaba". Fuente: Getty

La psicología deportiva es una realidad más que consolidada y extendida en el deporte y, más concretamente, en el tenis. Muchos son los jugadores que han echado mano de este área para mejorar sus prestaciones a lo largo de los últimos años, y raro es que un equipo de élite no cuente con la ayuda de algún especialista. Uno de los pioneros en este campo es Pablo Pécora, que aprendió sobre la misma en Estados Unidos para acabar ayudando a tenistas como Gastón Gaudio, Acasuso, Mónaco o Del Potro.

En una entrevista para el diario Página 12, Pécora trata diversos temas con la visión de quien tiene una experiencia tan dilatada. A pesar del creciente papel de la psicología en el deporte, Pablo piensa que aún hay camino por recorrer: "Se implementa menos de lo que uno quisiera. Yo creo que hay que utilizarla en todos lados pero no desde el fanatismo, sino como una pata más de los equipos de trabajo (...) No creo que el psicólogo tenga que estar todos los días pero sí que las personas tengan la posibilidad de hablar para resolver un tema y no llevarlo a la cancha".

El experto argentino, además, diferencia al tenis con respecto a otros deportes por su carácter individual: "El deporte individual te obliga a restablecer el equilibrio solo, porque no tenés a nadie que te contenga, que te ayude, que te apoye. Nadie puede solidarizarse con tu causa porque no se puede hablar. En fútbol, un jugador de selección puede tener un partido regular pero si el equipo se clasificó nadie habla de su rendimiento. Las buenas actuaciones de unos obturan los rendimientos irregulares de otros. En el tenis queda muy expuesto el mal rendimiento y en deportes grupales, sin embargo, se puede esconder".

Uno de los grandes trabajos de Pécora se dio de la mano de Gastón Gaudio, con quien estuvo colaborando en el momento en el que el argentino ganó Roland Garros. Aquel dúo es recordado por el psicólogo con mucho cariño, siendo un periodo de mucho trabajo: "Gastón es un chico muy inteligente: no le cuesta decir lo que siente y lo explica bien. Si bien manejaba mal las emociones, las asumía y las blanqueaba. Una charla con él es honesta desde el lado emocional y a partir de esa honestidad, a veces brutal, es más fácil trabajar. En París, todos los días le escribía un mail la noche anterior a cada partido. Gastón se levantaba y tenía el hábito de leer sus correos a la mañana, era lo primero que hacía. Incluso cuando yo viajaba también le escribía un mail, cada uno desde su habitación, y él se levantaba y lo leía. Yo quería asegurarme de que primero hiciera la lectura por vía visual porque entra de otra forma, y una vez que él lo procesaba lo hablábamos antes del partido."

En estos momentos el psicólogo también esta trabajando con Fabio Fognini, introducido en el equipo de la mano de Franco Davin. Para ambos tiene palabras: "Fognini es parecido a Gaudio, de hecho nos buscó a Franco (Davin) y a mí porque su ídolo es Gastón, quería tener el mismo equipo que tiene él. Son parecidos, en ambos casos había que ordenar el talento; Fognini es un jugador volátil pero muy talentoso. Los dos son competidores terribles: de hecho a Fognini, cuando tiene rivales de peso como Nadal, lo ves competir muy bien. Puede perder un partido contra un tipo que está 40º pero cuando juega con un top 10 lo tienes que sacar de la cancha para ganarle. Se alimenta de esos partidos. Ahora casi no pierde más contra tipos de menor nivel. Tiene muy buena lectura pero le faltaba equilibrio, aunque todavía conserva algunos rasgos de su impulsividad. "Franco (Davin) tiene las características de un líder. Entiende al jugador, por supuesto, como la mayoría de los coach buenos que fueron jugadores. La gran diferencia con el resto de los entrenadores es que Franco escucha a todos los los integrantes del equipo, y de eso toma muchas cosas. Eso es inusual, porque de alguna manera deja de lado su ego para tomar una decisión con más información. Construye a partir del grupo y eso es algo valioso que nos falta a los argentinos, escucharnos y construir en equipo. Es fácil decirlo pero es difícil hacerlo; y Franco hace lo que todos dicen que quieren hacer".

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