Las 10 conclusiones que deja Wimbledon 2019

Repasamos y analizamos todo lo que han dado de sí las dos semanas del torneo, con desenlaces inolvidables y mucho de lo que reflexionar.

Novak Djokovic, ganador de Wimbledon 2019. Conclusiones. Foto: gettyimages
Novak Djokovic, ganador de Wimbledon 2019. Conclusiones. Foto: gettyimages

Asumir todo lo vivido en las últimas jornadas requiere de tiempo. Todo suceso extraordinario e impactante deja una profunda huella en la mente que requiere ser cicatrizada poco a poco para entender el alcance de lo acaecido y eso se puede extrapolar a Wimbledon 2019. Dos semanas de auténtico esplendor tenístico, multitud de reflexiones por hacer y sucesos que pueden influir sobremanera a corto y largo plazo. Novak Djokovic y Simona Halep salen de Londres con un título bajo el brazo, supervivientes de la gran criba que suponen los Grand Slams, y han inscrito su nombre con letras de oro en el palmarés del torneo más prestigioso del mundo. Pero ha habido mucho más. Estas son las principales conclusiones que deja Wimbledon 2019.

1. Novak Djokovic y una capacidad sobrenatural para competir.

Un chacal, un superhumano que afila los dientes cuando a muchos se les encoge el brazo. Novak disfruta más cuanto mayor sea el desafío y asumió con entereza el hecho de ver cómo el público le ninguneaba animando con fervor a su rival. Debe doler sentirse uno de los mejores de la historia y ver cómo muy pocos le apoyan cuando se enfrenta a Nadal o Federer. Dejó atrás las lamentaciones, la rabia y se centró en un objetivo ineludible: ganar, como sea y cuando sea. Lo consiguió y es un mito de este deporte que parece tener mucho margen de recorrido.

2. Roger Federer, una leyenda muy viva y con futuro.

Hay que ver el vaso medio lleno y parece evidente que el mero hecho de ver jugar a este nivel al suizo con casi 38 años es algo inimaginable para la mayoría hace tiempo. Perdió una final pero ganó algo más importante: la sensación de que sigue teniendo tenis más que de sobra para sumar un nuevo título de Grand Slam y la motivación que le otorgará a medio plazo, redimirse de esta dura derrota.

3. El Big3 sigue engrandeciendo el tenis.

Otra vez los tres en semifinales, otra vez los tres asombrando al mundo con su rivalidad íntima que eleva este deporte a un estatus superior. No son genios de la raqueta, son genios que han elegido una raqueta para transmitir toda su magia. Pasarán décadas hasta que el deporte encuentre gigantes coetáneos como estos que se vayan mejorando entre sí y desafiándose continuamente.

4. La inestabilidad de la NextGen se agudiza.

Malísimo rendimiento de los jóvenes en un torneo en el que estaban llamados a seguir ganando terreno hacia la cúspide. Solo dos jugadores menores de 25 años en los octavos de final, Ugo Humbert único miembro de la NextGen en dicha ronda y la sensación de que muchos de ellos, como Denis Shapovalov o Alexander Zverev, deben hacer un ejercicio de introspectiva antes de continuar dando palos de ciego.

5. La hierba deja de ser el hábitat de los cañoneros.

En cuartos de final abundaban los jugadores de fondo de pista, aguerridos y con gran movilidad. Sam Querrey fue el único representante en dicha ronda de jugadores que veían la hierba como un bálsamo para su tenis veloz, pero que este año se ha erigido en un obstáculo para su progresión.

6. Simona Halep no se conforma.

Encontró la cuadratura del círculo la rumana, eso que tan difícil es para mucho y que diferencia a los grandes deportistas de los mejores: el hambre de ganar, el afán competitivo, la ambición. Parecía perdida en los últimos meses, pero cuajó un torneo excelso con la guinda que se merecía: el mejor partido de su carrera ante la mejor jugadora de la historia. Simona es mucho mejor de lo que cree y ahora puede demostrarlo sin ataduras.

7. Serena Williams necesita más de lo que cree para seguir ganando.

La humildad es más importante de lo que parece para legitimarse en la élite y da la sensación de que la estadounidense no está sobrada de esta virtud últimamente. Los mensajes son claros: su potencia, experiencia y talento innatos le sirven para ganar a la mayoría de jugadoras, pero no a las mejores. Sin un mayor trabajo físico y mental parece difícil que Serena vuelva a triunfar.

8. El despertar de Elina Svitolina.

La ucraniana llevaba meses alejada de los focos mediáticos por su mal rendimiento, pero se ha reencontrado con una gran versión de juego que debe hacerla entender su tremendo potencial. Es una tenista llamada a ganar un Grand Slam en cuanto consiga hacer algunos ajustes.

9. Gran rendimiento de las especialistas sobre hierba.

Alison Riske, Barbora Strycova, Johanna Konta, Karolina Muchova... Son algunos de los nombres que han explorado sus límites en este torneo aprovechando sus condiciones naturales para adaptarse a la hierba y subir su rendimiento.

10. Alternancias constantes en el poder.

De las ocho cuartofinalistas en Roland Garros, tan solo alcanzaron la misma ronda en Wimbledon dos de ellas: Halep y Konta. Esto es una prueba evidente de la tremenda igualdad existente en un circuito donde puede haber alternancia constante en el poder.

En un torneo tan repleto de emociones quizá se queden cortas diez conclusiones y habría que mencionar el punto de no retorno al que ha llegado Garbiñe Muguruza, con una derrota que le hace replantearse muchas cosas y ha supuesto ya su ruptura profesional con Sam Sumyck, así como la sensación de Nick Kyrgios siente un profundo horror a verse sacudido por lo que más teme: la noción de que no es tan bueno como él cree. Su talento está fuera de dudas y el rictus de pasividad que acarrea en todos los torneos parece estar íntimamente relacionado con su afán por demostrar que puede vencer a la mayoría sin necesidad de jugar concentrado. Intentó hacerlo contra Nadal y se topó con la cruda realidad; no se puede pasar de la nada al todo en un pestañeo, por mucha calidad que se atesore, y el trabajo siempre acaba primando.

La velocidad de las pistas en Wimbledon 2019 ha sido otro asunto candente que ha hecho correr ríos de tinta y habría que mencionar la espectacular puesta en escena del remozado tiebreak del quinto set, con 12-12. No se había jugado uno en los torneos individuales hasta el que disputaron Djokovic y Federer, en un estreno propio de Hollywood. Son ya muchos los que aprovechan para reflexionar sobre la idoneidad de esta medida, pero toca quedarse con lo positivo. Un año más, Londres se ha erigido en el centro mundial del tenis, un deporte que sigue creciendo gracias a leyendas como las que alegraron el domingo a millones de personas.

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