Djokovic acaba con el sueño de una final española

Ejercicio notable del número 1 del mundo ante un Bautista que cayó en cuatro mangas. Será su sexta final en Wimbledon, donde ya espera rival.

Novak Djokovic vuelve a la final de Wimbledon. Fuente: Getty
Novak Djokovic vuelve a la final de Wimbledon. Fuente: Getty

No habrá final española. El camino de Roberto Bautista Agut en este Wimbledon 2019 se terminó en semifinales debido a un gran Novak Djokovic al otro lado de la red. Tuvo que ser el número 1 del ranking, el mismo que defiende el trono esta temporada, quien cortara las alas al de Castellón, impecable durante todo el encuentro en cuanto a pelea y actitud. Pero con eso no fue suficiente y el serbio sacó el billete (6-2, 4-6, 6-3, 6-2) para su sexta final en la hierba londinense. Ya con los deberes hechos, ahora es el turno de conocer quién será el rival del serbio el próximo domingo. Sí o sí, Wimbledon será conquistado por el Big4 por 17ª año consecutivo.

Por un lado, la experiencia; por el otro, la ilusión. Por un lado, la presión del favorito; por el otro, la calma de quien ya cumplió su cometido. Por un lado, el número 1 del mundo; por el otro, un potencial top10. Y en medio de todo esto, dos jugadores de estilo rápido, gran movilidad y un depósito de gasolina sin fondo. La primera semifinal de Wimbledon ofrecía el clásico duelo entre el gran campeón y el novedoso aspirante. Pero más clásico todavía sería escuchar a todos los periodistas empezar a hablar de veteranía, maestría, jerarquía y todas esas denominaciones con las que hoy tendría que cargar el de Belgrado. Él era quien debía marcar el ritmo del encuentro, frenando la salida de un rival encendido que afrontaba una oportunidad única, una puerta que podía enviarle a su primera final de Grand Slam.

Comentaba ayer Tomás Carbonell en Twitter una cuestión sumamente importante: la manera de afrontar un partido como éste. Para responderla, hacía falta el ejemplo de alguien que ya hubiera pasado por ahí, y nadie mejor que David Ferrer. “No hay que jugar a disfrutar, hay que jugar a ganar”. Cuantísima razón de alguien que solamente pudo colarse en una final de Grand Slam, aunque nunca se cansó de intentarlo. Hoy Bautista tenía esa oportunidad por primera vez a sus 31 años, quién sabe si vendrán más como ésta. Por eso salió a tope, tirando duro desde la primera bola, jugando de tú a tú contra el mejor, no dejándose nada en la recámara, aun sabiendo que aquella fórmula no le aseguraba un resultado positivo.

De hecho, el resultado a su valentía fue un 6-2 que cayó como un chaparrón. Enfrente no estaba Pella, ni Paire, ni Darcis, ni siquiera Khachanov. Al otro lado estaba el mejor, alguien capaz de aprovechar la fuerza del contrario y aniquilarte desde un contraataque perfecto. El reto era mayúsculo y, aunque del Big es el que mejor se adapta a las armas del español, la primera manga demostró que hoy sobre la cancha había cosas más importante que el tenis. Esa jerarquía antes mencionada le daba a Novak la primera batalla de esta guerra, no era la definitiva, todo dependería de cuál fuera la reacción del actual número 22 del mundo.

Y esa reacción fue de auténtico campeón. Ahí donde cualquier otro se hubiera hundido (que le pregunten a Goffin hace dos días), Roberto siguió ese mismo esquema, sabiendo que la cosa solo podía mejorar. El de Castellón subió un escalón y Djokovic lo bajó: resultado, 6-4. Es cierto que ocurrieron algunas cosas extrañas, como un desmayo en mitad del set de una aficionada, unas cuerdas rotas del serbio en pleno 15-30, o esa última bola del parcial que, después de tocar la cinta, se quedó muerta en el campo del balcánico. Situaciones que empujaron a Bautista a igualar la contienda y a cabrear un poco más al vigente campeón. Ahora le tocaba a él dar ejemplo con su reacción.

El tercer asalto fue el más bonito, sobre todo porque se vio que Roberto Bautista es un dignísimo semifinalista de Grand Slam. Nunca bajó la cabeza, siempre mantuvo el nivel, demostrando que tiene tenis para darle guerra al mejor. En un choque tan ajustado, el vencedor solo podría salir a los puntos, y ese fue Nole. Con un 6-3 fue suficiente, un solo break, para que el balcánico volviera a colocarse por delante en el marcador. Por cierto, lo haría también con interferencia de la red. Pero no, tampoco aquí tiró la toalla el castellonense, cayó de pie ante un hombre que se sirvió del cuarto set para avanzar a su sexta final en el AELTC. El defensor del trono vuelve al lugar del crimen, allí donde empezó hace doce meses su particular reconquista del circuito masculino. Su último escollo, un tal Federer o un tal Nadal.

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