Serena desgrana sus emociones en la final del US Open 2018 y hace un alegato feminista

La estadounidense desvela el maremágnum de emociones en los días siguientes a la final y una conversación con Osaka que cambió todo.

Serena Williams habla de la final US Open 2018 con Carlos Ramos y Naomi Osaka. Foto: gettyimages
Serena Williams habla de la final US Open 2018 con Carlos Ramos y Naomi Osaka. Foto: gettyimages

Llegó el momento que todos esperábamos. Serena Williams abre su corazón y habla sin tapujos de todo lo acaecido aquella noche de agosto en la que la percepción de muchas personas sobre ella cambió. La final del US Open 2018 no será recordada como la del primer gran título de Naomi Osaka, por desgracia, sino por aquella en la que una de las mejores jugadoras de la historia perdió los estribos, insultó a un juez de silla y eclipsó un triunfo memorable por parte de la nipona. En un extenso artículo escrito en primera persona para la revista digital HarpersBazaar, la menor de las hermanas Williams ofrece reflexiones muy interesantes reafirmándose en su papel como adalid del movimiento feminista, revelando una curiosa charla con Osaka y sin mostrar un atisbo de arrepentimiento por sus palabras hacia Carlos Ramos, el juez de silla del partido.

"Cuando la gente me pregunta qué es lo que me mantiene en activo después de todo lo que he conseguido, lo único que puedo decir es que amo este deporte. Creo que es importante encontrar una pasión y yo la tengo con el tenis, aunque haya momentos en que sea imposible querer a este deporte, como por ejemplo, en la fatídica final del US Open 2018", comienza señalando sin grandes preámbulos una mujer decidida a no dejar dudas sobre qué es lo que pasó por su cabeza antes, durante y después del espectáculo en que se convirtió la final. Es preciso recordar que Serena fue sancionada con tres warnings; el primero de ellos por unas supuestas señas entre ella y Patrick Mouratoglou, el segundo por romper una raqueta y el tercero por acusar de ladrón a Carlos Ramos.

Así describe la estadounidense sus sensaciones. "Exigí una disculpa porque sentía que me estaba penalizando por ser mujer. Me sentí derrotada y faltada al respeto. El tenis me estaba traicionando después de dedicar mi vida a ello y cambiar por completo este deporte. Cuando volví a mi casa de Florida, pasé noches sin poder dormir. No dejaba de preguntarme cómo podía ser posible que un juez de silla me quitara un juego en la final de un Grand Slam. ¿Por qué no podía expresar mis sentimientos como todos los demás? Si fuera un hombre, ¿me habría visto en esa tesitura?", comenta Serena que se decía a sí misma en sus noches de insomnio, recuperando con más vigor si cabe su alegato feminista.

"Estaba siendo duro. Me decía a mí mismo que esto lo superaría, que una deportista y madre tan fuerte como yo que ha pasado por situaciones difíciles también lo conseguiría con esto. Pero era imposible, era una sensación difererente. Me di cuenta de que había arruinado un gran momento en la vida de Naomi Osaka y llegó a cruzarse por mi cabeza la posibilidad de haberme equivocado. Pero, ¿por qué cuando las mujeres se levantan ante una injusticia se las tilda de locas e irracionales y cuando lo hace un hombre es fuerte y pasional? No fui tratada de la misma manera que a compañeros míos", comenta una mujer que reconoce haber buscado ayuda profesional. "Comencé a ir a un terapeuta, no estaba preparada para volver a jugar. Al final comprendí qué era lo que debía hacer", señala.

Llegado este punto es donde se descarta por completo el arrepentimiento de Williams, ya que desvela una conversación con Naomi Osaka que le hizo quedar en paz y reafirmarse en su posición. "Escribí a Naomi, le dije que estaba muy feliz por ella, que había merecido ganar y que nunca pensé que los medios de comunicación pudieran enfrentarnos como lo estaban haciendo. Me resultaba insoportable que se confrontara a dos mujeres negras y le hizo entender que con mi comportamiento en la final lo que hacía era defenderme de una situación injusta. Cuando me contestó no pude dejar de llorar durante minutos. Me dijo que la gente puede malinterpretar las cosas y pensar que ser fuerte es ser irrespetuoso. Nadie se ha defendido como tú lo has hecho, sigue abriendo el camino para el resto de mujeres".

Así es. Esto fue el impulso definitivo para que Serena no se replanteara su comportamiento y diera rienda suelta a la seguridad arrolladora en sí misma de la que siempre ha hecho gala. "Me di cuenta de que lo había pasado mal por ella, pero leer lo que me decía me permitió tener claras muchas cosas. Esto es un ejemplo de cómo se trata a miles de mujeres en el mundo laboral. No se nos permite demostrar nuestras emociones, protestar. La sociedad penaliza a las mujeres guerreras. Desde pequeña sentí la obligación de hacerme escuchar y nunca dejaré de alzar la voz contra las injusticias", declara antes de hacer una lista de todos los agravios que, según ella, ha sufrido.

"Fui abucheada por todo un estadio cuando era muy joven (respecto a lo ocurrido en Indian Wells 2001), me han insultado, han tratado de ofenderme por mi cuerpo, me han engañado descaradamente en pista hasta que se introdujo en Ojo de Halcón, me han pagado menos por ser mujer. Nunca ha sido fácil. Pero cuando pienso que mi carrera puede ayudar a las chicas del futuro me doy cuenta de que hago lo correcto. Mi hija es la gran razón que me lleva a donde estoy ahora". Impresionante relato de Serena Williams que puede ser interpretado de muchas maneras, pero que merece la pena ser leído con atención y valorado desde diferentes perspectivas.

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