Djokovic gana sin despeinarse

El serbio se impone en tres mangas sin pasar ninguna dificultad ante un Humbert carente de argumentos para incomodarle en su mejor versión.

Novak Djokovic gana a Ugo Humbert en Wimbledon 2019. Foto: gettyimages
Novak Djokovic gana a Ugo Humbert en Wimbledon 2019. Foto: gettyimages

La ley del mínimo esfuerzo y el máximo rédito, ese concepto tan ansiado como complejo que supone la efectividad. Así ganó Novak Djokovic en los octavos de final de Wimbledon 2019, una ronda en la que tradicionalmente los favoritos ya se someten a una intensa prueba de fuego, pero en la que en esta ocasión, no hubo ni fuegos artificiales que descentraran al serbio. Salió dispuesto a dejar claro desde el primer punto que no estaba dispuesto a despiste alguno. Quizá haya sido ahí, en la actitud de Novak, donde se percibió que este partido correspondía ya a la segunda semana del torneo. Ugo Humbert salió a pista con pocas esperanzas, que tornaron en nulas cuando la pelota voló por el aire de Londres. El resultado final fue de 6-3 6-2 6-3 en favor del serbio.

Fue un partido sin historia, más allá de la que se pueda leer entre líneas sobre las aspiraciones, concentración y estado de forma del balcánico. Salta a la vista que Djokovic vuelve a demostrar su voracidad y determinación en un torneo de máxima envergadura. El varapalo de caer en semifinales en París fue duro y difícil de digerir, pero el mal trago pasará de largo si consigue un nuevo título en el All England Lawn Tennis Club. Consciente de que puede ser interpretada como un accidente su derrota en París y de que está a un nivel que le hace inabordable para la inmensa mayoría, Djokovic busca esas sensaciones que le hagan sentir poderoso y metan miedo a sus rivales. Las consiguió ante el bisoño francés, intimidado por la atmósfera y el rival.

Los tres sets del partido fueron una demostración de poderío, una manera de reafirmarse y dilapidar toda esperanza de Humbert. A Novak no le hace falta ser preciso porque desborda a sus rivales jugando con margen, no le hace falta mostrarse agresivo en todo momento porque su capacidad de contraataque desafía las leyes de la lógica, y no le hace falta jugar a su máximo nivel de continuo porque tiene amplia capacidad de reacción. Así de contundentes son las conclusiones que se extraen de este encuentro. Se permitió artificios en la red, dejadas imposibles y golpes inverosímiles que hicieron las delicias del público. Novak Djokovic vuela alto y veloz con una meta clara, en cuya ruta no tiene grandes depredadores hasta la hipotética final. Wimbledon 2019 puede tener ya un jugador que coge ventaja en cuanto al favoritismo. Solo queda demostrarlo en los tres partidos que restan.

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