Malos tiempos para ser joven en el circuito ATP

Tan solo hay dos jugadores menores de 25 años entre los octavofinalistas y la media de edad de todos ellos es de 29,68. Analizamos razones.

Félix Auger-Aliassime en Wimbledon 2019. Foto: gettyimages
Félix Auger-Aliassime en Wimbledon 2019. Foto: gettyimages

Todo se magnifica cuando se trata de los jóvenes llamados a encabezar el relevo generacional más peliagudo de la historia del tenis. Resulta contraproducente que jugadores que apenas han superado la mayoría de edad tengan puestos sobre sí todos los focos mediáticos. Cada partido perdido se convierte en fracaso y el juicio sumarísimo del público soberano les condena al ostracismo por su incapacidad de destronar al Big3. Es inevitable soñar con ver a Federer, Djokovic y Nadal terminar sus respectivas carreras en lo más alto, pero podría ser un duro golpe para el futuro del tenis, percibiendo a la NextGen más por su incapacidad para asaltar la élite que por sus grandes posibilidades de futuro. En Australia Tsitsipas dejó entrever una cercanía al gran golpe, en París tanto Zverev como Khachanov ofrecieron los servicios mínimos, pero en este Wimbledon 2019 las alarmas saltan.

Solo un miembro de la rimbombante y marketiniana NextGen ha conseguido filtrarse en la segunda semana del torneo londinense y no es ninguno de los primeros espadas Ugo Humbert ha explorado sus límites y las esperanzas de que siga avanzando son casi nulas. Lo más doloroso para los amantes del relevo es que si se amplía el rango de juventud a los 25 años, solo un miembro más de los octavos de final cumple con el requisito: Matteo Berrettini, con 23 años. Es muy meritorio lo que han conseguido francés e italiano, pero claramente insuficiente. Por si esto fuera poco, al comprobar la media de edad de los octavofinalistas la cifra es muy elevada: 29,68 años.

Historias de precocidad como las de Dayana Yastremska o, aún más, Cori Gauff hace tiempo que ni siquiera se atisban en el tenis masculino. La exigencia física de un tenis cada vez más veloz y potente reduce mucho las opciones de que hombres aún en fase de madurez logren dar el salto cualitativo definitivo que exige competir de tú a tú contra los mejores en torneos de Grand Slams. Es innegable el enorme potencial que atesoran jugadores como Alexander Zverev, Karen Khachanov, Stefanos Tsitsipas, Félix Auger-Aliassime, Frances Tiafoe, Denis Shapovalov o Casper Ruud, pero también lo es la enorme dificultad que están teniendo no ya para codearse con la élite, sino, sobre todo, para mantenerse y conseguir rendir a su mejor nivel en los torneos más importantes del calendario.

El hecho de que los peores resultados de los jóvenes se hayan dado en el Grand Slam disputado sobre hierba puede estar relacionado con la falta de experiencia de los mismos en esta superficie. El propio Federer aseguraba que la experiencia era importante sobre césped, un terreno tan irregular como complejo en el que la inteligencia, mesura y capacidad de análisis sosegado adquieren un plus. Wimbledon 2019 se ha convertido en un paraíso más para los veteranos y una auténtica pesadilla para los aspirantes. ¿Cómo afectará moralmente esto a los más jóvenes? Y, lo que es más importante, ¿cómo podría influir en el futuro del deporte rey de la raqueta ver cómo los mejores de la historia acaban sus días en el profesionalismo afincados en la élite?

El momento no se puede postergar. Posiblemente sea injusto cargar sobre sus hombros tanta responsabilidad y presión, pero la percepción que puede llevarse el aficionado medio podría acarrear una desconexión del tenis en el futuro muy dañino para nuestro deporte. Es necesario reivindicar la grandeza de estos chicos y sus posibilidades de alcanzar un excelso nivel en unos años, cuando hayan acumulado experiencias en la élite, pero el ser humano es impaciente por naturaleza. Importa el aquí y el ahora. No ha sido en 2019 y no ha sido en Londres. ¿Cuándo habrá unos octavos de final de Grand Slam con una media de edad de menos de 27 años y la presencia masiva de jóvenes? Por el momento, queda disfrutar de lo que tenemos y tratar de ni maximizar las derrotas ni inflar los triunfos de los jóvenes.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes