Dave Miley: “La ITF no necesita un presidente para figurar, sino una persona capaz de dirigir la compañía”

Es irlandés, trabajó durante 25 años en la ITF y ahora quiere liderar el barco. Dave Miley nos cuenta en exclusiva por qué el tenis le necesita ahora más que nunca.

Dave Miley en su visita al Conde de Godó de Barcelona. Fuente: Fernando Murciego
Dave Miley en su visita al Conde de Godó de Barcelona. Fuente: Fernando Murciego

Hace tiempo que el tenis profesional se encuentra en un momento crítico. Desgastado por su inmovilismo, criticado por sus reformas, deambulando sobre un ring esperando caer a la lona… o a la espera de que alguien llegue y lo rescate. Alguien que le de un lavado de imagen y lo ponga a caminar en un rumbo fijo, recuperando todo ese público joven que hoy parece estar perdiendo. Dave Miley (Guayana, 1958) está concienciado en que así debe ser, por eso su candidatura a la presidencia de la ITF ya es una realidad. Una candidatura que se hizo oficial el año pasado, que se presentó esta semana en Wimbledon y que espera salir victoriosa en las próximas elecciones de septiembre. ¿Os apetece saber más sobre Dave? Punto de Break habló con él acerca de todas las necesidades y urgencias que nuestro tenis demanda a corto y medio plazo.

Para quien no te conozca, ¿de dónde sale Dave Miley?

Mi trayectoria es bastante única. Poca gente lo sabe pero nací en Sudamérica, viví en el Caribe hasta los ocho años y me formé académicamente en Estados Unidos, donde jugué al tenis universitario. Sin embargo, soy irlandés, allí es donde fui jugador, ganando tres torneos nacionales. Actualmente vivo en Londres y trabajo en Asia.

Trabajaste muchos años en la ITF, ¿cómo fue esa experiencia?

En 1991 empecé a trabajar para la ITF, donde estuve 25 años. Allí estuve a cargo del mayor de sus departamentos, lo llaman de “desarrollo”, y desde él se dirigía el tenis para veteranos, el tenis en silla de ruedas, el antidopaje, maestría, se trataba también con las federaciones y asociaciones regionales a nivel multideportivo y, cómo no, interactuábamos con el Comité Olímpico Internacional. Extraje una muy buena experiencia, además de lograr unos muy buenos resultados durante aquellos años. De hecho, la gente de muchos países estaba satisfecha con nuestra labor, nunca tuvimos un problema. Dejé la ITF en 2015 y ahora, tres años después, creo que puedo aportar una perspectiva mucho más completa y favorecedora para el tenis, siempre y cuando tenga la oportunidad de liderar la organización.

¿Por qué te fuiste?

Llevaba 25 años allí, aquello era como mi familia, en el día a día nunca tuve la sensación de que estuviera yendo a trabajar. Para mí era algo natural. Sin embargo, Hagerthy entró como presidente en octubre de 2015 y decidieron hacer una reestructuración: juniors, veteranos y tenis en silla de ruedas lo pasaron al ámbito profesional. Llegado ese momento, yo renuncié. Eso es todo lo que puedo decir. No puedo hablar al respecto porque firmé una cláusula de confidencialidad a cambio de una retribución económica que acompañó a mi salida de la casa. No obstante, durante esos 25 años siempre fui muy feliz con la organización y con mi labor, siempre le he deseado lo mejor a la ITF.

Pero mejor si es contigo dentro.

Una de las razones por las que he decidido presentarme a la presidencia es porque pienso que la dirección de la ITF no es suficientemente buena. Considero que no saben qué es bueno para el tenis ni tampoco para los países que colaboran a nivel internacional con la ITF. Esa es principalmente la razón que me animó a tomar la decisión. Creo que la gente puede apreciar claramente que las medidas que la ITF ha tomado no son positivas.

¿Alguna en especial?

Por ejemplo, la Copa Davis, ahí las cosas no están yendo nada bien. En mi opinión, se podía haber hecho de otra manera puesto que los cambios fueron demasiado rápidos y llegaron muy lejos. Al igual que el Transition Tour, esto provocó un verdadero caos entre los jugadores causando un enorme impacto no solamente entre ellos, sino también en las academias, los entrenadores e incluso en el mundo empresarial que rodea a nuestro deporte: cordajes, raquetas, pelotas, todo. Personalmente, opino que Dave Hagerthy se está esforzando y está trabajando duro, pero se ha rodeado de personas que no tienen apenas experiencia en tenis.

¿Quiénes son esas personas?

La gente que está trabajando en puestos relevantes de la ITF no son gente del mundo del tenis, no tienen experiencia en tenis y, muy posiblemente, esa sea la razón por la que él no está recibiendo los consejos más acertados y correctos. Siempre recuerdo una frase de Steve Jobs sobre Appel: “Contrata buena gente para decirles lo que hacer y para que te desafíen”. Con esto quiero decir que no creo que Hagerthy esté siendo suficientemente desafiado por su equipo, ni que esas personas le estén diciendo las cosas que se deben llevar a cabo de una manera acertada. Por eso están cometiendo tantos errores.

El capítulo del Transition Tour quedará como uno de los más turbios del tenis contemporáneo, ¿cómo lo viviste desde fuera?

Hace 15 meses escribí una carta que envié a Hagerthy y a su junta directiva diciéndoles que no iba a funcionar, que en lugar de eso tenían que hacer más circuitos regionales (zonas geográficas mundiales). Pero no me escucharon. Además, el pasado agosto Tennis Europe y Chequia también mandaron un escrito. Había mucha gente diciéndoles que no iba a funcionar y no ha funcionado.

Pero sí es cierto que el sistema necesitaba un cambio.

El tenis previo al profesionalismo necesita una reestructuración, de modo que no le suponga a la gente 40-50.000$ por temporada el hecho de intentar jugar tenis a nivel internacional. Eso no tiene ningún sentido. La primera vez que se planteó cambiar todo este panorama fue en 2012 en una reunión de Coaches Comission de la ITF en la que yo estaba presente, así que conozco perfectamente todos y cada uno de los pasos en falso que se han ido dando. Y lo cierto es que tengo varias ideas muy interesantes al respecto, todas ellas desarrolladas en mi manifiesto.

¿Alguna que te apetezca desarrollar?

Por ejemplo, en lugar de cuadros de 32 jugadores pueden plantearse cuadros finales de 16 pero con una previa grande. Más cosas. Doblaría el prize money, doblaría los premios en metálico para los mejores jugadores, es decir, en los 15K se dividirían entre 16 jugadores y ya no entre 32, pero sumado al hecho de que el torneo se podría disputar en cuatro días. De tal modo, se podrían jugar hasta seis torneos al mes si lo planificáramos correctamente, y así los jugadores entre el 300 y el 700 podrían dar el salto. Esta es solamente una manera de poder resolver este asunto. Con el Transition Tour los cuadros son más pequeños, el dinero a repartir en los torneos es el mismo y los jugadores tienen que asumir el mismo coste/gastos en los torneos. La única diferencia está en los puntos, que ya no hay puntos ATP ni WTA.

Repartir el pastel de una manera más equitativa, este problema viene de lejos. ¿Tiene solución o es utopía?

Creo que la ITF debería liderar el tenis pero para eso debe liderar coordinadamente con la ATP, con los Grand Slams y los grandes países pertenecientes a la ITF, como por ejemplo España, que tiene un par de grandes torneos. O torneos como el Open de Italia, Montecarlo, es decir, los torneos importantes de las federaciones nacionales. Mi visión para lograr esto sería reunir a todas las partes implicadas y animarles a que juntos tenemos que acordar una serie de medidas en torno a todos estos actores: ATP, WTA, Grand Slams, etc.

¿Por dónde empezarías?

Empezaría por el propósito de lograr que los mejores 300 hombres y mujeres del circuito puedan ganarse la vida anualmente jugando a tenis. Inicialmente, quizás no estuviéramos todos de acuerdo en cómo conseguirlo, pero para empezar la clave sería preguntarnos: ¿Estamos de acuerdo en ello? ¿Nos comprometemos a intentar encontrar la manera de hacerlo posible? Pues empecemos a trabajar durante los próximos cuatro años en esa dirección. Otro tema sería: ¿Estamos de acuerdo en que los 700 jugadores del ranking puedan ‘dar el salto? ¿Sí? Perfecto, pongámonos a trabajar en ello también. ¿No sería genial que los jugadores top promocionaran el deporte y no únicamente sus productos? Pues esa es la filosofía, acordar cuatro o cinco cosas relevantes que beneficien a la ATP, la WTA, la ITF, los Grand Slams… en definitiva, que beneficien al tenis y lo hagamos trabajando juntos.

Djokovic siempre se queja del porcentaje de ganancias que reparten los Grand Slams a los jugadores, ¿lo ves como una cuestión a resolver?

Tienes razón, los Grand Slams están teniendo un gran éxito y son afortunados, incluso podría decirse que son privilegiados, ya que tienen grandes torneos que podrían estar en cualquier otra ciudad del mundo, como por ejemplo en Barcelona o en Italia, lo cual les sitúa en una posición de privilegio con respecto a todos los demás. No obstante, es indudable que han realizado un enorme trabajo para hacer crecer sus eventos y los han convertido en algo grande, aunque sí que es cierto que no están compartiendo un porcentaje muy alto con los jugadores hasta estos momentos. Sin embargo, desde mi punto de vista, deberíamos fijarnos no únicamente en los jugadores top, sino también en los que van hasta el número 300 para asegurarnos de que todos ellos puedan ganarse un sueldo anual para poder vivir bien.

Vamos, que hay otras cuestiones más urgentes.

Es que esta gente está sacrificando muchísimo de sus vidas para llegar a ese nivel de juego y de ranking. Yo soy el primer sorprendido cuando voy a una previa de Grand Slam y veo el nivel que hay allí, es altísimo, tenistas sobre el 250 que despliegan un tenis impresionante. Ellos deberían, porque lo merecen, lograr un premio o una compensación suficiente por eso. Además, hay muchas ciudades por todo el mundo que quieren organizar torneos, lo veo cuando viajo, pero no pueden conseguirlos, es algo muy curioso. Los jugadores quieren más dinero, especialmente entre el 150 y el 300, y muchas ciudades pequeñas están deseosas de hacer torneos 250 y 500 ATP pero no pueden. De este modo, el número de torneos está limitado, los jugadores no ganan suficiente dinero y estamos dejando fuera ciudades que sí tienen el dinero y que desearían organizar nuevos eventos. Parece evidente que algo no está funcionando.

Hablas de unidad entre los Grand Slams pero luego cada torneo tiene una manera diferente de terminar el quinto set. ¿No convendría unificar una misma regla para todos?

Las reglas del tenis son algo muy importante y la ITF debería estar regulando todo esto. Sin embargo, para mí una de los aspectos positivos de estos últimos diez años es que la ITF ha aprobado muchas reglas que permiten diferentes opciones, lo cual significa que el tenis es un producto y los torneos de tenis también lo son. Ahora se tiene la posibilidad, a cualquier nivel de juego, de adaptar el producto a las necesidades de cada estilo de vida. Por ejemplo, con las reglas actuales se puede competir a dos sets cortos con un tiebreak, dos sets completos y un tiebreak, tres sets, cinco sets, se puede jugar sin ventajas, incluso se pueden disputar partidos empezando 30-30 cada juego o plantear los encuentros a 15 minutos en categorías inferiores (niños y niñas).

Suena muy auténtico, pero resulta un caos para muchos.

Actualmente hay muchas opciones y, personalmente, me gusta que cada Grand Slam sea un poco diferente a los demás, porque en realidad lo son. El Open de Australia tiene un ambiente muy relajado, Wimbledon es muy formal, allí se juega a cinco sets en dobles, mientras otros sólo hacen dos sets y un tiebreak. No es tan malo que sean un poco distintos, pero lo que sí opino que es fundamental es que la reglamentación del tenis la lidere la ITF, todos los actores deben acordar que esas reglas sean positivas y si luego la gente quiere elegir unas u otras, está bien, no hay problema en ello. En realidad, creo que el tenis tiene que enfocar su mirada hacia fuera.

¿Cuál dirías que es el mayor problema del tenis hoy en día?

El problema es que no hay suficiente gente jugando, no hay suficiente gente joven practicando, por eso no tampoco hay gente suficiente viendo las competiciones en directo por televisión, por lo que luego no se consiguen patrocinios, las ventas de raquetas y pelotas bajan, etc. Si llegara a la presidencia me centraría en lograr que más gente juegue, que más gente vea las retransmisiones, pero el producto tiene que ser más interesante y más entretenido, para que haya más gente leyendo páginas web especializadas como Punto de Break. En Estados Unidos se ha pasado de haber 30 millones de personas practicando tenis a que sólo lo hagan 15.7 millones, y eso ha sucedido en los últimos veinte años, es decir, la participación ha bajado muchísimo, casi un 50%. En España también ha bajado ese índice de participación, igual que en Francia, la única excepción sería Asia, que está creciendo y es el mercado más grande con más de 90 millones de practicantes. En mi opinión, debemos centrarnos en esforzarnos para que aumente la participación porque en todo negocio, si el cliente no está comprando el producto, lo que hay que hacer es cambiar ese producto.

Después de algunos barreras y obstáculos de visibilidad, en Wimbledon por fin has podido mostrarle al mundo tu candidatura. ¿Cómo lo recibió la gente?

Estoy muy feliz por la respuesta recibida por parte de los medios de comunicación, los presidentes de federación, los jugadores y entrenadores que estuvieron presentes. Este manifiesto es el resultado de cinco largos meses de viajes, reuniones y consultas con gente del tenis, creo que esboza una visión positiva para todos los accionistas de la ITF. La gente me ha dicho que está impresionada por un detalle: que me centre menos en política y más en los problemas reales de nuestro deporte. El eslogan ‘Juntos por el tenis’ es lo que la gente cree que debe cumplirse, así que en eso me centraré.

¿Hay algún referente que defienda tu candidatura?

No soy el candidato de nadie, soy el candidato del tenis. De hecho, estoy pagando y voy a seguir pagando toda mi campaña con mi propio dinero, probablemente unos 150.000$. Durante estos meses voy a estar viajando por 50 países, algunos en Europa, otros en África y también en Sudamérica, para reunirme con sus presidentes federativos durante dos días, en los que aprovecharemos para hablar de tenis y hacerles llegar lo que voy a llevar cabo en el caso de ser elegido presidente en septiembre.

Imagino que habrás hablado también con los jugadores, ¿qué te comentan ellos?

Jamie Murray me comentaba que cuando hablaban con la ITF le daba la sensación de que no les escuchaban, no les prestaban atención ni se les respetaba. Eso es lo que me gustaría mejorar en la ITF. Para llegar a estar top100 has de dejar muchas cosas de lado en la vida, pero para estar top 300 también y eso tiene que ser respetado. Alguien tiene que dirigir los torneos, el juego, las normas y, en definitiva, todas las partes que conforman el mundo del tenis. Eso sí, para ello, esas dos partes tienen que respetarse mutuamente. Personalmente, tengo ideas muy interesantes que harán que las relaciones entre jugadores y jugadoras del circuito internacional mejoren de cara a la ITF. Y no me estoy refiriendo solamente a los tenistas top, sino también a los que tienen un ranking más bajo, incluso a los doblistas. Debemos conocer cuál es la opinión de todos ellos y, desde mi punto de vista, durante los últimos tres años la ITF ha perdido ese contacto. El Transition Tour es un perfecto ejemplo de ello. La gente de la ITF está en sus despachos y no viendo ni viviendo la realidad del tenis internacional.

¿Quién puede ser tu mayor rival en septiembre?

Dave Hagertty se va a presentar seguro y va a pelear duro por ganar, sin embargo, al estar rodeado de gente muy capacitada, no considero que esté siendo hasta la fecha, ni tampoco en el futuro, la persona ideal para liderar la ITF. También creo que se presentará otro candidato por la zona de Asia. En mi opinión, pienso que puedo hacerlo mejor que todos ellos dirigiendo la ITF, porque vivo en Londres, porque tengo experiencia en el mundo empresarial, porque estuve 17 años en la Junta Directiva de la ITF, porque dirigí el mayor departamento de este organismo durante dos décadas, porque hablo inglés, español y francés, porque he viajado por más de 150 países y conozco la coyuntura tanto de los pequeños como de los grandes… Lo que la ITF necesita no es un presidente para figurar, sino una persona capaz de dirigir la compañía, adentrarse en cada uno de sus departamentos y maximizar sus competencias. Poder establecer relaciones con los Grand Slams, con la ATP y la WTA, pero al mismo tiempo, ofrecer una visión general y a futuro de la propia ITF. Sin duda alguna, sé que puedo hacerlo.

De no salir elegido, ¿crees que el tenis corre peligro?

Si no tomamos medidas relacionadas con la participación vamos a tener un enorme problema y, en mi opinión, la ITF durante los últimos tres años no ha hecho nada en relación con la participación en nuestro deporte. De hecho, tuvieron una conferencia en Londres de un día y medio pero no extrajeron nada tangible para, realmente, desarrollar programas que aumenten esa participación en todo el mundo. El tenis necesita un cambio y lo necesita ya.

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