Marcos Baghdatis, el terremoto que tambaleó el tenis en 2006

El chipriota puso punto y final a su carrera en este Wimbledon 2019 tras ceder en 2ª ronda. Repasamos los hitos de un tenista que brilló especialmente en 2006.

El chipriota siempre será recordado por aquel maravilloso Open de Australia de 2006. Foto: Getty
El chipriota siempre será recordado por aquel maravilloso Open de Australia de 2006. Foto: Getty

Un otro viejo rockero que se nos va. El chipriota Marcos Baghdatis ha colgado definitivamente la raqueta en este Wimbledon 2019 tras claudicar en la segunda ronda del Grand Slam londinense ante el italiano Matteo Berrettini. El de Limassol tuvo una emotiva despedida en la pista 2, cerrando así una carrera con grandes éxitos pero que se antoja corta de resultados. Baghdatis habló tras su despedida en rueda de prensa y reflejó sus emociones: "No me quería ir de la pista", dijo el que fuera finalista del Abierto de Australia de 2006.

"Estoy llorando pero me siento feliz. Es un momento feliz para todos los que me rodean porque saben que estoy con muchas ganas de lo que vendrá en el futuro. Lo único por lo que es triste es por los aficionados y todas las emociones que me han transmitido. Esto es lo único por lo que me siento triste dejándolo atrás", reconocía en sala de prensa Baghdatis tras poner el broche final a su carrera.

Una carrera la del chipriota en la que el año 2006 está especialmente grabado a fuego. El año Baghdatis podríamos decir, donde el de Limassol fue la gran irrupción, la gran revelación del tenis mundial. Había sido número 1 del mundo junior el año anterior por lo que Baghdatis irrumpía en el circuito ATP con la vitola de jugador claramente a seguir. Y no tardaría demasiado en demostrar su valía.

Desde los 14 años venía entrenando en la academia de Patrick Mouratoglou en París. El chipriota tendría su año dorado en ese maravilloso 2006 en el que alcanzaría contra todo pronóstico la final del Abierto de Australia ante Roger Federer. Ya había venido avisando a finales del año anterior con una meritoria final en el torneo de Basilea donde tan solo Fernando González había podido frenarle. En Melbourne se cargó a tenistas de la talla de Ivan Ljubicic, Andy Roddick o Davida Nalbandian, a éste último levantándole una desventaja de dos sets a cero en contra. En el partido por el título se adelantaba ante Federer pero el suizo acababa imponiéndose en cuatro mangas.

Ese año por supuesto llegaría a ser 'top ten', tocando la posición número 8 del mundo en el mes de agosto. Previamente había vuelto a hacer tambalear los cimientos del circuito con las semifinales de Wimbledon, donde en este caso Rafa Nadal tuvo que frenar sus pasos. El chipriota se había caracterizado por ser un tenista de juego muy intenso desde la línea de fondo, sólido, compacto, con un gran primer servicio y muy buena movilidad por la pista a pesar de una abigarrada presencia física. Por sus tiros planos era más bien un jugador de pistas rápidas a pesar de haber entrenado bastante sobre tierra en París.

Ese espectacular y prometedor 2006 no sería realmente refrendado posteriormente. Sus terceros y últimos cuartos de Grand Slam vendrían al año siguiente en Wimbledon donde Novak Djokovic lo echaría del torneo. Solo algunos octavos de final más pudo lograr Marcos que acaba su carrera con únicamente 4 títulos individuales (Pekín, Zagreb, Estocolmo y Sídney) y otras 10 finales, un bagaje bastante desalentador. De esas 14 finales, solo una no fue en pista dura ya fuera cemento o moqueta, la final de Halle en hierba en 2007. Ninguna en tierra batida.

Las lesiones no se han cebado especialmente en su carrera quitando 2009, donde no disputó ni Wimbledon ni el US Open. Su tenis sin embargo fue perdiendo enteros, disipándose ese empuje, esa frescura e intensidad con la que entró en el circuito y con la que apuntaba mucho más de lo que al final fue. En los Masters 1000 solo tiene tres cuartos de final en su carrera, los primeros en su primer evento de esta categoría en Indian Wells. Después, las semis de París-Bercy en 2007 y las de Cincinnati en 2010.

El de Limassol recordó en sala de prensa algunos momentos de su carrera, en concreto, algunos de los que se arrepiente: "No tengo cosas de las que arrepentirme, quizá solo una. Siempre lo digo, el mensaje que di a los jóvenes fans cuando rompí esas cuatro raquetas en Australia. Di una imagen de mí que no era la adecuada, ese no era yo, aunque sé que fue algo que le causó gracia a mucha gente", comentó Baghdatis que ha reconocido y subrayado el impacto que su éxito ha tenido en un país tan modesto en el tenis como es Chipre, donde ha hecho historia, especialmente en la Copa Davis registrando una racha de victorias consecutivas sin precedentes.

"Ahora el tenis en Chipre es el segundo deporte del país tras el fútbol. Hay miles de chicos y muchas academias ahora tras el éxito que tuve en Australia. Lo más importante es hacer creer a la gente con tus acciones, que con lo que tú consigues los demás puedan creer que también lo pueden conseguir. Ese mensaje es el que quería transmitir a los chicos, nada es imposible, puedes conseguir cualquier cosa", sentenció Baghdatis.

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