El primer contacto de Roger Federer con su jardín

Se cumplen 20 años del primer partido de Roger Federer en Wimbledon. Jiri Novak, el hombre que le vencería aquella tarde, nos regala sus recuerdos.

Roger Federer en sus comienzos. Fuente: Getty
Roger Federer en sus comienzos. Fuente: Getty

Todo el mundo comenta estos días la candidatura de Roger Federer a levantar su noveno Wimbledon. Pronósticos, hipótesis, palabras que no sabemos qué final tendrán. Sin embargo, pocos hablan del camino del suizo hasta llegar aquí, cómo fue superando obstáculos, incluida su primera derrota en el All England Club. Ese primer tropiezo coincidió con su primer partido allí, hace justo 20 años, en el cual Jiri Novak le apartó en cinco disputados sets. El checo, retirado desde el año 2007, recuerda cómo fue aquel encuentro en este reportaje elaborado por AFP.

“Por aquel entonces ya estaba clasificado dentro de los 100 primeros del ranking, así que no tuve problemas para acceder al cuadro principal. Me tocó jugar contra Roger, un junior de 17 años que estaba allí por una invitación del torneo. En mi cabeza pensé: Qué gran sorteo he tenido’. Yo no era un buen jugador sobre césped, así que pensé que aquella sería una gran oportunidad para ganar el partido”, recuerda el que llegara a ser número 5 mundial en 2002.

Pero en aquel 1999 tan solo era el 59º de la clasificación, mientras que Federer era el 103º. Eso sí, el suizo venía con la etiqueta de número uno del mundo junior, por lo que si había un joven que podía dar el golpe antes los mayores, ese era él. El año anterior había conquistando Wimbledon Junior, por lo que ya no era un desconocido. Pocos imaginaban que dos años después ese chico tímido, pero de gran talento, frenaría a Pete Sampras en esa misma hierba.

“Durante el partido pensé que él no era mal jugador, pero jamás habría podido llegar a imaginar que en el futuro ganaría todo lo que ha conseguido”, amplía Novak. “Para mí fue un encuentro muy difícil, la hierba siempre era una superficie mucho más rápida que el resto, por lo que durante los intercambios no jugábamos mucho. Eso no me gustaba, era una continua lucha por no perder el ritmo”, asegura el oriundo de Zlin, quien terminaría ganando el duelo por 6-3, 3-6, 4-6, 6-3 y 6-4 tras dos horas y 18 minutos.

El camino de Novak no duraría mucho más en aquel evento, ya que perdería en la ronda siguiente frente a Todd Martin en sets corridos. De hecho, su mejor resultado allí apenas fue una tercera ronda obtenida en 2003 y 2005, pero el destino quiso que fuera él quien enfrentara por primera vez a Roger Federer en Wimbledon. El suizo, en su segunda temporada como profesional, disputaba su segundo cuadro final de Grand Slam –un mes antes había hecho su gran debut en Roland Garros­­– en una tarde donde le faltó toda la experiencia que luego ganaría en los años venideros.

“Más tarde le conocí en otros torneos del calendario, concretamente en torneos de tierra batida, ahí sí que pude confirmar que realmente era bueno”, manifiesta Novak, quien ganaría 7 títulos ATP en sus catorce años como profesional. “En total, a lo largo de mi carrera jugué contra él nueve veces, incluyendo dos finales, en Gstaad y en Viena, cuando él ya era número 1 del mundo”, explica el checo, quien todavía le ganaría en tres ocasiones más en sus duelos directos.

“Tuvimos muchos entrenamientos juntos en nuestras vidas, lo cierto es que guardábamos una relación más cercana de lo habitual debido a que Mirka Vavrinec era eslovaca y su fisioterapeuta, Pavel Kovac, era checo. Recuerdo estar en la sala de jugadores y jugar juntos al tenis de mesa o al billar, él siempre estuvo muy cerca de los checos. Curiosamente, no recuerdo haber hablado nunca con él de ese primer partido en Wimbledon”, detalla en su relato el hombre que actualmente se dedica a poner sus conocimientos al servicio del tenis en formación, aunque eso no le impide seguir de cerca el circuito.

“En persona lo vi por última vez hace diez años, en el Masters 1000 de Miami. Por supuesto que sigo sus resultados, aunque no veo cada partido que juega. Para mí es algo increíble que siga ganando torneos con casi 38 años y que aún se encuentre entre los mejores del mundo”, señala un Jiri que no duda en destripar la igualdad del Big3. “Como jugador pude enfrentarme tanto a él, como a Nadal, como a Djokovic, los conozco a todos y todos son geniales. Sin embargo, Roger es sencillamente excepcional, un verdadero imán del tenis, un auténtico icono”.

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