Conchita Martínez: “Ganar en Wimbledon es algo grandioso”

La española recuerda las emociones que tuvo al ganar allí hace 25 años. Hasta el momento, solo Santana había logrado levantar el Grand Slam londinense.

El día que Conchita pasó a la historia del tenis. Fuente: Getty
El día que Conchita pasó a la historia del tenis. Fuente: Getty

Dentro de unas semanas se cumplirán 25 años de un día histórico para el tenis español. La tarde en la que Conchita Martínez derrotó a Martina Navratilova en el All England Club para proclamarse campeona de Wimbledon a los 22 años. Aprovechando este cuarto de siglo que ya hemos dejado atrás desde aquel triunfo, la agencia EFE habló con la aragonesa para evocar algunas de las emociones que la ex número 2 del mundo vivió en aquel encuentro.

Al ser un título de esa envergadura, te cambia la vida”, confiesa la de Monzón durante la charla. “Sin embargo, no sé si en dos semanas, ya estaba jugando el siguiente torneo. Eso es lo difícil, ganar allí y seguir con el enfoque necesario para seguir entrenando y jugando, porque hay muchas cosas que debes hacer cuando haces algo así, muchos recibimientos. Lo mejor es irse a jugar el próximo torneo, sentar la cabeza y seguir hacia adelante. Te puedes tomar una semanita, pero lo conveniente es volver a la rutina y seguir concentrada en tu trabajo”, subraya la campeona de 1994.

Muchos recordaréis aquella final ante una Navratilova que a sus 38 años buscaba su décimo Wimbledon. ¿Cómo gestionó eso la española? “Como si fuera un partido más, aunque con mucha más importancia porque es una final”, recuerda. “Si llegas bien y rodada tampoco hay que hacer demasiado más. Venía con confianza, ya que había jugado hacía poco con ella en Roma, aunque fuese en tierra, y la había ganado. Eso también te da ese extra que necesitas para que, a pesar de ser hierba, que iba a ser difícil, la puedas ganar. Sabía que las cosas iban a ser mucho más rápidas y que iba a tener una presión constante de Martina de subir a la red, pero el partido de semifinales contra Lori McNeil me ayudó porque era un estilo de juego similar, aunque una es zurda y otra es diestra”.

Precisamente ese factor de tenista zurda fue uno de los grandes problemas que tenía Martínez cada vez que se enfrentaba a Navratilova, aunque en aquella ocasión los problemas los tuvo la checa. “Sobre todo en los restos, cambia un poco tu táctica. Si en algún momento le juegas por el lado del revés, al ser zurda, tienes que cambiar las direcciones. Con Martina buscaba más ese lado de revés, pero lo importante con una jugadora que hace saque y red y que continuamente quiere subir es tenerla en movimiento en todo momento y que nunca esté parada para hacer su juego”, analiza la ex jugadora de 47 años.

Conchita recuerda cada detalles de esa final, cómo no, incluido el último punto. “Recuerdo el match ball y mira que no soy de subir a la red, pero hubo un peloteo en el que me dejó dos bolas medio cortas y con la segunda me dije: ‘Tengo que hacer algo’. Subí a la red y ella, al intentar pasarme, se le fue fuera. Ahí es cuando ya alcé los brazos. Fue una alegría inmensa y también esa tranquilidad, ya está, acabo de ganar. Poco a poco vas asimilando lo que eso quiere decir”, rememora con emoción.

Tuvieron que pasar 23 años para ver a otra española conquistar un Grand Slam sobre hierba, aunque a Martínez todavía le cuesta definir la sensación de salir de allí con la copa. “Ganar en Wimbledon es algo grandioso, donde hasta entonces solo Manolo Santana lo pudo hacer. Después de mi llegó Rafa. Lili Álvarez, mucho antes, también llegó a un par de finales. Pero a los españoles no se nos daba demasiado bien porque jugamos mejor en tierra, porque nos criamos y crecemos en ella. La grandeza de ganar en una superficie muy complicada hace que te "amigues" con ella y que puedas hacer grandes cosas también”, concluye la aragonesa.

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