Las 10 conclusiones que deja Roland Garros 2019

Desgranamos en profundidad todo lo que ha dado de sí el torneo parisino y cómo puede influir lo acaecido en el resto de la temporada.

Rafael Nadal en Roland Garros 2019. Foto: gettyimages
Rafael Nadal en Roland Garros 2019. Foto: gettyimages

Un vacío inunda nuestras almas al despertar hoy. El tenis en Roland Garros 2019 ha tocado a su fin y con ello un cúmulo de emociones que nos han acompañado durante dos semanas. París se ha convertido en la capital del deporte rey de la raqueta y todos los que amamos este deporte hemos podido disfrutar de sorpresas positivas, decepciones, nervios y, sobre todo, un gran tenis. Rafael Nadal volvió a hacerlo. Suma una nueva de Copa de los Mosqueteros y desafía las leyes de la naturaleza, mientras que en el torneo femenino fue Ashleigh Barty quien salió vencedora en un alarde de juego polivalente y preciosista. Pero ha habido mucho más. Nos proponemos extraer cuáles han sido las diez grandes conclusiones del torneo, por su repercusión a corto, medio y largo plazo en el devenir del tenis mundial.

1. Rafael Nadal, el éxito inolvidable de algo sobrenatural

Se acabaron las palabras para definir lo que supone ver a un tenista ganar 12 veces en Roland Garros. Nadal vuelve a reinventarse, a ofrecer un ejercicio supremo de resiliencia emergiendo con más fuerza que nunca cuanto mayores son los problemas que debe afrontar. Muchos dudaban de su capacidad después de un inicio titubeante de gira sobre arcilla, pero el rey no está dispuesto a ceder su corona. Es el mejor de la historia en esta superficie y sigue postulándose candidato a serlo sin el matiz de dónde se juega.

2. Dominic Thiem, el mejor de los humanos

El austriaco sigue dando pasos hacia delante en su progresión. Fue capaz de ganar a una gran versión de Djokovic, supo adaptarse a las difíciles condiciones meteorológicas que marcaron ese duelo y gestionó la presión de ser uno de los grandes favoritos al título. Dominic presenta año tras año sus credenciales a ganar un Grand Slam, pero sigue sin poder vencer a la omnipotente fortaleza de un extraterrestre. Aún tiene margen de mejora y la única incógnita parece ser si podrá derrocar al Big3 o tendrá que esperar a su disolución para alcanzar el supremo objetivo de ganar un Grand Slam.

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3. Novak Djokovic y una sorprendente falta de consistencia mental

Un jugador de su experiencia y aura ganadora no puede experimentar esa montaña de rusa de sensaciones que acabaron condenándole a la derrota frente a Thiem. Entregó el primer set en bandeja de plata por su obcecación con el viento, flojeó en los momentos cumbre y se vio sin armas para imponer su condición de favorito en un partido igualado, perdiéndose en discusiones con el juez de silla e imprecaciones al viento. Resulta asombroso ver cómo uno de los mejores de la historia hace gala de una actitud así en un torneo que podría haber virado la historia del tenis hacia su lado.

4. Roger Federer es candidato a lo máximo allá donde vaya

Demostración de talento, adaptación, pasión por el tenis y actitud. Es lo que ofreció el suizo en un torneo del que ha vuelto a ser protagonista cuando ya muchos daban por hecho que no le verían en París más. Su capacidad para liquidar rivales en la primera semana de competición y de vencer a Wawrinka en un partido memorable, hablan a las claras de su grandeza y posibilidad de legitimarse en la élite durante más tiempo. Llegará a Wimbledon repleto de confianza y sabiendo que en Londres sí jugará con la presión de saberse uno de los favoritos.

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5. La NextGen sigue sin capacidad de abordaje a la gloria

Khachanov y Zverev fueron los representantes de los más jóvenes en cuartos de final. Renta exigua para una generación llamada desde hace años a destronar a las leyendas. Buenas actuaciones de Moutet y Ruud, pero decepcionantes prestaciones de jugadores llamados a lo máximo. Nada que reprochar a un Tsitsipas que sigue erigiéndose en uno de los más firmes valores de futuro. Dejó todo en la cancha el griego y no pudo con un miembro de la vieja guardia, como es Wawrinka. Otro Grand Slam sin conseguirlo. ¿Cuándo llegará el cambio de guardia?

6. Ashleigh Barty, el triunfo de la inteligencia y la versatilidad

Es una delicia verla jugar. Esta joven australiana tiene un estilo tan particular como efectivo y preciosista. Su habilidad innata para desplazarse por la pista y conectar golpes poco habituales en tiempos de pegadoras le confiere un carisma especial. Hábil estratega, su virulenta derecha y cambios de altura y velocidad con el revés, así como capacidad para meterse en la red, hacen de ella una tenista contracultural que ha cosechado un premio más que merecido.

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7. Tenis femenino, la magia de lo impredecible

Es imposible hacer pronósticos. Solo tres de las ocho primeras cabezas de serie llegaron a cuartos de final, y en semifinales la mejor clasificada, después de Barty, era una Konta que ocupaba el puesto 26 en cuanto a cabezas de serie. Muchos lo perciben como una debilidad de las mejores, pero también puede ser considerado este hecho como una tremenda igualdad en la élite que provoca que cualquier jugadora pueda alcanzar lo máximo cuando está inspirada.

8. Eclosión de estrellas precoces que aseguran el futuro

Amanda Anisimova y Marketa Vondrousova han sido los nombres propios del torneo. A sus 17 y 19 años, respectivamente, fueron capaces de asombrar al mundo con su tenis y actitud. Hacía mucho tiempo que no se disfrutaba de talento precoces tan notables en torneos de Grand Slam y da la sensación de que tienen armas más que suficientes para hacer que esto sea el inicio de una carrera exitosa, y no una simple escaramuza.

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9. Simona Halep vuelve a verse consumida por la presión

Defendía título, era candidata a la gloria y acusó la presión que ello conlleva. La rumana transmite sensaciones negativas, tanto en la pista como con sus declaraciones. Consumida por la obligación moral autoimpuesta de confirmar su favoritismo y supremacía en tierra batida, Simona ve cómo su tenis pierde enteros. Falta de confianza y, por ende, agresividad, la rumana tendrá que rearmarse si quiere seguir optando a ampliar su palmarés.

10. Serena Williams y un replanteamiento necesario de sus circunstancias

Si no estás en forma no compitas. Es una máxima que todo profesional debería tener clara, pero Serena la desprecio últimamente. Transmite la sensación de que se ve capaz de ganar ese ansiado título de Grand Slam sin estar al 100%, pero la realidad está siendo cruda con ella. Debe entrenar, afrontar el reto con mayor humildad y no obsesionarse, sabiendo que más vale una tentativa con garantías que cuatro con dudas.

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Esta edición será recordada como la última en la que la lluvia fue un problema irresoluble para la organización del torneo. A partir de 2020, la remozada Philippe Chatrier contará con un techo retráctil que permitirá seguir jugando cuando haya precipitaciones, algo que ha traído de cabeza este año y se ha visto agravado por la virulencia del viento. Las quejas de Djokovic pusieron en jaque a los organizadores, que también tuvieron alguna responsabilidad en el polémico desalojo de Thiem de rueda de prensa para que hablara Serena. Parece evidente que se podrían haber tomado mejores decisiones en muchos aspectos. Roland Garros 2019 echa el cierre, pero el tenis no para. La gira sobre hierba arranca sin tiempo para nada y Wimbledon 2019 ya se erige imponente en el horizonte del calendario.

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