Nicolás Álvarez: "En esta etapa lo importante no es ganar, sino evolucionar como jugador"

Entrevistamos a uno de los júniors más prometedores del tenis español, cuya reflexión sobre cómo gestiona la presión es para que muchos se la graben en la cabeza.

Entrevistamos a Nico Álvarez en París. Foto: José Morón
Entrevistamos a Nico Álvarez en París. Foto: José Morón

Ha cumplido hace poco los 18 años pero Nicolás Álvarez Varona (Burgos, 2001) ya tiene una envergadura propia de alguien mucho mayor que él, rozando casi el 1,90 de altura. Este burgalés está intentando abrirse camino para llegar a convertirse en tenista profesional mientras lo compagina estudiando a distancia para sacarse el bachillerato. Es uno de nuestros tenistas jóvenes con mayor potencial y nos reunimos con él en la zona de prensa de Roland Garros después de su partido en el cuadro júnior, donde cayó derrotado en primera ronda ante el italiano Matteo Arnaldi.

A pesar de la derrota, Nico se muestra de buen humor. Seguro que por dentro aún le vienen imágenes de su partido, pero tras varios minutos sentado con él, te das cuenta de que tiene todo muy bien asentado en su cabeza y mantiene los pies en el suelo. Su reflexión acerca de cómo gestionar la presión que le viene de fuera es para que muchos chicos jóvenes se la graben en la cabeza.

Es tu segunda participación aquí en el júnior. ¿Con qué expectativas llegabas a París y cómo te has visto?

Venía de una racha no muy positiva. Lo primordial era intentar encontrarme bien en pista y jugar a mi mejor nivel. Sé que si juego bien puedo hacer bien las cosas. Hoy no comencé jugando muy bien en el primer set pero logré remontar y meterme en el partido y tuve varias bolas de set que no pude aprovechar. Eso luego se paga. Empecé a encontrarme mejor hacia el final del partido y en la tercera manga tuve opción de break para ponerme 5-3 y saque para cerrar pero no lo aproveché y esas cosas se pagan.

Para quien no te conozca, ¿cómo te definirías como tenista?

He evolucionado bastante. De pequeño era bastante terrícola, como se suele decir de los españoles. Corría mucho y metía muchas bolas pero pegué un estirón a los 14-15 años y sabía también que jugando así no podía llegar al tenis profesional, tal y como está ahora, que es muy físico y cada vez más rápido. Aproveché ese estirón que di para sacar bastante mejor y gané fuerza. Me considero un jugador agresivo, que sube bastante a la red. Al final consiste en evolucionar. Nadal también hoy en día juega mucho más dentro de pista. Si no haces eso estás perdido.

¿Cuál es la superficie en la que más te gusta jugar?

El año pasado probé la hierba por primera vez y ya pude jugar en todas. Yo creo que me quedaría con la pista dura, que me favorece más al saque y al juego más rápido pero tampoco le hago ascos a la hierba o la tierra.

¿Cómo es esa primera vez que pisas una pista de hierba? Recuerdo una frase que decía Chela que la sensación era como jugar sobre suelo mojado.

También depende de la calidad de la pista. Yo jugué dos torneos, siendo uno en el Club donde se juega la previa de los absolutos. Las pistas de entreno de ese Club estaban ya bastante desgastadas y era complicado jugar porque la bola botaba bastante mal. Luego en el torneo las pistas estaban mejor y después, cuando pisé Wimbledon, las pistas eran como una alfombra. Ninguna pelota bota mal. Diría incluso que bota mejor que en tierra. Allí me sentí muy bien porque me ayudaba mucho mi saque y la verdad es que tenía muchas ganas de jugar allí porque nunca había vivido esa experiencia.

¿Cómo te pica a ti un día el gusanillo del tenis?

Yo empecé a jugar por mi padre. Él siempre ha sido bastante aficionado al tenis y desde que yo era pequeño, con 3-4 años me lo inculcó. Empezó a animarme y él vio también que a mí me gustaba. Con 5 años empecé a dar clases y a los 8-9 comencé a tener buenos resultados y ahí vimos que podía ir adelante con esto.

¿Y cómo lo hacías para compaginar el tenis con las clases?

Al principio, con 9-10 años no competía en exceso y cuando lo hacía, era en fines de semana por lo que no me saltaba clases. Cuando empezó a notarse más el cambio fue con el Sub12 o Sub14, que comencé a disputar torneos a nivel europeo y ahí sí que fue un poco más complicado porque los torneos eran semanas enteras y ahí tenía que saltarme clases para poder acudir.

Se puso difícil.

Sí, fue poco a poco complicándose porque iba pasando de curso y cada vez era más difícil el instituto, hasta que con 14 dejé el instituto presencial para hacerlo a distancia. Ya llevo 3-4 años así. Ahora es más fácil porque no tengo que ir a clase y hago los exámenes tres veces al año.

Aquí en París hemos conocido la historia de Bolsova, que mientras está compitiendo en el circuito nos dijo que está estudiando la carrera de Historia en la Universidad de Barcelona. ¿Cómo puede uno estudiar a la vez que compite en un circuito como este?

Para mí es bastante complicado porque no es solo el poco tiempo que tienes sino que el tiempo que puedes emplearlo para estudiar, evidentemente no tienes las ganas de hacerlo porque vienes de entrenar varias horas o de competir y sueles estar bastante cansado. En mi caso es difícil, el resto no sé cómo lo llevará pero al final no queda otra que aunque estés cansado, intentar sacarlo adelante como puedas.

¿Y a ti hay algo que te llame la atención para estudiar?

Todavía debo terminar el bachiller, pero cuando lo acabe, si hago algo sería relacionado con el mundo del deporte, como INEF o cualquier carrera que me pueda ayudar en mi vida tenística.

¿Siempre has tenido claro, desde pequeñito, que querías ser tenista?

Sí. Desde que tengo uso de razón, sí. Hubo una época, cuando tuve 10 años, que también jugaba al fútbol y lo compaginaba y no tenía muy claro por dónde tirar pero creo que tardé solo un par de meses en poder decidirme por el tenis.

¿Y cómo te fue en tus primeros torneos fuera de España?

En mi primer torneo internacional, en Croacia, un Sub10, hice cuartos de final. Luego empecé a jugar en mi primer año alevín en el circuito Tennis Europe y empecé a jugar varios torneos y me fue bastante bien. Mi segundo año de alevín ya empecé entre los mejores de Europa y eso me ayudó a creérmelo y ver que podía competir entre los mejores de Europa y del mundo.

¿Sientes que en cierta forma, por el tenis, te estás perdiendo cosas de tu adolescencia?

Sí, es cierto que no llevo la vida que suele llevar una persona de mi edad pero al final es la vida que elegimos. Nadie nos obliga a escoger esto. También tengo la suerte de que la mayoría de mis amigos son de este mundillo por lo que comparten los mismos hobbies que yo y eso lo hace más fácil. Es cierto que a veces nos gustaría poder salir por ahí con nuestros amigos, que también lo hacemos, de vez en cuando se puede hacer, pero no creo que sea tan complicado. Cuando nos metemos en esto de lleno sabemos de los procesos por los que hay que pasar para llegar a ser profesional.

¿Cómo gestiona alguien tan joven como tú el tema de la soledad? El tenis es un deporte muy solitario, no solo en pista sino a la hora de viajar por ahí.

Yo tengo la suerte de tener un buen equipo de trabajo desde hace varios años, que me apoyan bastante. No viajo solo, por decirlo así. Siempre viajo, como mínimo, con un entrenador, entonces se hace más ameno. Como siempre viajamos los mismos, ya nos conocemos y entre todos nos llevamos bastante bien. Sí que es cierto que cuando se hacen giras largas se echa de menos estar en casa con la familia pero es de los procesos por los que hay que pasar para conseguir nuestro sueño.

¿Quién ha sido siempre tu ídolo de pequeñito?

No hay persona a la que no le guste Federer, por su estilo, su elegancia y facilidad para jugar a este deporte pero yo, como español, tengo más de referencia a Rafa Nadal porque sin tener las cualidades de Federer, está bastante cerca de lo que ha conseguido él y quién sabe si lo puede superar en un futuro.

En tus los Grand Slams júniors que has disputado he visto que has entrenado con varios jugadores profesionales. ¿Quién te ha sorprendido más?

Con el que más estoy entrenando últimamente es con Roberto Bautista. Desde hace un par de meses estamos compaginando entrenos tanto en Burgos como en Valencia y estamos más cerca de él. Le conocí en Australia, este año. Entrenamos allí y también en Castellón, de donde es él. Aquí también he entrenado con él en la Suzanne Lenglen. Creo que es una gran persona. Tanto él como su entrenador siempre nos han tratado muy bien.

¿Qué consejos te ha dado?

En Australia, cuando entrené con él, fue para calentar, al día siguiente de que le ganara a Cilic en cinco mangas y luego al día siguiente calenté con él antes de su partido ante Tsitsipas. Aquí igual. Fue para calentar antes de su partido contra Fognini. Más que consejos, lo que veo es cómo se prepara antes de los partidos. Conozco su historia y sé que es un chico que le ha costado bastante llegar ahí y sé por lo que ha tenido que pasar y es un buen ejemplo para nosotros porque Rober es alguien que ha tenido que trabajar mucho para llegar donde ha llegado.

Tras haber jugado ya los cuatro Slams júnior, ¿cuál es el que más te ha sorprendido?

A nivel estructura para los júniors, que no tenemos las mismas infraestructuras que los profesionales, me quedaría con Wimbledon y el US Open. Son dos torneos muy buenos. No me puedo quejar de ninguno, porque los cuatro son espectaculares, pero si me tuviera que quedar con alguno sería con esos.

Una gran parte de la prensa española siempre intenta buscar quien tome el relevo. No sé si sueles leer mucho lo que se dice de ti u otros de tu generación.

Tampoco le presto mucha atención. Al final es normal porque la última generación de tenistas españoles nos ha malacostumbrado, por decirlo así. Sobre todo Nadal, que la gente está acostumbrada a que cada año gane Roland Garros que no es lo normal. Lo más lógico es que de vez en cuando lo gane alguno, no ganarlo 11 veces. El que entienda de tenis sabrá que lo que han hecho los Nadal, Ferrer, Verdasco, Feliciano y otros como Corretja, Moyà es muy complicado de conseguir y no pasa muchas veces.

Y tú, ¿sientes algún tipo de presión por hacerlo bien?

No. Al final cada uno tiene su propio camino. Hay quienes despuntan a los 18 años y ganan Grand Slams júnior pero se quedan en el 100 del mundo. Luego hay otros como Roberto Bautista, que se metió más tarde, con 22-23 años y ha estado cerca de meterse en el Top 10. Lo importante no es ganar ahora. En esta etapa, lo importante es que evolucionemos como jugadores y pensar en el futuro, no preocuparse ahora en ganar y ganar porque la lista de jugadores que han sido muy buenos de juvenil y luego no han llegado a nada es muy grande en comparación con los que sí han llegado.

¿Y qué te dicen tus amigos cuando te ven viajando tanto y a torneos tan grandes?

Lo que me dicen es que están muy orgullosos de mí. Tengo la suerte de que muchos de mis amigos están metidos en el mundo del deporte, los que no juegan al tenis, juegan al fútbol y saben un poco cómo es este tema. Muy agradecido de esto, porque es importante desconectar a veces. No es sano estar 24 horas al día pensando sobre este deporte o sobre algo en general. Ellos me ayudan bastante y cuando estoy con ellos intentando hablar de otras cosas.

¿Y para novias hay tiempo?

Bueno, depende (risas). Es bastante complicado porque viajamos bastante y apenas estamos por casa.

¿Cuál es el recuerdo favorito que tienes a día de hoy de lo que ha sido tu carrera hasta aquí?

Cuando conseguí mi primer punto ATP, a los 14 años. Yo no tenía ni idea de que era un récord. Antes de disputar aquél partido no tenía ni idea de que ganando el partido obtenía un punto ATP. No sabía nada. Cuando llegué al Hotel, tras ganar, empezaron a llegarme mensajes de que había conseguido un récord y me hizo bastante ilusión.

Y por último, ¿cuál es tu mayor sueño?

Todos los jugadores júniors que están aquí y que palpan lo que es ser tenista profesional, su objetivo es estar dentro de unos años aquí, en el torneo absoluto. Mi sueño es ser profesional y a partir de ahí, se irán añadiendo nuevos objetivos.

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