Zverev eleva su nivel para vencer a un inestable Fognini

El germano no desplegó su mejor tenis pero se impuso en cuatro mangas a un Fognini incapaz de encontrar cierta solidez en su juego.

Cuando las expectativas sobre algo son máximas se corre el peligro de llevarse una decepción. Es lo que habrán sentido algunos aficionados que se relamían ante la posibilidad de presenciar un partido memorable entre Alexander Zverev y Fabio Fognini. Dos jugadores de estilos contrapuestos, distintas generaciones y trayectorias divergentes esta temporada, que vaticinaban una apasionante batalla por un puesto en cuartos de final de Roland Garros 2019. Sin embargo, el partido fue una sucesión constante de altibajos, soliloquios pesimistas por parte de ambos, errores no forzados y destellos de clase que se quedaban en eso, al no encontrar la continuidad esperada. La versión más ambivalente del italiano coincidió con ese mar de inseguridades en que nada el teutón toda la temporada y del que logró emerger con más solidez mental de la esperada y vencer por 3-6 6-2 6-2 7-6 (5).

Muchos eran los que pensaba que el germano era la perita en dulce de los ocho primeros cabezas de serie. Se presentó en París con mucho que demostrar y con un título en Ginebra que apenas fue un soplo de aire fresco en una habitación de aire viciado en la que lleva encerrado todo el año. El partido era una auténtica reválida para un Alexander que se autopresionó demasiado en los compases iniciales del primer set. Quiso buscar solidez y pecó de pasividad en su juego, incapaz de meterse dentro de pista y otorgando demasiada iniciativa a un Fabio que, a pesar de sus alternancias de errores y aciertos, supo dar un zarpazo definitivo a la primera manga con un break en el tramo final de la misma. Las cinco dobles faltas cometidas por Sascha eran una clara muestra de que seguía atrapado en sus inseguridades, pero tuvo una gran capacidad de reacción.

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Tanto es así que su superioridad en el segundo y tercer parcial fue manifiesta. La elegancia y displicencia de Fognini tornó en falta de actitud y situaciones estáticas en la pista. El italiano perdió la concentración absolutamente, más pendiente de todo lo que pasaba en la grada que de mantener su mejor versión. Empezó a encadenar errores, no fue capaz de moverse lo suficiente para resolverlo y pecó de falta de esfuerzo y humildad, buscando soluciones milagrosas en tiros desde posiciones poco propicias para el ataque así como dejadas y subidas a la red a destiempo. El gran pecado de Fabio le condenó a verse por debajo en el marcador. En cualquier caso, es preciso otorgar mérito de lo ocurrido a Zverev, ordenado en sus golpes y sabiendo leer a la perfección cada situación del partido. Subió mucho a la red, buscó no dar ritmo a su rival y se apoyó en un alto porcentaje de primeros servicios.

El partido llegaba a la cuarta manga con la sensación de que Fognini tenía algo más que dar. Ni su actitud pasiva ni el hecho de ser atendido por molestias en un gemelo, eran capaces de enmascarar su intención de épica para todos los que bien le conocen. Eran en los primeros compases del set donde Alexander debería haber seguido desplegando su versión más agresiva con el fin de no dejarle entrar, pero buscó de nuevo la seguridad de fondo de pista, esperando más el error del rival que proponiendo él cosas. En un cara y cruz permanente, Fabio se reencontró parcialmente con la inspiración y logró llegar igualado al tramo final. Tuvo dos opciones de rotura que fueron solventadas por Zverev merced a su servicio, y se llegó al tiebreak.

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Incapaz de encontrar cierta inteligencia a la hora de seleccionar los golpes en momentos cumbre, el italiano volvió a alternar puntos brillantes con errores infantiles. Alexander Zverev hizo de veterano, tuvo aplomo y madurez y cerró el partido sin necesidad de desplegar su juego más brillante. Una ocasión perdida muy notable para Fabio Fognini, al que ni siquiera su título en Montecarlo ha conseguido hacerle ver la importancia de mantener la calma y el orden en estas grandes citas. Roland Garros 2019 ya tiene un duelo de cuartos de final definido ya que el alemán se medirá a Novak Djokovic, haciendo valer ambos su favoritismo para registrar el duelo potencial que deparó el sorteo. El germano tendrá que subir mucho su nivel si quiere vencer.

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