Djokovic acelera hacia los cuartos en París

El número 1 accede a la antepenúltima ronda de Roland Garros en apenas 90 minutos de juego, concediendo 14 puntos con su servicio. Intratable.

Novak Djokovic. Foto: Getty
Novak Djokovic. Foto: Getty

Novak Djokovic se está guardando para la ocasión todo el tenis de largos intercambios y puntos elaborados. En su cuarto compromiso en la capital francesa, el número 1 del mundo volvió a activar su versión más dominante y dejó al vertical Jan-Lennard Struff en seis juegos (6-3 6-2 6-2). Y no lo hizo conservando ni aguantando, sino yendo a por la defensa del alemán como quien entiende el juego desde una única dirección. La versión más frontal y ofensiva del balcánico para meterse entre los ocho mejores en Roland Garros 2019.

Se analice y se mire por cualquier ángulo del objeto, Novak estuvo realmente imponente. El serbio viene ajustando, muy lejos de probando, sus tres golpes más importantes. Y cuando los conecta y los siente de esta forma se convierte en un tenista único y casi imbatible. El serbio se está encontrando realmente inspirado con sus manos y si a su revés, un sistema de juego en sí mismo, se le une el daño que está haciendo con el drive, ganarle un intercambio es complicado.

Struff, que tiene claro como debe jugar, y no importa cuanto falle que seguirá trazando el juego de la misma forma, encontró a un rival empeñado en no perder ni un palmo de pista y ni un segundo de iniciativa. Ya comentado pero relevante con el pasar de los encuentros ha de comentarse su nivel al servicio. De los 69 puntos que jugó con su saque, el de Belgrado únicamente perdió 14 (un pírrico 21%), mostrando una seguridad extraordinaria, sobre todo por la claridad y versatilidad de un golpe con el que se está mostrando especialmente creativo y sutil a la hora de dejar al rival sin posibilidad para la intuición.

Para neutralizar la verticalidad de Struff, Djokovic utilizó mucho los paralelos, sacando de zona al alemán y obligándole a rectificar sus pies con continuos cambios de dirección, con muy pocas repeticiones y lo más importante, sin dejar ni una sola bola corta. La profundidad media de los tiros de Novak está lamiendo la línea de fondo, garantizándose devoluciones irregulares y pudiendo pasar al ataque.

Con breaks de entrada en el segundo y el tercer set, y con el mencionado nivel al servicio, y también con el cielo nublado y la pista más pesada, Djokovic gobernó con insultante facilidad un encuentro de octavos que se quedó sin historia, ofreciendo a sus seguidores motivos clarísimos de que va a pelear por el título salvo sorpresa mayúscula.

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