Thiem explica el motivo por el que juega revés a una mano

El austriaco lamentó la falta de ritmo que le ha dado Bublik, habló de los saques por abajo y explicó que de joven jugaba revés a dos manos.

Dominic Thiem habla de sus sensaciones en Roland Garros 2019. Foto: zimbio
Dominic Thiem habla de sus sensaciones en Roland Garros 2019. Foto: zimbio

Tan alarmante es pasar numerosas dificultades ante rivales de menor entidad como tener la capacidad para salir de ellas con contundencia. Ambas sensaciones las está experimentando Dominic Thiem en estos primeros compases de Roland Garros 2019, donde parece incapaz de encontrar ese ritmo de bola y solidez de fondo de pista que tanto le caracteriza. Hoy se vio las caras ante un rival tremendamente atípico, como es Alexander Bublik. La anarquía hecha tenis, con subidas a la red, saques veloces incluso con los segundos servicios, dejadas e incluso recurrencia de saques por abajo. Un conglomerado de golpes estrambóticos que a punto estuvo de atrapar al austriaco en una maraña mortal. Con la tranquilidad de haber conseguido la victoria y sabiendo que debe subir su nivel, compareció ante los medios de comunicación para hablar de diversos asuntos.

Sensaciones con su juego. Ya pasó dificultades ante Tommy Paul y hoy le ha vuelto a ocurrir. Dominic trata de ser positivo, pero reconoce no estar desplegando su mejor tenis. "Ha sido un día muy difícil, casi no ha habido peloteos. Hizo muy bien su juego porque no me dio nada de ritmo. Al no poder tener ningún peloteo de fondo, me he sentido muy inseguro en todo momento, jugué realmente mal. Cuatro sets en poco más de dos horas y media. Es un partido rarísimo, bonito para el espectador, pero muy sufrido para mí", reconocía el austriaco. "Ha sido un alivio terminar este partido en el cuarto set porque hubiera sido muy comprometido jugármelo todo a un quinto. En todo caso, creo que ha sido un día atípico y no debo sacar conclusiones negativas. He superado un gran desafío y estoy convencido que el próximo será muy diferente", aseguró un hombre que se medirá a Pablo Cuevas en la siguiente ronda.

Saques por abajo de su rival. Bublik apostó por hacer en todo momento lo que nadie esperara. Ejecutó con relativo éxito y frecuencia los saques por abajo, que provocaron el colapso en un Thiem poco habituado a este golpe, sobre el que dio su visión. "Me parece una muy buena elección contra jugadores que, como yo, restamos desde muy atrás. No hay nada malo en hacerlo, lo veo como una táctica adecuada. Yo no lo practico, pero sí esperaba que me lo hiciera alguna vez. Él o Kyrgios suelen ejecutarlo con éxito", señaló.

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Elección del revés a una mano. Thiem es uno de los grandes adalides del revés a una mano, que hubo momentos en que parecía extinguirse pero ha experimentado un reflote de su mano, así como de otros jóvenes como Tsitsipas o Shapovalov. El austriaco ofrece interesantes reflexiones sobre este asunto. "Hasta los 12 años jugué con revés a dos manos, pero llegada esa edad decidí cambiar. Tenía un buen revés, pero siempre me gustó mucho ver a jugadores que lo tenían a una y cuando me dijeron que tendría la potencia necesaria decidí hacer el cambio. Desde el principio supe que sería positivo porque me da una habilidad natural para los golpes cortados y las dejadas. Además, a una mano se puede dar un mayor efecto liftado, y eso le va muy bien a mi juego, sobre todo, en tierra batida", aseguró un Dominic del que se pueden extraer muchas características de su personalidad a raíz de esto. "Fue complicado porque mis resultados bajaron mucho. Yo era el mejor en las competiciones que bajaba y empecé a ser un jugador del montón, entre el 12 y el 15 en los rankings en los que estaba. Me llevó dos años hacerme plenamente con el revés a una mano".

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