Azarenka y el poder de la mente

Wim Fissette, técnico de la jugadora bielorrusa, afirma que desde que trabaja con un psicólogo particular los resultados empezaron a mejorar automáticamente.

Victoria Azarenka en Roland Garros. Fuente: Getty
Victoria Azarenka en Roland Garros. Fuente: Getty

Parece que está de moda en estas últimas semanas hablar sobre Victoria Azarenka y su visible mejoría en cuanto a resultados dentro de la pista. Algunos dicen que era cuestión de tiempo que la bielorrusa volviera a ganar partidos, otros apuntan a que el responsable es su labor con Wim Fissette, aunque es el propio entrenador belga quien nos da la respuesta en un reportaje concedido en WTA. ¿Cuál es el secreto? Tan sencillo y tan complejo como un psicólogo particular.

“Teniendo en cuenta dónde estábamos en enero y dónde estamos ahora, estoy muy contento del momento actual, puedo ver a Vika de nuevo con confianza”, asegura el técnico. “Ahora ella está bien, pero en su momento tuvo que encontrar el equilibrio, eso fue difícil. Por suerte, es algo que ha conseguido en los últimos meses. Obviamente, sus prioridades ahora que es madre son diferentes a las que eran antes, cuando trabajé con ella en 2015 y 2016. Se dio cuenta de que el tenis es más su trabajo que su vida. El tenis es su trabajo y ella quiere hacer ese trabajo lo mejor posible, pero lo más importante en su vida es su hijo por supuesto”, zanja sin dudar.

Todo empezó en enero, cuando un par de derrotas en Oceanía rompieron todo el esquema previsto. “Tuvimos una excelente pretemporada donde Vika trabajó mucho y yo esperaba un muy buen arranque de año. Comenzamos en enero, en Auckland, pero las cosas no fueron como esperábamos, los resultados no fueron buenos. No era la Vika que conocía de antes. No estaba jugando bien al tenis, estaba insegura, en Australia sentí como si empezáramos de cero. Ahí empezamos a hacer mucho trabajo mental y ella se comprometió con un psicólogo. Sintió que era necesario trabajar ese lado mental”, analiza Fissette sobre el momento clave.

Wim, el hombre que ha vivido todo el proceso desde lo más profundo, destaca ahora lo vital que es no despreocupar la parte psicológica. “Uno puede trabajar tan duro como quiera la táctica, la técnica y el físico, pero no puedes olvidar la parte mental. Todos sabemos lo importante que es esto, especialmente en una situación como ésta, tan diferente a lo de antes. A partir de ese momento siento que todo ha ido a mejor, su nivel subió automáticamente. En Stuttgart la volví a ver con la confianza de siempre, entreteniendo a la multitud, tal y como la conocemos, eso significaba que se siente bien”.

¿Y qué dice la protagonista? ¿De qué manera gestionó Azarenka este cambio? ¿Cuál fue la idea que le hizo pegar esa lavado de cara? Por extraño que parezca, el secreto no estaba en el tenis. “Sé que tengo que ir a trabajar, tomarme fotos con la gente y sonreír. Algunos días hacer esto era como una lucha, por suerte otros días son mejores. Antes de que naciera mi hijo el tenis era mi vida, por eso volví, porque quería demostrárselo a la gente. Ahora ya no me gusta tanto, pero está bien, lo que quiero ahora es estar cada minuto de mi vida con hijo. El tenis es mi trabajo”, concluye la de Minsk. En París, dentro de unas horas, una nueva oportunidad para demostrar su cambio.

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