Stan Wawrinka escribe una contundente carta sobre el caso Gimelstob

Stan Wawrinka se expresa en una implacable carta personal, en la que implica y culpa a la ATP y al Consejo en el caso Gimelstob. El suizo, muy contundente.

Stan Wawrinka. Foto: ATP
Stan Wawrinka. Foto: ATP

Las cosas han cruzado los límites con respecto al caso de Justin Gimelstob. Es lo que ha defendido y argumentado Stan Wawrinka en una carta personal, publicada en 'The Times', que debería hacer reflexionar seriamente a todos los actores implicados en un proceso que en palabras del suizo "ha tardado demasiado en solucionarse". Un extenso escrito donde el de Lausana se expresa con mucha preocupación, sin medias tintas, cargando contra los responsables de una situación que no se ha gestionado como él cree que debería gestionarse: mala imagen, dudas, tardanza.

Poniendo en antecedentes, para aquellos que aún no se hayan hecho eco. Uno de los miembros de la junta directiva de la ATP, Justin Gimelsotb, fue acusado, hace ya seis meses, de un asalto violento sobre un amigo de su exmujer, en Los Ángeles, durante la celebración de la noche de Halloween. Gimelstob fue denunciado, a la espera de juicio. En todo el proceso, finalizado con una condena de tres años de libertad condicional y trabajos a la comunidad, la ATP y el Consejo de jugadores se mantuvieron, seguramente, tibios y distantes con la situación, manteniendo a Gimelstob en el cargo. Y es por ello por lo que Wawrinka ha querido mandar un mensaje, contundente, muy profundo, que reproducimos a continuación:

Carta íntegra de Stan Wawrinka, publicada en 'The Times':

"Los últimos seis meses han sido memorables para la ATP y el tenis profesional masculino. Pero lamentablemente, la política ha ensombrecido la competición, y me siento obligado a expresar mis opiniones sobre estos lamentables hechos que han ocurrido en nuestro deporte. Este episodio ha dejado a muchos jugadores, incluido yo, preocupados por la dirección en la que se dirige el tenis.

Comencé a jugar a la edad de ocho años, en una granja. Mis padres y este deporte me han enseñado valores reales: luchar duro con pasión, compromiso y determinación, pero lo más importante, con integridad y honestidad. Siempre me han enseñado a defender lo que creo, y creo que cualquier persona relacionada con el tenis debe defender estos valores.

Lo que he presenciado en los últimos meses es un deterior preocupante en los valores morales. Estoy aliviado de que Justin Gimelstob finalmente haya tenido la decencia de renunciar a la junta de la ATP después de haber sido condenado por asalto, pero estoy consternado por el tiempo que esto le tomó. También me preocupa que muchos actores dentro del tenis piensen que este episodio ya ha terminado, y simplemente se sienten aliviados por haber evitado cualquier presión negativa. Esto no es bueno. Todos somos responsables y todos debemos aprender de esto.

No hay lugar en nuestro deporte para aquellos que se comportan como Justin. La falta de respuestas de las personas involucradas en el juego, particularmente al comienzo de estos hechos, cuando fue acusado en diciembre pasado, fue alarmante. Esta es una situación en la que el silencio equivale a complicidad. Mis compañeros jugadores en el consejo nunca deberían haber sido puestos en la posición en la que tenían la responsabilidad de decidir si Justin debería haber permanecido en su posición. Es el deber de los representantes del consejo liderar con ejemplo y proteger a los jugadores. Deberían haber manejado de inmediato esta situación. En cambio, votaron vergonzosamente en diciembre para que Justin continuara con sus obligaciones.

Muchos jugadores sienten que no fueron representados adecuadamente en los últimos meses, durante los cuales han ocurrido muchas cosas de carácter político. Estoy de acuerdo con ellas. No quiero estar asociado con nadie que haya participado en esto, y mucho menos ser representado por ellos. Quiero ser representado por personas con valores éticos claros y fuertes. Algunas personas sienten que la estructura de gobierno de la ATP no funciona, que es demasiado engorrosa, que le es imposible representar tanto a los jugadores como a los torneos. Pero fundamentalmente creo en este sistema. El problema no radica en la estructura, sino en la moral de las personas dentro de ella. Existen numerosos conflictos de intereses que abordar a lo largo de todo el deporte.

El tenis es un deporte egoísta. Inherentemente, las personas están demasiado preocupadas por sus propios intereses. Esto causa inevitablemente dificultades en la gestión del circuito, que se han intensificado en los últimos meses. A finales del año pasado, vimos resultados récord para la ATP y el tenis masculino. Ahora miranos. Este caos político es causado por un puñado de personas con agendas personales y, lo que es más inquietante, sin un plan alternativo para hacer un seguimiento de su plan concertado para destituir a Chris Kermode, el presidente ejecutivo y presidente, a principios de este año.

Estas cuestiones morales no son en absoluto exclusivas del tenis. De hecho, en estos días parece que cada vez que abres un periódico se desarrolla otro escándalo, ya sea en la política, en Hollywood o en el mundo corporativo. Es más importante que nunca que cualquier persona con una responsabilidad pública lidere con el ejemplo y demuestre valores reales: honestidad, amabilidad, confianza, amistad. De ninguna manera soy perfecto, como hombre o como atleta. Me he divorciado y he cometido muchos errores durante mi carrera de 17 años como profesional. Pero me apasiona el tenis, estoy orgulloso de ser parte de este gran deporte y estoy decidido a hablar sobre lo que nos preocupa. Este es un deporte con atractivo mundial, para hombres, mujeres y niños de todas las edades y culturas. Tenemos la responsabilidad de ser lo mejor que podamos ser.

Espero que nuestro deporte pueda dejar atrás este terrible período, avanzar y abrazar el futuro."

Stan Wawrinka

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