Esa sensación

Federer vuelve a España para disputar el Mutua Madrid Open cuatro años después y un aroma especial envuelve su figura. ¿Será su último torneo en nuestro país?

Roger Federer entrenando en la Pista Manolo Santana. Fuente. MMO
Roger Federer entrenando en la Pista Manolo Santana. Fuente. MMO

No sé qué hora exacta marcaba el reloj, pero en el segundo en el que el jet privado de Roger Federer tocó suelo español, muchos de los lectores (y redactores) aquí presentes tuvieron que frotarse los ojos al ver que, a veces, la realidad supera a la ficción. La ficción dictaba, desde hace varios años, que el tenista suizo jamás volvería a disputar un torneo en nuestro país. No de manera oficial, pero sí entre líneas. Superada ya la barrera de las 35 primaveras y alejado de la tierra batida desde 2016, el oriundo de Basilea decidió romper con su calendario clásico y empezar a cuidar mejor su tiempo en pista y su descanso fuera de ella. Totalmente comprensible. Sin embargo, tan bien le fue ese cambio que su cabeza recuperó sueños pasados, sueños donde todavía se imaginaba compitiendo y celebrando victorias sobre polvo de ladrillo. Sueños que en su día se cumplieron en lugares como Hamburgo, Roland Garros o Madrid.

¿Pero por qué Madrid? De todos los torneos que hay en estos tres meses de gira (incluido uno en su país), ¿por qué Federer eligió el Mutua Madrid Open para volver a mancharse los calcetines de tierra? Seguramente, porque nos lo debía.

Estoy muy disgustado porque esperaba jugar. Había cambiado mi calendario y me había entrenado bien en Suiza antes de venir aquí. Sé el tiempo que me va a llevar, por eso estoy frustrado y un poco triste por no jugar. Por otro lado, estoy animado porque sé que es un problema que va a desaparecer, así que, desde ese punto de vista, lo veo como algo más positivo que negativo. Está siendo un año duro, así que espero que todo mejore a partir de ahora, supongo que va a ir todo bien porque sé cómo tratarlo”.

Todo el mundo recuerda ese partido dramático de 2015 donde Federer cayó ante Nick Kyrgios en tres tiebreaks, pero aquella no fue la última estancia del suizo en Madrid. Un año después, Roger viajó a la capital de España con la idea de disputar el torneo, hasta que unas molestias físicas le impidieron siquiera afrontar la primera ronda. El párrafo anterior resume las palabras del helvético en una rueda de prensa cargada de pena donde anunciaba su retirada antes tiempo. Luego se confirmaría que aquel curso supuso un martirio para él, obligado a perderse los Juegos Olímpicos, pasar por quirófano e incluso poner en duda su carrera tenística.

Pronósticos que quedaron enterrados con el primer torneo que le vio volver. En Australia, uno de los eventos que más fríos suele coger a los tenistas, pudimos ver que la sangre de Federer todavía era la de un campeón. Y así hasta hoy, un trayecto que le ha visto alcanzar los 20 Grand Slams y levantar el veto a la tierra batida. Fue hoy, cerca de las 15:00 de la tarde, cuando el suizo puso un pie en la Pista Manolo Santana para recibir el calor de un público que llevaba demasiados años esperándolo. Eso sí, volver a tenerle cerca también tiene un precio.

Ya he dicho que no sé la hora exacta a la que Federer pisó Madrid, tampoco a la que pisó la pista central del Mutua Madrid Open, lo que sí sé es el significado de ese gesto, de ese paso, de esos aplausos de bienvenida, de ese peloteo con Robin Haase, incluso de esa bola que terminó fuera del estadio al ver que las cosas no salían como quería (los genios también se cabrean). Toda la escalera representa el principio del fin, el agradecimiento a una ciudad que siempre supo respetarle, el adiós. Hay que asumirlo, será difícil verle de nuevo por aquí, al menos compitiendo. Lo digo antes incluso de que debute, pero la cabeza me traiciona y me lleva a la última fase del concurso, que ojalá sea muy tarde. Pasaron cuatro años, cuatro largas temporadas sin ver al maestro en suelo español, cuatro calendarios que se esfumaron en un suspiro al ver salir un simple revés paralelo de su raqueta. Esa sensación, todavía inexplicable, consoló para siempre la condena.


LA APUESTA del día

Comentarios recientes