Nicolás Massú: “Dominic tiene talento para jugar bien en cualquier superficie”

Entrevistamos al ex Nº9 del mundo y actual entrenador de Dominic Thiem. “Ganar los Juegos Olímpicos me marcó para siempre a mí y a mi país”.

Nicolás Massú en la piscina del RCTB 1899. Fuente: Fernnado Murciego
Nicolás Massú en la piscina del RCTB 1899. Fuente: Fernnado Murciego

Dicen que hay cosas que nunca cambian, concepto que también se puede aplicar al deporte de élite. Pasen los años que pasen, hablar de tenis olímpico significará hablar de Nicolás Massú (Viña del Mar, 1979), el hombre que se colgó dos medallas de oro en Atenas 2004. El chileno hizo historia para su país, convivió en el top100 durante una década y se convirtió en uno de los líderes de su generación. Sin embargo, aquella etapa terminó para abrir una distinta, una que le llevara a sembrar toda esa experiencia en el camino de las nuevas generaciones.

Porque los Federer, Nadal y Djokovic no serán para siempre, tres jugadores con los que Massú convivió en el circuito profesional. Hoy el chileno los sigue sufriendo, aunque desde otra perspectiva. Desde el box de Dominic Thiem, el ex Nº9 del mundo dirige los pasos de uno de los grandes especialistas en tierra batida del tour, aunque ya demostraron juntos en Indian Wells que su talento no entiende de superficies. Aprovechando su participación en el Conde de Godó 2019, Massú recibe a Punto de Break para contar su historia, incluidas sus últimas páginas como entrenador.

Esta ciudad te trae buenos recuerdos.

Barcelona me trae muchos recuerdos, vine mucho a entrenar aquí cuando tenía 16 años, siempre me recibieron de la mejor forma, por eso siempre quería venir. Es un lugar donde hay muchos tenistas, una mentalidad ganadora, se vive el tenis de una manera muy linda. Recuerdo entrenar en el CAR con Feliciano López o Tommy Robredo, también jugué varios Futures por Dénia, Xàtiva, Vigo o Irún. Ahí gané mis primeros títulos.

¿Y los segundos?

Me fui a Sudámerica a jugar los Challengers y me fue bien gracias al ritmo que había ganado en España. Todos los partidos que yo jugaba aquí, aunque fueran de primera ronda, eran siempre muy luchados, eso me mejoró mucho el nivel. La filosofía de trabajo que hay acá es maravillosa, por eso tienen tantos jugadores en tantos años de éxitos.

Madrid quizá te trae recuerdos mejores.

¡Los dos lugares! Independientemente de los resultados, aunque en Madrid me fue mejor. Mi final del Masters Series en 2003 es uno de mis mejores recuerdos, una gran semana, gané a jugadores muy grandes pero perdí la final, tenía 23 años y estaba peleando por el top10. Además, venía de haber ganado torneos en arcilla, así que fue una sorpresa hacer mi primera final de Masters Series en una cancha que era muy rápida, era cemento medio carpeta, en indoor y con altura. Es curioso porque a lo largo de mi carrera encontré más regularidad sobre arcilla, pero mis grandes resultados fueron todos en cemento: dos medallas olímpicas, cuarta ronda en el US Open, subcampeón en Madrid…

Y todo eso con 25 años, ahora el premio no llega tan rápido.

Si tu ves el ranking hay jugadores que, gracias al cuidado de los fisioterapeutas y de ellos mismos, han conseguido prolongar sus carreras, ver que jugadores mayores siguen jugando te hace creer en eso. Antes a un jugador de 30 años se le miraba de otra forma, como si estuviera en la etapa final de su carrera; ahora esos 30 años se corrieron. Hace un par de años creo que había siete jugadores mayores de 30 en el top10.

Mejor, ¿no?

Me pone muy contento, sí. Significa que la carrera del tenista profesional ahora puede ser un poco más larga, por eso ahora los jugadores mayores la siguen peleando y luchando igual, provocando que el relevo hacia los jóvenes sea más complicado. Los que están ahí arriba siguen estando arriba, pero no impide que también lleguen nuevos talentos sensacionales que son fueras de serie, jugadores que rompen los parámetros normales de crecimiento.

A ti te costó poco llegar a la élite.

Yo me metí muy rápido, gané la Orange Bowl con 18 años y recuerdo que me dijeron que el objetivo en mi primer año de profesional era terminar dentro de los 300 primeros. Eso sería un ascenso normal, pero yo terminé 180. En el segundo año de profesional ya me metí en el top100, con 19 años, creo que acabé esa temporada siendo el 96º. Tuve la suerte de poder meterme rápido y de ahí ya no salí en diez años.

¿Fue muy importante tener éxito como junior?

Me ayudó muchísimo. En juvenil acabé número 1 del mundo de dobles y estuve muchas semanas número 2 en singles, eso me hizo perder el miedo a dar el salto a profesional, me hizo creer que sí podía.

¿Es posible entrevistarte sin hablar de los Juegos Olímpicos?

Por lo general, mi nombre quedará ligado siempre a los Juegos Olímpicos, esa es la visión fuerte. Muchas veces dicen: Nicolás Massú, el campeón olímpico. Van de la mano. Después de eso ya viene mi carrera, es como que se separa, como que esos diez años dentro del top10 vienen detrás de haber ganado los JJ.OO.

Es que lo que hiciste en Atenas es difícil de superar.

Es algo que no solo pertenece al tenis, pertenece al mundo del deporte. Cuando me metí top10, o hice algún buen resultado, formaba parte de los mejores del tenis mundial; cuando gané los JJ.OO. pasé a formar parte del deporte, no solo del tenis. Eran las dos primeras medallas olímpicas para mí país.

¿Cómo lo hiciste?

Muchas veces me lo preguntan cuando hago charlas motivacionales. ¿Cómo lo lograste? ¿Cómo lo hiciste? ¿Qué se necesita? ¿Por qué tú? Al final me lo pregunto hasta yo mismo. ¿Cómo es posible que yo sea el único tenista de la historia con dos medallas de oro en unos mismos Juegos Olímpicos? Sobre todo, habiendo muchos jugadores con mejores resultados que yo en la historia, jugadores que fueron mejores o que hubiera sido más normal que ganaran. Ahí te das cuenta de que en el deporte uno siempre tiene que estar positivo, preparado, haciendo bien las cosas y entregando lo mejor de ti mismo.

Aprovechar las oportunidades.

Uno no sabe cuándo le puede llegar la oportunidad, pero cuando te llegue tienes que estar preparado para agarrarla. Porque puede que solo pase una vez en la vida, o igual pasa más veces, no se sabe. A mí me tocó en los Juegos Olímpicos, siempre soñé con ganar algo así y se me dio allí. Estoy orgulloso de haberlo logrado, aquello marcó un precedente para los chilenos, demostró que somos capaces de hacer cosas si nos lo proponemos.

Lo lógico es que esa gesta ya no vuelva a repetirse.

Me encantaría que sí. Yo lo que busco es que con el tiempo esto sirva para hacerle ver a los niños que sí se puede. Es lo mismo que cuando yo tenía 15 años y empecé a entrenar con Marcelo Ríos. Le miraba para el lado y pensaba: ‘Este tipo fue número 1 del mundo… y es chileno. Si él pudo, yo también puedo’. Esa visión la tenía por tener a una persona así al lado, por eso empecé a pelear con todo por los primeros puestos del ranking junior. Me empecé a dar cuenta que sí se podía.

Ahora eres tú el referente.

Es lo que ahora quiero traspasarles a los más jóvenes, que si yo pude, ellos también. Ahora bien, tienes que sacrificarte, entrenar a diario, apartar muchas cosas, entregarte al 100%, pasar por momentos malos, es un mundo solitario… pero es un sacrificio entre comillas. Yo y todos los que estuvimos ahí no nos podemos quejar, nos ganamos la vida haciendo lo que más nos gusta, tenemos mucha suerte. Tu trabajo es lo que más te gusta, hay que ser agradecidos por todo lo que me dio el tenis y, ojalá, por todo lo que me siga dando.

¿Cuán importante fue crecer al lado de Fernando González?

Me ayudó mucho. Cuando uno se mete arrastra a los otros. Yo miraba a Marcelo y lo pensaba, con Fernando pasó lo mismo. Si yo no hubiera tenido a Fernando, no hubiera sido lo mismo; si Fernando no me hubiera tenido a mí, tampoco. Juntos nos potenciábamos, una rivalidad linda que nos llevó a ser mejores.

Ahora llegaron Jarry y Garín.

Exacto. ¿Qué mejor cosa puede haber para mí que encontrarme esta situación? Una semana después de retirarme me convertí en capitán de Copa Davis y no sabes la felicidad que tengo ahora de ver a dos chilenos en el cuadro final de Barcelona, dos chilenos en Grand Slam, dos chilenos ganando partidos ATP. Les conocí hace cinco años, cuando eran niños. Hace unos días vemos a Nico ganando al Nº3 del mundo, o a Cristian ganando un ATP 250 hace una semana, todo esto me pone orgulloso y feliz. Somos un país de 17 millones de habitantes, estamos lejos de todo, a veces cuesta apoyar a los deportistas… el mérito es muy grande. No pasaron ni cinco años desde que nos retiramos yo y Fernando y ya tenemos dos jugadores increíbles.

Vais a ser la envidia de Sudamérica.

Uno estaba Nº39 del mundo hace un par de meses y otro está Nº47. En un país donde, si miras para el lado, no hay tantos jugadores jóvenes como años atrás, el hecho de tener dos en Chile es increíble.

Quiero ser el mejor entrenador del mundo”, dijiste hace poco en una entrevista. Suena ambicioso.

Yo quiere tratar siempre de ser el mejor en lo que hago, no significa que solo me ponga contento si soy o no el mejor, pero quiero ser el mejor en lo que hago y es lo que siempre intenté. Por más que mi ranking fue Nº9 y no logré ser Nº1, yo entregué mi 100%, es lo que veo cuando miro mi carrera hacia atrás, ser Nº9 es lo mejor que pude hacer.

Vamos, que no te castigas por no haber ganado más.

Cuando tú tienes 20 años aprendes unas cosas, cuando tienes 30 aprendes otras y cuando tienes 40 aprendes otras. Quizá cuando tienes 40 piensas que con 20 podías haber hecho otras… ¡pero tenías 20! No podías porque todavía no las habías aprendido.

Ahora te toca enseñar y no a un jugador cualquiera.

Cuando terminé mi carrera siempre supe que seguiría ligado al tenis. Ahora soy capitán de Copa Davis y estoy con Dominic, esta es mi vida, cada cosa que hago lo intento hacer con pasión y entregando lo mejor de mí.

¿Cómo empiezas a trabajar con él?

Cuando estuve en Salzburgo con la Copa Davis me llamó su entrenador de toda la vida (Günter Bresnik) para ver si podía empezar a ayudar en su equipo. Ahí me fui a Buenos Aires con ellos, empezamos a trabajar, luego fui a Río con él y, a la tercera semana, ya ganamos Indian Wells.

El mayor éxito de su carrera en tiempo récord.

Tú sabes cómo es el tenis a veces, hay que probar para ver si los cambios sientan bien. A la tercera semana estaba ganando su primer Masters 1000, en pista rápida y ganando la final a Federer. Creo que se trabajó muy bien después de un inicio de año con problemas de salud donde se retiró en el Open de Australia y luego no jugó Copa Davis ante nosotros, estuvo en cama un par de días.

¿Qué le diste?

La experiencia. Por suerte, yo estuve en el circuito durante mucho tiempo y uno puede analizar las cosas porque las vivió. En ese momento, Dominic necesitaba una mini pretemporada debido a los problemas de salud que tuvo y le dije que, dentro de lo malo, perdiendo en la primera ronda de Río, había que utilizar esas dos semanas y media para llegar lo mejor posible a Indian Wells. Había que llegar lo más cerca posible del 100% a la gira de tierra batida, donde él marca diferencias. En esa mini pretemporada incorporo a Douglas Cordero, que también es el preparador físico de Fabio Fognini y que me entrenó a mí en los últimos años de mi carrera, más Álex Stober, el fisioterapeuta. Antes de Indian Wells hicimos un gran trabajo entre todos, Dominic se puso fuerte otra vez y luego ya entró en juego su talento.

¿Talento para qué?

Un tipo que en dos semanas se recupera y te gana un torneo, de la manera en la que jugó, en cemento, con un rival como Roger en la final… Todo lo que le pueda decir a Dominic, él lo puede hacer y mejor. Tiene el talento para jugar bien en cualquier superficie. Con 25 años puede pelear el día de mañana por estar arriba, así que voy entregarle todo lo que pueda para ayudarle a conseguirlo.

Algunos decían que solo era peligroso en tierra batida.

Cuando uno tiene 25 años, la pequeñas cositas son las que pueden marcar una gran diferencia. A Dominic le gusta restar siempre de muy atrás pero, si tú te fijas, en Indian Wells mezclamos un poco. Trabajamos para que él pueda tener todas las variantes de juego. Fíjate en los momentos importantes del partido con Raonic, con Karlovic o la final con Federer, cómo le quiebra en el tercer set.

Con mucho valor.

Se metió adentro con el segundo saque, le tiró fuerte una derecha cruzada y le quebró. Se atrevió, fue valiente para manejar los momentos. Hemos trabajado para que él en cemento también tenga todas las variantes de juego, que si de repente tiene que ir a la red para cerrar un buen punto, que sepa que tiene la idea para hacerlo; lo otro ya lo tiene. Esto es adicional, un par de cosas más de las que ya tiene.

Ampliar, que no cambiar.

A los 25 años tú no le vas a cambiar una derecha, un revés o un movimiento. Son pequeñas cosas que, como entrenador, confías en que él lo haga porque tiene el talento para ello y es capaz. Hablamos de un tipo que juega muchísimo a tenis, si se lo digo es porque sé que lo puede hacer.

Como símbolo del tenis olímpico que representas, ¿qué te parece que Dominic haya renunciado a jugar en Tokyo 2020?

No lo hemos hablado todavía, lo tenemos pendiente para cuando termine este torneo. Cada jugador es respetable por las decisiones que toma, hay jugadores que sí deciden participar y otros que no, pero lo vamos a conversar. En este caso se da otra circunstancia que es el torneo de su país, Kitzbühel, que coincide esa misma semana. La situación para él no es igual que para el resto, sería lindo que pudiera participar en los dos torneos, pero tiene que decidirse por uno. Decida lo que decida, le apoyaré.

¿No crees que se está perdiendo el amor de jugar por tu país?

Para nada, lo que yo he sentido con los Juegos Olímpicos y la Copa Davis fue lo más grande, representar a mi país es algo que desde chico me gustaba, algo que llevo dentro, pero no todos los jugadores piensan así. Hay jugadores para los que una gira específica o un torneo en concreto es igual de importante que unos JJ.OO. porque juegan bien allí, todo depende de lo que ande buscando cada uno. Por eso la decisión de Dominic es tan respetable como cualquier otra.

¿Cambiarías tus medallas de oro por algún otro logro en este deporte?

No, por nada, nunca. Es algo que logré y que me costó mucho, muchas horas de juego, sufrí mucho. Obviamente que me hubiera encantado ganar un Grand Slam, ganar la Copa Davis y ser Nº1 del mundo, son los sueños que tuve de chico, pero ganar los Juegos Olímpicos es algo espectacular, una cosa tan grande me marcó para siempre a mí y a mi país.

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