Ferrer se da un homenaje más

El español venció con tremenda autoridad a un Pouille carente de argumentos, y se podría ver las caras con Nadal en la siguiente ronda.

David Ferrer en ATP 500 Barcelona Open Banc Sabadell 2019. Foto: zimbio
David Ferrer en ATP 500 Barcelona Open Banc Sabadell 2019. Foto: zimbio

Las leyendas merecen un final digno. Morir de pie ha sido algo tremendamente importante en la cultura bélica de las grandes civilizaciones de la historia de la Humanidad, y David Ferrer, como consumado guerrero de las pistas, parece decidido a llegar a su final de una manera análoga. El sueño de todo aficionado es disfrutar de sus últimos raquetazos lo más posibilidades y la posibilidad que brindó el cuadro del ATP 500 Barcelona Open Banc Sabadell 2019, cruzando los caminos del alicantino con Rafael Nadal en una hipotética tercera ronda, despertó una expectación suprema. Ferrer ha demostrado llegar ilusionado y en forma a esta cita, y ha cumplido con su parte tras cosechar sendos triunfos de enorme mérito y gran contundencia ante Mischa Zverev ayer, y esta vez frente a Lucas Pouille.

Poco ha podido hacer el jugador francés para frenar el caudal de tenis que se le vino encima. Carente de confianza desde su hazaña en el Open de Australia 2019, donde llegó a semifinales, Lucas transita por la pista sin ningún orden. Es un tenista vacío, de mirada perdida y cabeza incapaz de carburar. Sus golpes son placebos y eso fue aprovechado a la perfección por un Ferrer que hizo gala de un tenis mayúsculo. Con la contundencia de una estrella, alguien ajeno a su decisión de retirarse no podría predecir nunca que este jugador está a punto de decir el adiós definitivo a su carrera profesional. Salió muy concentrado David, consciente de la necesidad de presionar desde el resto y ser agresivo.

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La primera manga transcurrió por los cuaces de la igualdad hasta el quinto juego, cuando David incrementó la intensidad de piernas y logró el break. Fue vital escabullirse de la reacción de Pouille, que tuvo oportunidades de equilibrar el marcador, pero buenos servicios y derechas certeras hicieron que el español abriera brecha en el marcador. Desde ese momento, Lucas se diluyó cual azucarillo en café. No veía huecos en el tenis sólido de su rival, y en lugar de ponerse el mono de trabajo, buscó soluciones mágicas en forma de golpes ganadores y dejadas constantes. Intenso de piernas y certero en sus golpes, David castigó sobremanera la falta de esquema de juego por parte de su rival.

En el segundo parcial no hubo historia. Ferrer abrió brecha desde el inicio y castigó de manera inmisericorde a un Lucas Pouille muy lejos de su nivel. Gran victoria para el de Jávea, empeñado en honrar una y otra vez al tenis y ofrecer una gran imagen en todos sus partidos, que no hace sino incrementar la nostalgia galopante que todo aficionado al tenis experimenta ante su próxima pérdida. El resultado final fue de 6-3 6-1 en favor de un David Ferrer que espera al vencedor del duelo entre Rafael Nadal y Leonardo Mayer. Si los sueños se cumplen, ya pueden adivinar el partido que se vería en unas horas en el ATP 500 Barcelona Open Banc Sabadell 2019. Lo que parece evidente es que David no ha ido a Barcelona a pasearse, sino a vender muy cara su piel y disfrutar del tenis.

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