Jaume Munar: “Ahora siento que puedo competir con cualquiera”

Tras superar la primera ronda del Trofeo Conde de Godó, el tenista balear hace balance de cómo le ha cambiado la vida en los últimos doce meses.

Jaume Munar en la sala de jugadores de Barcelona. Fuente: Fernando Murciego
Jaume Munar en la sala de jugadores de Barcelona. Fuente: Fernando Murciego

De Barcelona 2018 a Barcelona 2019, un viaje de doce meses y un cambio de vida completo. De ser el 173º del mundo a ser el 57º. De tener vacío el casillero de victorias ATP a sumar más de veinte. De estar peleando en el circuito Challenger a centrarse únicamente en la élite. No importa dónde esté el techo de la carrera de Jaume Munar (Santanyi, 1997), el primer capítulo de este camino privilegiado quedará registrado para siempre en las pistas del Conde de Godó con aquel triunfo ante Joao Sousa la temporada pasada, el instante donde empezó todo.

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Ayer, un año después de aquel recuerdo, el balear regresó al lugar de los hechos. Curiosamente, enfrente apareció otro portugués de idéntico apellido, el destino. De nuevo a tres mangas, de nuevo remando, de nuevo ganando. Ya con la primera victoria del cuadro final en su poder, el tenista español de 21 años se sentó con Punto de Break para analizar cómo es posible una mejora tan grande en tan corto espacio de tiempo.

Jaume, como en casa en ningún sitio.

Sin duda.

¿Mejor que Madrid?

En Madrid te diría que, por sus condiciones de juego, es un torneo que se me da mejor, además de ser un torneo más grande. Sin embargo, mi conexión con Barcelona es mucho más fuerte por haber estado en el CAR, estuve en el club, he jugado equipos para este club, incluso una buena parte de mis amigos viven ahora aquí. Barcelona siempre es una de las semanas más especiales.

Aquí conseguiste hace un año tu primera victoria ATP.

Con mi ranking de antes tenía muy pocas opciones de jugar cuadros finales ATP, que me dieran aquella WC fue muy importante para mí. Es una victoria que recordaré siempre porque, además, era el aniversario de la muerte de mi tío, así que siempre relacionaré el torneo con aquel acontecimiento. Ese día fue muy complicado y tuve el apoyo de toda mi familia, guardo grandes emociones, entre ellas la melancolía por todo lo que se generó en mi cabeza. Me apetece mucho hacerlo bien aquí, la verdad, espero conseguirlo durante los próximos años, aunque quizá me provoque algo de ansiedad o expectativas conmigo mismo, como me ha pasado hoy en el primer set.

El año pasado ganaste a Joao Sousa y este año a Pedro Sousa. Curioso.

La del año pasado fue más especial, aquella fue mi primera victoria ATP y ante un jugador de ranking más alto, pero con la victoria de hoy también estoy muy contento. Hubo otros años que aquí empecé muy mal y no supe afrontar la situación, no pude darle la vuelta, pero este año sí. Eso demuestra que estoy madurando como jugador, que voy en la dirección correcta. Después de un primer set terrible, hoy le di la vuelta y a un nivel bastante aceptable.

¿Es normal escalar cien posiciones en tan solo doce meses?

(Piensa) No lo sé, yo trabajo cada día para eso, para ser cada año mejor que el anterior. Mi progresión creo que así lo demuestra, ningún año me he ido atrás en el ranking y siempre he seguido creciendo, pero sí es verdad que el salto del año pasado fue el más complicado: llegar al top100. Lo hice porque estaba preparado para hacerlo, he ido quemando etapas y creo que ahora me toca estar aquí, tengo el nivel para ello.

¿Esperabas llegar tan rápido a la élite?

Siendo más joven, con 17-18 años, ya tenía mucha fe en mis opciones de tener este ranking a estas alturas. Los 19-20 años fueron más complicados para mí, no me veía evolucionar a nivel tenístico, lo veía lejos, pero el hecho de llegar a la Rafa Nadal Academy by Movistar trajo un cambio en mi mentalidad y eso es lo que me llevó a volver a creer en ese niño que había hecho final de Roland Garros Junior y conseguido grandes cosas. Eso fue lo que me hizo dar el salto y alcanzar el ranking que tengo ahora.

Tus compañeros de la Generación del 97 (Taberner, Álvaro, Pedrito, Zapata) te vieron despegar de golpe, sin esperarlo.

Así es, incluso te diría que de nivel de tenis, de pegarle a la pelota, yo no era de los mejores. Sí que tenía otras cualidades: soy luchador, tengo muy buen carácter para jugar a tenis y me gusta afrontar escenarios complicados. Al final, a cada uno le tienes que dejar hacer su camino, cada jugador es diferente y lo que estoy seguro es que ellos también sigue trabajando como lo sigo haciendo yo para estar arriba.

¿La clave fue volver a la Academia?

No es un tema solo de volver a la Academia, sino de volver a mi casa y estar cerca de mi familia. El día a día que estaba haciendo en Barcelona quizá no era el correcto, pero no lo digo desde el punto de vista de mi entorno o de mis entrenadores, sino desde un punto de vista personal. Volver a Mallorca me refrescó mis inicios, me recordó por qué empecé a jugar a tenis, por qué me gusta tanto lo que hago, entré en un bucle de energía positiva. Luego la gente que me encontré ha sido la que necesitaba en ese momento, también me ha cogido en la edad en la que uno madura y crece, donde entiende por lo que está pasando, donde pasa de ser un adolescente a una persona adulta.

Tu próximo paso es cruzar el top50, ¿qué es lo más duro?

El objetivo que yo me marqué a principio de año fue ser regular, darte cuenta que puedes competir con todo el mundo cada semana. Si tú vas dando chispazos de buen nivel, torneos que sí y torneos que no, es muy complicado mantenerte. Un año tenístico es muy largo, muy exigente a nivel de viajes y entrenamientos, hay que adaptarse a mil factores. Lo que quería era ofrecer un Jaume Munar más regular, que estuviera peleando ahí cada semana para ganar partidos. Era justo lo que nunca había hecho a lo largo de mi carrera, pero ahora lo estoy consiguiendo, aunque sé que todavía tengo que mejorar y estoy lejos de mi mejor nivel.

En 2018 pasaste una mala racha con los calambres. ¿En qué quedó aquello?

Totalmente superado. He tenido partidos muy duros en la Gira Sudamericana, la semana pasada con Coric, o el de hoy con Sousa… hace un año me podría haber enrampado perfectamente. Estoy contento de haberlo superado, ahora me veo capaz de competir con cualquiera, en el tiempo que sea y a cualquier intensidad.

Entrar al vestuario y ver a Federer, Djokovic, Del Potro… ¿cuesta creerlo?

Entrar al vestuario y ver esta gente es increíble, pero también es para lo que uno trabaja día a día, para encontrarse con ellos. Este es el primer año en el que juego solo el circuito ATP y cada torneo es nuevo para mí, cada jugador es nuevo, estoy conociendo el tenis desde el punto más profesional y exigente que existe. Compartir mi tiempo y mi espacio con estos jugadores, que son emblemas de nuestro deporte, es algo muy especial.

Por varios motivos, tu nombre quedará ligado para siempre al de Rafa Nadal, ¿es algo positivo?

Completamente, 100% positivo. A veces me hace gracia cuando me preguntan si tener el nombre de Rafa detrás me impresiona, o algo por el estilo. Hace muchos años que entendí que como Rafa no habrá otro, ni seré yo, ni será otro. Para mí, todo lo que me implique estar cerca del nombre de Rafa Nadal es positivo y estando en Mallorca, aún más.

¿No hubo ni un solo día que te quisieras desligar? Haber nacido en Cantabria, por ejemplo.

Jamás (risas). Lo primero porque tenísticamente no me afecta para nada y luego porque no cambio mi Isla por nada del mundo.

Esa Isla nos ha dado mucho.

Pero no solo por el tenis, también tenemos otros mucho deportistas, cientos de personas de éxito. Va ligado al carácter, somos gente simple que solo le da la importancia a lo que tiene importancia, dejando de lado la parafernalia que hay en muchos mundos profesionales.

¿Qué te pareció el Nadal-Fognini de Montecarlo?

Bueno, Rafa en las declaraciones tampoco se escondió, hizo un partido realmente malo. No lo vi entero pero, por las sensaciones y la dinámica del resultado, me imagino que no fue del todo bueno. Por supuesto, todo el mérito para Fabio, aunque ya le conocemos. Cuando juega a su mejor nivel es alguien muy difícil de batir, no es la primera vez que gana a Rafa en tierra batida, nunca se le puede descartar, venga como venga. Yo tuve la suerte de ganarle en Buenos Aires este año porque afronté muy bien ese encuentro, pero es un chico contra el que siempre hay que tener cuidado.

Ya has ganado a Fognini, Cecchinato o Ferrer en tierra batida. ¿Estamos ante un futuro especialista?

Más que ser yo un especialista en tierra batida, lo que pasa es que hay mucha gente que está acostumbrada a jugar en pista dura y eso me da ventaja a mí. No porque yo suba el nivel, sino porque igual el nivel de los otros baja un pelín. A la larga creo que puedo llegar a jugar muy bien en pista rápida pero, ahora mismo, teniendo más tiempo en pista y siendo nuevo en este circuito, la tierra batida me ayuda.

No me olvido de tu victoria ante Zverev en Marrakech. Esto ya es otro nivel.

Él no hizo un gran partido, ni venía haciendo su mejor tenis, siempre hay que ser realistas con la situación. Sí es verdad que fue un partido especial por lo que significa, Zverev está en la cumbre de nuestro deporte y además se daba el caso que somos de la misma generación. Estoy muy contento porque fue de los primeros partidos este año donde pude mantener el nivel de principio a fin, de ser regular en cuanto a golpes e intensidad.

Si ahora juntamos todos los tenistas de tu generación, dime en qué eres diferentes al resto.

No sé si distinto a al resto, pero mis puntos fuertes son mi capacidad de trabajo y de esfuerzo. Seguro que hay más gente que también se esfuerza mucho, pero diría que estoy entre los máximos. Luego también están las ganas y la ambición que tengo, siempre he tenido un carácter muy ganador, no solo en el tenis. Tenísticamente he tenido épocas de estar muy limitado, de tener peores golpes que otra gente de mi generación, pero a día de hoy ya estoy preparado para competir con cualquiera.

Yo subrayaría el respeto que muestras en pista, ahora hay mucho rebelde…

Sin duda, aunque esto va más allá del mundo del deporte, esto depende de cómo te crías, quién te cría y la manera en la que te educan. A mí siempre me han tratado con el máximo respeto y me han enseñado a hacer lo mismo con los demás. No por jugar bien al tenis tengo que tener un carácter diferente al resto de personas. Cada uno tiene su manera de entender la vida, hoy en día hay más rebeldes, no sabría cómo definirlos, pero sí es verdad que algunos van con esas ganas de demostrar que son estrellas. Yo soy así desde hace 21 años y así seguiré siendo hasta el final.

De aquí a diez años, tú podrías ser el referente del tenis español. ¿Te da miedo el éxito?

Es ilusionante que me digas esto. Soy de los jugadores más jóvenes que tiene España a día de hoy y me encantaría ser un referente como lo han sido otros para mí. Estoy en un país donde las expectativas están muy altas porque los jugadores de esta generación así lo han marcado, pero me encantaría estar arriba. Por mí y por la gente que venga detrás, a mí siempre me ayudaron los de arriba, así que también quiero aportar y ayudar a los chicos más jóvenes.

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