Borna Coric, el coloso de los sets definitivos

El croata está demostrando una templanza en los momentos cumbre de partidos igualados que le está haciendo alcanzar registros históricos.

Borna Coric en Montecarlo 2019. Foto: zimbio
Borna Coric en Montecarlo 2019. Foto: zimbio

Muchos eran los que consideraban que sería Borna Coric el joven que primero haría saltar la banca. Lleva años postulándose como un jugador, no ya de futuro esplendoroso, sino con capacidad evidente para legitimarse en la zona noble del ranking ATP. El croata ha visto cómo jugadores como Alexander Zverev, Karen Khachanov o Stefanos Tsitsipas cosechaban resultados de manera esporádica más brillantes que los suyos, y lograban pisar el top-10. Sin embargo, el camino de Borna está siendo más que prometedor. Sin grandes alharacas, encontrando la tan ansiada regularidad y mostrando una madurez poco habitual a los 22 años, que le permite sacar adelante partidos a pesar de no estar desplegando su mejor tenis.

Y es que lo conseguido el pasado año en la Copa Davis 2018 ha sido un influjo de experiencia muy importante para Coric. Hizo demostraciones permanentes de poderío en la última edición del torneo por naciones en su modalidad habitual; jugó 60 partidos oficiales en un 2018 repleto de emociones (título en Halle venciendo a Federer en la final), que terminó más tarde que la mayoría de sus compañeros al ser protagonista de la lucha final por la Ensaladera. Lejos de sufrir la resaca del éxito esperable en un tenista de su edad, Borna está sabiendo capear la dificultad que entraña verse incapaz de jugar al máximo nivel. Las dudas en su juego solo se han plasmado en forma de decepcionantes resultados en Marsella (perdiendo en primera ronda con Herbert) e Indian Wells (primera ronda contra Karlovic). Sucumbir ante Lucas Pouille, en Melbourne, Roger Federer, en Dubái, y Félix Auger-Aliassime en Miami, parecen cuestiones asumibles para un jugador que está en proceso de reencontrarse con su mejor nivel.


La tierra batida puede ser el revulsivo definitivo para volver a considerarle un auténtico contendiente a la gloria. Si algo está claro, es que el croata sabe tirar de orgullo y coraje en los momentos decisivos, y ostenta ese gen competitivo tan importante para alcanzar la gloria. Así lo atestigua el hecho de que haya ocho partidos al mejor de tres sets, y en todos ellos haya salido victorioso. Su tenacidad para vencer a Jaume Munar en el ATP Masters 1000 Montecarlo 2019, llegando a levantar una pelota de partido, fue la guinda a una tendencia que se venía apreciando desde hace semanas. Jiri Vesely, Tomas Berdych y Nikoloz Basilasvhili (en Dubái y en el tiebreak de cada tercer set), Roberto Carballés, Jeremy Chardy y Nick Kyrgios (en Miami y yendo claramente de menos a más en cada encuentro) y en el Principado, Hubert Hurkacz y el citado Jaume Munar, han sido las víctimas de un competidor voraz.

El pasado año, la gira sobre tierra batida no fue especialmente prolífica para el croata. Segunda ronda en Montecarlo, octavos de final en Madrid y primera ronda en Roma, vaticinaban ya una presumible decepción en Roland Garros 2018, que se confirmó con su derrota en la tercera ronda ante Diego Schwartzman, siendo incapaz de ser competitivo y cediendo en tres mangas. Esto le sitúa como potencial top-10 a poco que consiga encadenar victorias, ya que actualmente se encuentra situado en la 13ª posición del ranking ATP. Su siguiente rival en el ATP Masters 1000 Montecarlo 2019 será el francés Pierre-Hugues Herbert, en lo que debería ser un partido asumible para un Borna Coric que quiere construir un éxito sólido y a largo plazo. Si consigue dar continuidad a su buen hacer en los sets definitivos, parece difícil que no lo consiga.

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