Polona Hercog y la virtud de aprender de las derrotas

La eslovena, reciente campeona en el WTA de Lugano, reconoce que perder en Miami ante Simona Halep le hizo ganar confianza para el próximo torneo.

Polona Hercog posa con su última conquista. Fuente: WTA
Polona Hercog posa con su última conquista. Fuente: WTA

Todo éxito guarda un trabajo en la sombra que suele encontrar su llama en un punto de inflexión que pasa desapercibido. En el caso de Polona Hercog, campeona hace dos días en el WTA de Lugano, se dio hace un mes en el Premier Mandatory de Miami, donde tuvo contra las cuerdas a Simona Halep en una segunda ronda que se le terminó escapando por un suspiro. Allí tocé perder, pero la semilla de la victoria fue sembrada para un futuro cercano. La propia jugadora lo explica en este artículo de la WTA.

“Es un comienzo de ensueño para esta gira de tierra batida. Tenía muchas de competir, especialmente después de jugar tan bien en Miami contra Halep. Realmente creo que jugué muy bien, estaba deseando volver a la tierra batida para utilizar ese partido y obtener más confianza. Obviamente, no pensé que podría llegar hasta la final en Lugano, pero acabó siendo una semana increíble, además de comenzar la temporada de arcilla de la mejor manera”, confiesa Polona tras conquistar su tercer título profesional.

“Fue un partido que me dio mucho, recibí muchísimo apoyo de la gente y luego cientos de mensajes positivos, fue increíble. Me sentí cargada de confianza después de ese encuentro, aunque perdiera, no importa, de allí todos los aspectos positivos posibles. Está claro que acabé el partido decepcionada, a nadie le gusta perder, pero jugar ante una jugadora tan constante que convive en el top10 y ha sido número 1 en los últimos dos años, se ha muy complicado ponerla en situaciones difíciles, incluso estar cerca de ganar”, recuerda acerca de aquel duelo.

El premio no lo recogió hasta el primer torneo de tierra de su calendario, donde levantaría un título siete años después. “Lugano es un lugar muy agradable, está justo al lado del lago, por lo que la gente y el paisaje son encantadores. Jugar aquí se hace muy fácil, me encantan los torneos como éste en lugar de otras ciudades mucho más agitadas. Venir aquí es lo más parecido a unas pequeñas vacaciones, sin olvidar que estás haciendo tu trabajo al mismo tiempo”, asegura la de tenista de 28 años.

Su última final databa de Estambul 2018, hace justo un año, donde cayó con honores ante Parmentier. Pero Polona también sacó provecha de aquella derrota. “Lo más importante que aprendí de aquella final en Estambul es a no volverme pasiva en los momentos clave del partido. Esta vez, aunque estuviera deprimida por momentos, sabía que tenía que subir el nivel, ser agresiva e ir a buscar mis tiros. Si esperaba no conseguiría nada porque ella estaba jugando muy bien al final del segundo set y al comienzo del tercero. Jugando de forma pasiva no tendría ninguna oportunidad”, asiente la número 64 mundial.

Con seis finales como profesional, todas ellas en polvo de ladrillo, Hercog sabe que por delante tiene los meses más importante del año. “Crecí en canchas de tierra batida, hasta que tuve 14 años jugué exclusivamente en arcilla. Me siento muy cómoda en esta superficie, se adapta bien a mi juego porque puedo mezclar el ritmo con la velocidad de mi golpe de derecha. Sé que puedo dar más en otras superficies, ya lo hice bien en algunos torneos de pista dura recientemente, pero la arcilla sigue siendo mi superficie favorita”, concluye.

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