Pablo Carreño: “No me pienso acomodar por haber llegado al top10”

Después de perderse seis torneos por una lesión en febrero, el asturiano afronta la gira de tierra batida con la duda de si podrá competir al 100%.

Pablo Carreño, uno de los referentes del tenis español. Fuente: Getty
Pablo Carreño, uno de los referentes del tenis español. Fuente: Getty

La última vez que Pablo Carreño (Gijón, 1991) acabó un partido completo lo hizo dejando atrás una sensación de tormento y rabia que le llevó a pedir disculpas minutos después. Acababa de perder en cuarta ronda del Open de Australia ante Kei Nishikori tras un quinto set dramático donde un error del juez de silla contaminó todo el espectáculo previo. Él no lo sabía, pero aquella sería la última vez que saldría de una cancha de tenis sin dolor en los tres próximos meses.

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Después de Melbourne y su merecido descanso, el asturiano se fue a jugar a Córdoba con la ilusión que siempre atrae la primera gira de la temporada sobre tierra batida. Como cabeza de serie se libró de la primera ronda para luego citarse en los octavos de final con Pedro Cachín, el lugar donde se confirmaron sus peores sospechas. Un dolor extraño bajo la zona del hombro le impidió terminar aquel encuentro y le obligó a quedarse inactivo unas semanas. Unas semanas que terminaron siendo meses. Desde entonces, Pablo sigue buscando la fecha exacta donde su cuerpo y el calendario puedan por fin volver a conectarse. Su inesperada lesión y sus éxitos recientes ocupan buena parte de la entrevista con el único español (junto a Rafa Nadal) capaz de terminar la pasada temporada dentro de los 25 primeros del mundo.

Tres tornos en cuatro meses. Te está faltando suerte esta temporada…

¿Tres? Yo diría dos, el tercero no lo pude jugar. Las lesiones siempre están presentes en el deporte, por eso hay que aprovechar al máximo los momentos en los que sí puedes jugar. Ya tuve problemas al final del año pasado que se han encadenado con el inicio de esta temporada. En mi caso se hace muy complicado al ser un jugador que necesita ritmo de partidos, el hecho de no poder juntar dos meses seguidos jugando es duro a nivel mental.

Hacía mucho tiempo que no tenías un contratiempo así.

En mi carrera he tenido una lesión muy importante con la hernia discal de la espalda (2012) y a partir de ahí tuve lesiones más o menos importantes.

Buenos Aires, Nueva York, Indian Wells, Miami, Marrakech y Montecarlo. Seis torneos son muchos torneos.

Decidimos no jugar Marrakech ni Montecarlo porque iba muy justo, prefiero recuperarme bien y llegar con margen a Barcelona. En el caso de que tampoco podamos llegar allí por ver que no estoy al 100%, el objetivo será intentar llegar a Estoril, donde he pedido una wildcard.

Todo empezó en Córdoba, ¿cómo fue?

Después de Australia me vi jugando muy bien, con mucha confianza, así que nos fuimos a Sudamérica. Entrenando en Argentina me empezó a molestar la zona y resultó ser una rotura de fibras. Intentamos llegar a Indian Wells, sin mucha prisa, pero no estaba recuperado del todo y entrenando se volvió a romper. Es difícil tener esa calma pero hay que tenerla porque sino el problema puede volverse algo más serio.

¿Y jugar con dolor?

Esta es una lesión que te obliga a parar, además es un músculo muy raro el que me he roto, es el subescapular. Al no ser tan común, es difícil obtener la sensación de hasta cuándo puedo forzar. Con el abdominal, por ejemplo, ya lo conozco, o el cuádriceps, el isquio… son músculos que ya sé hasta dónde puedo forzar. Con el subescapular lo que pasa es que ni siquiera los médicos están acostumbrados a tratarlo, así que uno no sabe a ciencia cierta la gravedad que puede tener.

¿Con qué golpe te duele más?

El músculo no actúa directamente, tiene muchos otros músculos alrededor que lo tapan, por eso muchas veces no me molesta, aunque siga estando dañado. Digamos que lo compenso con otros músculos, aunque existe también el riesgo de que se puedan romper.

Por eso paraste en ese partido con Cachín.

Iba ganando 7-6 y me tuve que retirar. El dolor lo traía ya de los entrenamientos, pero si llegamos a saber que era una rotura no hubiera entrado a jugar, obviamente. Allí pensamos que era una sobrecarga, solo me molestaba para pegar la derecha, por eso decidí jugar. Luego vi que el dolor no se iba, ni calentando la zona, hasta que luego me hice pruebas y salió el resultado.

Hablando de lo que sí has podido jugar, el año lo empiezas con un partido terrible en Auckland, tres tiebreaks con Struff en tres horas de batalla. ¿Cómo te afectó esa derrota?

Afectó para bien, si llego a ganar ese partido no sé cómo hubiera llegado a Australia. Fue muy difícil porque llevaba prácticamente sin competir desde el US Open, competir y entrenar no se parecen en nada, esa tensión de un partido en el circuito no es equiparable a nada. La primera ronda la pasé por Bye, la segunda ronda apenas fueron dos juegos con David (Ferrer) y así llegué sin nada de ritmo ante Struff. Los dos jugamos muy bien, pero acabé destrozado, estuve cuatro días con agujetas en todo el cuerpo. El lunes volví a entrenar normal y el martes debuté en Australia con un partido a cinco sets, para calentar (risas).

Los jugadores soléis decir que en esa primera semana de curso el objetivo es coger temperatura. ¿Y ganar?

Claro, yo iba para ganar, cuando digo que me vino bien perder ese partido es entre comillas. Me hubiera gustado ganar, pero igual si lo gano y juego otro partido hubiese acabado peor y, en vez de recuperarme el domingo, hubiera jugado la primera ronda de Australia sin estar al 100%. El objetivo de esos primeros torneos del año siempre es buscar el rodaje y entrar en ritmo. Tener un Grand Slam tan pronto condiciona todo.

Luego hiciste cuarta ronda en Melbourne, por segundo año consecutivo. Se te da bien este torneo.

Últimamente estoy haciéndolo bien, hice partidos muy buenos, a un nivel muy alto, al final ese era el objetivo, volver a rendir a ese nivel después de tanto tiempo parado. Fue una pena no llegar a cuartos de final por primera vez, pero en líneas generales estoy muy contento con mi papel en el evento.

En primera ronda remontas dos sets abajo a Luca Vanni. “Este partido hace dos años no lo hubiera sacado”, dijiste después.

Ahora soy mejor jugador en muchísimos aspectos, sobre todo a nivel técnico y físico. A nivel táctico y a la hora de manejar situaciones complicadas también, o de saber estar en la pista en momentos de bolas de break o momentos de dos sets abajo. Fue un partido durísimo que se me puso muy cuesta arriba, las condiciones de la pista tampoco me eran favorables, pero aun así conseguí pelear hasta meterme en el partido y encontrar esas sensaciones buenas. Un partido de primera ronda que podría haber perdido, lo acabé ganando, sufriendo y acabé llegando a octavos de final. Casi cuartos.

La famosa primera ronda de los Grand Slams…

La famosa primera ronda de todos los torneo, siempre es muy complicada. Obviamente, en los Grand Slams es donde mejor lo quieres hacer, son torneos que dan muchos puntos, mucho dinero, son los torneos más importantes del año. Ahí lo quieres hacer mejor aún.

Tengo que preguntarte por lo que pasó después de perder con Nishikori. Aquello dio la vuelta al mundo.

Sí, a veces estas cosas dan antes la vuelta al mundo que otras noticias más merecedoras de ello. Es algo de lo que no estoy nada orgulloso, las maneras de las que me fui de la pista no fueron las correctas, me equivoqué y me di cuenta nada más llegar al vestuario. En un momento así, con un error tan grande del árbitro, no reaccioné bien, intentaré que si hay una próxima vez no vuelva a pasar.

¿Pero qué pasó en el punto? Todavía hay gente que no tiene claro quién de los dos tenía razón.

El juez de silla, una vez me da el ojo de halcón, tiene que hacer caso a lo que dice el ojo de halcón. No puede rectificar al ojo de halcón, no tiene ningún sentido. Se equivoca dándome el ojo de halcón si él piensa que el punto ya lo había ganado Nishikori y luego se equivoca volviendo a rectificar ese error. Es una acción complicada después de casi cinco horas de partido, pero en ese momento le sobrepasó totalmente y no supo llevar la situación. Cometió un error y luego, en su intento de solucionarlo, cometió dos.

En caso de duda, ¿no hay una regla que dice que el juez de silla tiene la última palabra, incluso por encima del reglamento?

El juez de silla nunca está por encima del reglamento, el juez de silla está para que se cumpla el reglamento.

Lo más justo hubiera sido que se repitiera el punto, aunque no fuera lo correcto.

Quizá en ese momento, si yo lo pienso más fríamente, no me hubiera puesto así y hubiera llamado al referee, que estaba allí al lado. Lo cierto es que Intenté hablar con él pero pasó de mí. Yo creo que solo con que hubiera entrado el referee del torneo en la pista y me hubiera calmado un poquito, seguramente no hubiera salido de esa forma de la pista. Ellos se dieron cuenta del error que había cometido el árbitro, un error gravísimo ante el que prefirieron esconderse para no liarse más.

¿Recibiste algún tipo de disculpa?

Hablé con el tour manager y admitió que hubo un error. Básicamente, lo que admitieron fue que el juez de silla no me tendría que haber dado el ojo de halcón si él piensa que el punto es de Nishikori, tampoco se iban a mojar mucho. Después de casi tres meses, prefiero que no se hable más de esto y sí de las casi cinco horas de partido que tuvimos a un altísimo nivel de tenis. Incluso después de aquel punto de la discordia, los siguientes puntos fueron de gran nivel.

Pero ese altercado hace que ya no los juegues igual.

Me acuerdo perfectamente de ellos, quizá el primer punto lo jugué un poco más valiente por el hecho de estar cabreado, pero estaba bien jugado, fue un resto valiente a un segundo saque de Kei que se me fue por poco. Muchas veces me ha pasado que, en momentos importantes, juego a no fallar y acabo perdiendo igual. La sensación que se te queda después de perder y no haberlo intentado es mucho peor que la de perder habiéndolo intentado.

Se te da bien Australia, pero la gira de marzo tampoco se queda atrás.

Esa gira últimamente se me está dando muy bien, hace dos años hice semifinales en Indian Wells y el año pasado hice semifinales en Miami. Es una superficie que me viene muy bien, la bola bota mucho y no va todo tan rápido como en Australia. Es una pena porque son dos torneos muy bonitos, Miami este año era nuevo y me hubiera gustado verlo, pero creo que tendré más oportunidades. Lo importante ahora mismo es recuperarme de la lesión, ver los partidos por televisión es algo que todavía me cuesta, así que preferí no mirarlo y centrarme en la recuperación.

Cada año que pasa se te ve más cómodo en la pista dura.

Desde el principio de mi carrera. De hecho, los dos primeros torneos ATP que gané fueron en pista rápida y creo que los dos primeros Futures que gané también. La pista rápida siempre ha estado ahí, nunca me ha ido mal, aunque igual en superficies que son demasiado rápidas me cuesta un poco más pero, de normal, creo que tengo suficientes armas para competir en canchas duras y hacer daño a mis rivales. En el tenis actual es muy importante saber jugar ahí.

¿Hay pistas duras más lentas que pistas de tierra?

Es difícil encontrar una pista dura que sea más lenta que una de tierra batida, pero sí que hay pistas de tierra batida que son rápidas. El año que gané en Moscú (2016), por ejemplo, la pista era lentísima, la bola botaba muchísimo. En Indian Wells la pista es muy rugosa y la bola tampoco es tan rápida, aunque también depende de con qué bolas se juegue.

La clave para ser top10 es rendir en todas las superficies y tú lo has hecho.

Bueno, en hierba no (risas).

Pero la hierba en un mes viene y se va.

Ahora mismo para estar arriba es mucho más importante la pista dura que la tierra batida, aunque en mi caso son importante ambas, ya que mucha parte del año la paso jugando torneos en pistas de arcilla. Ahora la gente es mucho más completa, juegan bien en todas las superficies.

¿Eres consciente de lo difícil que es llegar al top10?

Es una cosa muy importante y muy difícil de conseguir, tengo que darle mucho valor. Ojalá que llegue más arriba y si no, cuando acabe mi carrera, el hecho de haber estado top10 tendrá siempre muchísimo mérito.

Tu trabajo te habrá costado…

Un tipo como yo, saliendo de Asturias, un sitio donde no ha habido muchos jugadores, obligado a mudarme a Barcelona con 15 años, lejos de mi familia y mis amigos, dedicándome al tenis y dejando todo lo demás de lado para hacer una carrera… es complicado. Llegar a donde he llegado me da muchísima satisfacción, pero espero llegar todavía más alto. No me pienso acomodar o dejar de trabajar por haber sido top10.

Todo ese sacrificio desde fuera no se ve.

Claro, la gente que no me sigue de cerca o la gente que no ve lo que hago en momentos de lesión, como ahora, no conoce el trabajo que hacemos, pero luego da sus frutos. Es muy difícil estar ahí arriba sin trabajar, solo algún privilegiado se lo puede permitir, pero no es mi caso.

Jugadores como Bautista o Fognini todavía no saben lo que es pisar el top10. A ti con un año y medio muy bueno te sirvió.

El tenis tiene estas cosas por su manera de puntuar. Cuando llegas muy arriba en ciertos torneos puntúas mucho más que siendo constante durante varios años. Hay que aprovechar las oportunidades y yo lo hice, hubo varios jugadores que se lesionaron y conseguí alcanzar las semifinales del US Open, aunque ese mismo año también había hecho semifinales en Indian Wells. Curiosamente, esa temporada no gané ningún torneo, pero fui muy regular, hice grandes resultados en torneos importantes y eso hizo que acabara siendo el 10º del mundo. Todo el mundo quiere aprovechar esas oportunidades, pero no todos lo consiguen. No sé si llamarlo suerte, pero yo sí que pude lograrlo.

¿Hubieras cambiado ganar un par de títulos y a cambio acabar top15?

No […] Hombre, Indian Wells es un torneo muy importante, pero no lo hubiera cambiado por haber ganado Bastad, Hamburgo o algún torneo así a cambio de terminar 15º del mundo. Acabar el año dentro de los diez mejores es algo muy importante, tengo hasta una plaquita en casa que lo demuestra (risas). Eso ya queda ahí para siempre, llegar al top10 es algo muy especial, una cosa que jamás hubiera imaginado.

Yo creo que todos soñáis con algo así.

De pequeño nunca me imaginé ser tenista, imagínate llegar a estar número 10 del mundo.

¿Ahora cuál es tu gran objetivo?

El objetivo es estar ahí arriba. En mi caso, llegué al top10 a finales de 2017, pero es que en 2018 estuve prácticamente todo el año entre el 10º y el 14º del mundo, hasta que me lesioné en el US Open y no pude defender las semifinales, ni siquiera seguir jugando. Ahí me fui al 19º, tampoco me fui muy lejos. Lo más importante es que las lesiones te respeten para poder competir y dar lo mejor de ti en cada momento que estés dentro de la pista.

¿Se puede salvar todavía esta gira de tierra?

Hombre, está claro que los planes que teníamos para esta gira se han visto alterados. Mi intención este año era descansar en Estoril para luego llegar mejor a Madrid y tener tiempo de aclimatarme a la altura, pero se ha torcido todo. Ahora, aparte de tener que jugar muchos torneos seguidos sin descanso, también dejaré de ser cabeza de serie en algunos cuadros debido al ranking, por lo que todo se complica más.

Es jugárselo todo a una carta.

Lo principal es jugar varios torneos seguidos sin que las lesiones aparezcan y, una vez ahí, recuperar lo antes posible el 100% de forma y empezar a remar hacia delante. Hay que pensar en lo bueno que está por venir y no en lo que nos hemos podido perder por las lesiones.

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