Pablo Andújar: “Tengo la misma ilusión que cuando tenía 18 años”

El bicampeón del Challenger Ferrero Open habló con Punto de Break sobre su excelente momento de forma. “Ganar o perder ya no me quita el sueño”.

Pablo Andújar repite título en Villena. Fuente: Fernando Murciego
Pablo Andújar repite título en Villena. Fuente: Fernando Murciego

Espero no estar aquí el próximo año”. Esas fueron las palabras de Pablo Andújar (Cuenca, 1986) en la primavera de 2018 justo después de conquistar la primera edición del Challenger Ferrero Open. Como jugador de primer nivel que es, el objetivo del español era instalarse de lleno en los torneos ATP, pero la vida le llevó de nuevo a Villena doce meses después. La primera vez ganó estando el 602º del ranking gracias a una wildcard de la organización. Este domingo, levantó el trofeo siendo el principal cabeza de serie y asumiendo su regreso al top70. Parece sencillo, pero no lo es.

Minutos después de la entregad de premios, las fotos con su equipo, las firmas a los aficionados, una divertida ruta por la Academia y una visita a las duchas, Andújar nos recibe en el restaurante de la Academia Equelite con el plato de paella ya en la mesa. El tiempo apremia, esta tarde le dirán si su muslo derecho está óptimo para competir, lo cual activaría de inmediato el viaje a Marrakech, torneo donde también intentará defender su trono la próxima semana. Pero antes, no podía faltar la entrevista del campeón del torneo con Punto de Break.

¿Hay algo peor que el viento?

No creo, es algo que tú no puedes controlar y del que dependes continuamente. Lo único que has de tratar es mover mucho las piernas y tratar de meter cuantas más pelotas mejor, al menos así es como yo he encarado el partido. Con estas condiciones no se podía desplegar el tenis que a mí me gusta.

¿Y por qué no se ha parado?

Creo que la regla lo que dice es que si el viento es tan bestia que puede causar algún desperfecto, o hay riesgo de que se le caiga algo encima al jugador, entonces se para por el miedo a que algo as suceda.

A ti no te frena ni el viento.

Estoy muy contento. He empezado la gira de abril muy bien, inmejorable, pero también es verdad que antes no había ganado partidos. Esto me motiva y me da confianza para todo lo que viene después.

No importa que sea un Challenger o un ATP, al final salir campeón es salir campeón, en el torneo que sea.

Totalmente, cualquier persona que sepa de tenis sabe que los torneos Challenger son muy duros, aquí la gente juega muy bien y son exactamente igual de profesionales que los torneos ATP. Quizá, para el que no sea muy entendido, pensará que el hecho de que yo haga ganado aquí es lo normal por ser un Challenger, pero yo sé de la dificultad y le doy muchísimo valor.

Vas a Marbella, ganas. Vas a Villena, ganas. La gente piensa que es fácil pero tú también les das motivos.

Nada, aquí todos juegan muy bien, piensa que se juntan los jugadores jóvenes que están subiendo y algunos grandes jugadores que bajan a este circuito para coger confianza ganando partidos o agarrar puntos. Es una mezcla que hace que los Challenger sean muy duros de ganar.

¿Se puede disfrutar de un circuito en el que nadie quiere estar?

Sinceramente, si me lo preguntas a mí, que tengo 33 años y que he estado más arriba en el ranking, pues me cuesta disfrutar, la verdad. Pero claro, viendo cómo han ido las cosas en mi carrera y lo mal que lo he pasado con las tres operaciones, puedo decirte que disfruto lo mismo sea un Challenger, un Futures o sea una ATP, valoro todos los torneos de la misma forma.

De seguir a este ritmo, pocos Challenger te quedarán por jugar.

Bueno, ahora estoy top70 pero la semana que viene seguramente vuelva a salirme fuera de los cien primeros. Probablemente tenga que volver a jugar Challengers, pero eso no quita que el objetivo siga siendo encarrilar partidos en torneos más grandes. A cualquier tenista que le preguntes te dirá que quiere jugar los grandes torneos.

Empezaste el año jugando cuatro torneos ATP resueltos con cuatro derrotas. ¿Notaste el cambio?

Claro que sí. En el primer torneo me toca con Donskoy y pierdo 7-6 en el tercero, un jugador que juegas ATP y también algún Challenger. En Sidney pierdo con Opelka, que luego ganaría un ATP 250. En Melbourne pierdo con Shapovalov, un tipo que está top20. Por supuesto que hay diferencia de nivel.

Esta noche coges un vuelo y directo a Marrakech. ¿Crees que es lo mejor competir durante tres semanas sin descanso?

Pues no, no lo es (risas). No lo es pero tengo mucha ilusión y eso a veces hace cosas mágicas. El hecho de que se junten tres semanas con tantos partidos es una faena, va a ser muy duro, pero voy con ilusión y eso es lo más importante para encarar un torneo.

De haber sabido que ibas a ganar estos dos títulos, igual te hubieras replanteado el guión.

La carrera del tenis es un ‘vamos viendo’ de manera constante, a veces planificar las cosas no sirve de nada, es muy difícil. Los jugadores que están entre los 50 mejores del mundo sí que tienen la fuerza y la potestad para entrar en todos los torneos, tienen la suerte de poder decidir, pero con jugadores como yo es más difícil armar un calendario.

¿Tenemos noticias de tu pierna derecha?

Esta tarde me hago unas pruebas para determinar si puedo ir o no a Marrakech, aunque yo creo que sí. Si he podido jugar esta final al máximo nivel, quiero pensar que solo es una distensión. De momento quiero ponerle valor a estas dos semanas y tratar de disfrutar, en la medida de lo posible, de haber ganado estos dos torneos. Cada año es una carrera que empieza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre, tu ranking real será el que tengas el 31 de diciembre, ahí es donde aparece la justicia del tenis.

Esta segunda parte de mi carrera es como un extra”, dijiste hace poco en una entrevista. ¿Y si la segunda parte superara a la primera?

Pues no lo sé, lo que sí es que tengo la misma ilusión que cuando tenía 18 años, eso te lo puedo asegurar. Ahora, le gente juega muy bien, esto es muy difícil, pero lucharé por mejorar cada día, como he hecho siempre. Ojalá pase lo que dices, pero no podemos hacer cábalas.

Tú has cambiado mucho desde la última operación.

Un poco sí. Relativizas más las cosas, te das cuenta que el tenis solo es una parte más de tu vida, que no puede ser lo que determine tu vida, eso te pone demasiada presión que luego no es buena para encarar los partidos. En ese sentido sí que he cambiado. Al final, no hay que olvidar que yo estaba fuera de todo esto, he vuelto después de formar una familia en ese transcurso, y eso es lo mas bonito que tengo. Jugar al tenis, sí. Entrenar a full, también. Intento ser cada día mejor y más profesional, por supuesto. Pero el hecho de ganar o perder me deja dormir… e igual hace unos años no me dejaba.

Carlos Calderón, tu entrenador. ¿Qué importante tiene en el tablero?

Es una persona que me me mantiene entrenado, básicamente es eso. Además de acompañarme todas las semanas y ayudarme en todo lo que puede en el aspecto anímico, yo ya sé jugar a tenis y eso Carlos lo sabe. Él me puede ayudar a encarar los partidos, pero donde más me ayuda es a mantener la motivación de los entrenamientos para que pueda sentir que estoy listo y competitivo de cara a los encuentros. Ahí es donde entra la labor de un entrenador que trabaja con un jugador de mi edad. Tenemos mucha complicidad y eso, sumado a lo que ya te he dicho, hace que todo sea perfecto.

Imagínate que acaba la gira de tierra batida y te metes en el top50. ¿Cambiarían tus objetivos?

No te puedo responder a esa pregunta, hacer cábalas sobre lo que va a pasar es un error. Te lo digo porque me ha sucedido en el pasado: ‘¿Y si gano este punto?’, ‘¿Y si me pongo 4-2 en este set?’. Pensar cosas así es lo peor, hay que vivir el presente, pero ojalá que pase, claro. Ahora mismo no me puedo poner ese tipo de objetivos, si tiene que venir, vendrá. Y seré muy feliz.

Entonces ya tengo la respuesta a mi última pregunta. ¿Llegar al top50 o que el Levante se quede en Primera División?

Esa pregunta es una putada (risas) ¿No pueden ser las dos?

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