Thomaz Bellucci: “Seguiré jugando mientras crea que puedo volver al top100”

Más allá de los 200 primeros del ranking ATP, el brasileño lucha en el circuito Challenger por volver a la élite, el lugar que ocupó durante más de diez años.

Thomaz Bellucci en la Academia de Juan Carlos Ferrero. Fuente: Fernando Murciego
Thomaz Bellucci en la Academia de Juan Carlos Ferrero. Fuente: Fernando Murciego

El tenis de alto nivel es caprichoso en ocasiones, tanto es así que un error ajeno puede causar el final de una carrera. En el caso de Thomaz Bellucci (Tieté, 1987), es posible que todavía nos queden grandes episodios por presenciar, aunque su dinámica se empeñe en querernos decir lo contrario. Situado esta semana fuera de los doscientos primeros del ranking, el tenista brasileño pasa por una etapa muy comprometida dentro de la pista, un descenso de nivel que tiene su origen en el verano de 2017.

Justo después de disputar aquel US Open y caer ante Dustin Brown en primera ronda, Bellucci informó de una lesión que le mantendría alejado de las canchas hasta la próxima temporada. Cuatro meses después, supimos que esa ‘lesión’ era en realidad una positivo en un control antidopaje. Según el jugador, había ingerido un multivitamínico contaminado en dosis mínimas, apoyando su inocencia en que fue un hecho sin intención, un error humano. Concretamente, un error de otro humano.

Sus palabras sonaron huecas y la sanción de cuatro meses no se vio alterada. Pero de eso ha pasado ya año y medio y Thomaz sigue con su lucha particular. Obligado a disputar un circuito inferior, el de Tieté no pudo pasar de primera ronda en el Challenger Ferrero Open, aunque cinco días después se ha quitado la espina saliendo campeón en el cuadro de dobles formando pareja con el argentino Guillermo Durán. El hombre que en su día llegara a tocar la puerta del top20, hoy pelea por salir de un túnel del que todavía presiente una luz al final.

Hacía mucho que no te veíamos por España.

No me acuerdo exactamente, sería Madrid o Barcelona, hace un par de años.

Aquí las condiciones te van bien.

Sí, la verdad es que me van bien. Un año en Madrid hice semifinales y en Barcelona creo que hice cuartos de final, son condiciones que me gustan y guardo grandes recuerdos de este país.

¿Qué te parece el Challenger de Villena?

Es un torneo bueno, aunque ya conocía la Academia de Juan Carlos Ferrero, hice aquí la pretemporada en 2007 hace muchos años.

La idea es que algún día se convierta en algo más grande. ¿Le ves muy lejos de los ATP 250?

Creo que todavía tienen que mejorar, sí. Las instalaciones, el tema del hotel que está un poco lejos (30 minutos), pero sobre todo en la infraestructura, necesitan una sala de descanso para los jugadores un poco más grande, al menos si quieren llegar a ser un torneo ATP 250.

Seguro que has estado en algún ATP 250 que esté para bajar al circuito Challenger.

¡Claro que me ha pasado! Hay muchos torneos ATP 250 que no son buenos, con los ATP 500 es más difícil, la mayoría son de alto nivel.

¿Qué torneo tiene la mejor tierra batida del circuito?

Roland Garros y Montecarlo creo que son los mejores, en general toda esta gira tiene torneos con la mejor tierra batida, Roma también, aunque me quedo con los otros dos.

¿Y Madrid?

No, no lo creo. Las condiciones de temperatura y humedad no son buenas en Madrid. Si las canchas están en lugares muy secos es difícil que sea una buena tierra batida, por eso digo que en Montecarlo están las mejores, porque está cerca del mar.

En 2011 hiciste semifinales en Madrid, ahí no te acordaste del mar. ¿Fue tu mejor semana como profesional?

En los Masters 1000 fue mi mejor semana, sin duda, un resultado sorprendente. Jugué increíble esa semana, gané a Murray, a Berdych y luego perdí con Djokovic en semifinales. Le tuve 6-3 y 3-1 arriba para pasar a la final, pero lo mejor era que la otra semifinal era Federer-Nadal. Imagínate: estaban Federer, Nadal, Djokovic y yo (risas). Para mí era un sueño estar junto a esos tres jugadores legendarios.

¿Perder aquel encuentro te hizo perder alguno más?

La semana siguiente jugué en Roma y perdí en primera ronda con Lorenzi, creo que todavía estaba pensando en ese partido (risas).

En Roland Garros 2010 llegas a octavos de final, tu mejor resultado en Grand Slam, pero te toca Rafa Nadal. ¿Tan difícil es ganarle allí?

Mucho, quizá sea uno de los jugadores más difíciles contra los que he jugado en tierra batida. No te regala ningún punto, por eso ha ganado once veces Roland Garros, nadie en la historia lo va a ganar tantas veces.

Siempre fuiste uno de los referentes de esta gira primaveral. De abril a junio, ojito con Bellucci.

En esa época del año me encanta jugar, siempre sacaba uno o dos resultados buenos. Tengo grandes recuerdos de todos estos torneos, sobre todo por la superficie, creo que todavía tengo la oportunidad de volver a ese nivel que siempre tuve.

Es una pena que se esté perdiendo la figura del especialista.

De los que están en el top10, los únicos que tienen un juego de tierra batida son Nadal y Thiem, los otros tienen un estilo más de pista rápida. Hoy en día, todos los jugadores son capaces de jugar en cualquier superficie, todos tienen mucho nivel y las velocidades son cada vez más parecidas.

Y cada vez hay menos torneos en tierra.

Para el tenis es bueno tener variedad, que esté disminuyendo la cantidad de torneos en tierra batida creo que no es bueno, pero también es porque los jugadores no quieren jugar en esa superficie. Del Potro o Djokovic, por ejemplo, casi nunca les verás jugar en pistas de tierra, los torneos saben que si hacen un evento en tierra van a tener muy difícil atraer a ese tipo de jugadores.

Estoy en el momento más difícil de mi carrera”, dijiste en una entrevista hace unos meses.

De lejos, sí. Hace más de un año que no tengo ningún gran resultado, es el peor momento de mi carrera, una etapa muy difícil. Pero también te digo, si no pensara que puedo recuperar mi nivel, no estaría jugando estos torneos, lo hubiera dejado. Me causa mucha motivación seguir jugando y volver a tener la oportunidad de competir en torneos grandes, volver al sitio en el que siempre estuve, diez años entre los cien mejores.

¿En qué momento empiezas a notar el bajón?

El año pasado no empecé mal, jugué bien en Buenos Aires y otro torneo, pero perdí un par de partidos que me quitaron mucha confianza. A lo largo de mi carrera, siempre que iba a los torneos Challenger era para ganar el torneo, si hacía cuartos o semifinales no era una buena semana. En el momento que tuve que volver a jugar Challengers y vi que perdía partidos que antes no perdía, para mí fue un momento difícil. Aquello quebró mi confianza, mentalmente me cambió todo. Hoy día voy a los torneos y sé que tengo que mejorar, todavía no estoy para ganar, estoy en un momento de transición en el que tengo que ganar mucha más confianza.

Ibas a los Challenger solo para ganar, ¿eso no es mucha presión?

Si estás 70 del mundo y haces cuartos de final en un Challenger, apenas sumas puntos, pero era bueno tener ese nivel exigencia, me motivaba. Jugaba con tenistas que, en teoría, estaban a un nivel más bajo de lo que yo acostumbraba, igual jugaba tres Challengers, ganaba dos y luego ya volvía a jugar los ATP. Ahora es distinto, llevo más de un año jugando este circuito y no soy capaz de salir.

La sanción a finales de 2017 tampoco ayudó.

Fue una sorpresa, no estaba preparado para eso. Debido a los errores de otras personas tuve que quedarme cuatro meses sin jugar, fue una etapa muy difícil pero no por el tiempo inactivo, sino por la gestión mental. Siempre hice todo bien, hice todo lo correcto desde que ingresé en el circuito en 2005, hasta que aparece una persona y te acusa de hacer trampas, te señala y te dice que estás haciendo algo ilegal. Mentalmente fue muy difícil aceptar eso, pero ya lo tengo como algo del pasado, intento no recordarlo.

¿No pudiste demostrar tu inocencia?

Yo tenía pruebas de que aquello no había sido intencionado, que había sido un error de otras personas, pero les dio igual. Me dijeron que era mi responsabilidad tener el control sobre esos agentes. ¿Qué responsabilidad puedo tener de un tipo que está en la farmacia haciendo cosas que no puedes ver? Lo tuve que aceptar, sin más.

Jugaste el US Open de 2017 y no volviste hasta febrero de 2018. ¿Qué sentiste?

Cuando volví no estaba jugando mal, sí es verdad que había perdido bastantes puntos y estaba ya 150º, sabía que tenía que jugar bien para no hundirme en el ranking después de cuatro meses sin puntuar. Al principio estuve jugando bien pero no ganaba, aquello hizo que mi confianza fuera bajando y mi nivel fuera detrás. Mentalmente fue más difícil de lo que yo pensaba.

Llegó la ansiedad.

Me metí la presión de ganar más partidos de los que habitualmente ganaba. Antes recuerdo que, si salía del top100, bajaba a jugar un Challenger, lo hacía bien y ya me metía otra vez top70. Ahora mismo estoy top200, así que tendría que ganar tres o cuatro torneos.

Estás 225º del ranking y tienes 31 años. Quizá no sean las mejores cartas, pero estás es una época donde ser veterano es una ventaja.

Tampoco soy muy joven, no hay que esconderlo (risas). Puede que me queden tres o cuatro años más en el circuito, físicamente no me veo mal, así que me veo todavía un tiempo en activo.

¿Te afecta de alguna manera el nuevo circuito Transition Tour?

Ahora no porque no estoy jugando los Transition Tour y ojalá que no me toque. El año pasado sí que me tocó jugar un par de previas en Challengers, pero en general está afectando más a los jugadores nuevos que están empezando ahora. La etapa de los Futures se ha vuelto mucho más complicada, es muy difícil acceder a los Challengers y eso no sé si es bueno, no sé si el cambio ha sido positivo para el tenis.

¿Te pones una fecha límite para volver a la élite?

Todavía no, eso solo me pondría más presión. Imagínate que me pongo un año de límite y en seis meses no gano partidos, la presión que tendría en los últimos seis meses sería insoportable. Seguiré jugando mientras crea que puedo volver al top100, en el momento donde vea que no soy capaz lo dejaré. De momento, todavía creo que puedo controlar estos tiempos.

Llegaste a ser Nº21 del mundo, ¿volveremos a ver al gran Bellucci?

¿Por qué no? Hoy en día hago mucho mejor las cosas que cuando estaba 21º del mundo, tengo mucha más experiencia, más madurez, creo que puedo volver aunque no será fácil. Ahora me toca enfocarme en otros objetivos diferentes, otras cosas que pensar cuando estoy dentro de la cancha, cosas muy diferentes a las que pensaba con 21 años. Tengo que encontrar la motivación que me llevó en su día a rozar el top20.

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