Las 10 conclusiones que deja el Miami Open 2019

Analizamos en profundidad todo lo que ha dado de sí el segundo gran torneo del mes de marzo y cómo puede influir a corto plazo.

Roger Federer, ganador del Miami Open 2019. Foto: zimbio
Roger Federer, ganador del Miami Open 2019. Foto: zimbio

Alcanzar la meta tras un largo viaje genera una mezcla de sensaciones contrapuestas. Alegría por todo lo vivido, nostalgia por las emociones que se dejan atrás y anhelo de nuevas experiencias que hagan despertarse a todos los amantes del tenis, con la ilusión que nos ha invadido estas últimas semanas. El Miami Open 2019 ha sido escenario de diez días repletos de intensidad, emoción, sorpresas, decepciones y buen tenis. Jóvenes despegando, mitos en horas bajas, tenistas en clara proyección ascendente y, por encima de todos, dos nombres. Los de Roger Federer y Ashleigh Barty; ambos han desplegado un tenis catedralicio que les permite salir como campeones del ATP Masters 1000 y WTA Premier Mandatory, respectivamente, erigiéndose en los grandes protagonistas de un torneo remozado cuya nueva instalación con el Hard Rock Stadium de pista central, ha supuesto un influjo de aire fresco a sendos circuitos y a la ciudad. Estas son las diez conclusiones que deja el torneo.

1. Roger Federer, la grandeza infinita de un hombre que mira al futuro a los 37 años.

Se acaban los adjetivos con los que poder definir la gesta de una de las grandes figuras de la historia del deporte. Lo que hace el suizo por el tenis se erige en algo histórico y vital para una sociedad necesitada de referentes. Su legado está mucho más allá de los títulos, aunque con 101 entorchados y 1198 partidos ganados, está cerca de récords que posee Jimmy Connors. Roger vuelve a moverse con la agilidad del 2017, muestra una notable ilusión por seguir ganando y transmite la sensación de tener mucho tenis en su raqueta todavía.

2. Novak Djokovic, los viejos fantasmas de la falta de ambición y ritmo.

Un mes de marzo negro para los intereses del hombre que partía como claro favorito. Da la sensación de que el imperio que estableciera años atrás carece de la solidez para legitimarse en el tiempo. Esa versión invencible del balcánico ha vuelto a diluirse fruto de la falta de confianza, carencia de ritmo o quién sabe si autocomplacencia y dificultad para motivarse con estos torneos. Habrá que estar atentos a cómo gestiona estas decepciones y si es capaz de recuperar su nivel en tierra batida.

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3. Salto cualitativo en masa de las nuevas generaciones.

Rublev, Coric, Tiafoe, Shapovalov y, por supuesto, Aliassime, han dado un notable salto cualitativo en Miami. Pocas veces se había visto una revolución tan general de los jóvenes en un torneo de máximo nivel, amenazando claramente al poder establecido y dejando ver que cada vez están más cerca de poder asaltar la élite. Bien es cierto que sucumbieron en semifinales ante dos veteranos, pero resulta innegable comprobar que la NextGen va muy en serio y puede ser el Miami Open un punto de inflexión.

4. Alexander Zverev y Marin Cilic, en crisis de juego y resultados.

Las cosas no están funcionando para dos hombres llamados a competir por lo máximo, y que tienen ya importantes títulos en su haber. Muy pocos partidos ganados tanto por el alemán como el croata, que están dejando un vacío en la segunda línea llamada a competir contra los grandes favoritos. Tampoco Nishikori está aprovechando la oportunidad de cuajar buenos torneos. Tienen que reaccionar pronto porque su falta de confianza cada vez es más palpable.

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5. Nobleza competitiva de David Ferrer y John Isner

El español ofreció algunos de los momentos más emotivos de todo el torneo. Sus triunfos ante Querrey y Zverev fueron todo un homenaje, tanto propio como al tenis. La capacidad de trabajo, sacrificio y amor por este deporte que desprende David en sus compases finales de carrera, son el mejor reflejo de lo que ha sido su vida tenística. Por su parte, John Isner volvió a demostrar un gran idilio con Miami y es evidente el tremendo mérito que ostenta su trayectoria deportiva, por cómo explota sus virtudes y esconde sus defectos. La manera que tuvo de terminar la final, luchando, aunque estuviera lesionado y siempre con una sonrisa, le honra profundamente.

6. Ashleigh Barty, eclosión definitiva de una jugadora diferente.

En tiempos de pegadores inmisericordes y contragolpeadoras eficientes, surge una jugadora de otro tiempo. Una mujer capaz de acabar en la red con elegancia, de sacar de su zona de confort a cualquiera con un revés cortado inaudito en el seno del tenis femenino, y de desbordar a sus rivales sin necesitar grandes aspavientos. Tiene 22 años y la sensación de que puede ser una tenista que se afinque en el top-10 y coseche grandes éxitos. Un privilegio para el tenis encontrar.

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7. Alternativas constantes en una cima inestable y competitiva.

¿Decepciones de las mejores o sorpresas de la segunda línea? ¿Falta de solidez o competitividad extrema por parte de todas? En esa dicotomía se mueve constantemente el tenis femenino al ver cómo sus puntas de lanza no logran imponer su favoritismo de manera habitual. Osaka, Halep, Kerber, Svitolina, Kvitova, Pliskova... Cada semana rinde a gran nivel una o dos a lo sumo; esta vez le tocó a la joven checa, aunque no pudo culminarlo con un título.

8. Serena Williams necesita descanso y entrenamiento.

Las cosas no terminan de funcionar, y la estadounidense no puede postergar más sus decisiones. El año pasado hizo un sobreesfuerzo tremendo por ser competitiva y no recogió el premio esperado. Ahora parece vagar en un mar de confusión, falta de confianza y molestias físicas. Se antoja difícil pensar que pueda ganar Roland Garros, por lo que no sería descabellado imaginarse a la menor de la saga tomándose unos meses de receso para llegar en plena forma a Wimbledon y conseguir el ansiado Grand Slam número 24.

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9. Garbiñe Muguruza, un despegue constantemente interrumpido.

Cuando parece que las buenas sensaciones están retornando, llega una profunda decepción. Garbiñe sigue lejos de su mejor versión, como si hubiera sido despojada de una magia que no estuviera en su mano recuperar. La española sigue trabajando duro y buscando el equilibrio emocional para sacar adelante partidos comprometidos, pero su tenis no es tan feroz como en años anteriores y transmite una cierta sensación de inseguridad a la hora de asumir riesgos. La tierra batida puede ser el antídoto esperado o la condena a pasar otro año en blanco.

10. Nombres ilusionantes y con estilo particular

El tenis femenino vive un gran momento por el surgimiento de jugadoras sorprendentes en cada torneo. Kontaveit ha sido protagonista esta semana Vondrousova ha representado el poderío de las nuevas generaciones y Hsieh honra al tenis con un estilo de juego tremendamente especial, forjado en la sutileza, el talento y la inteligencia. Bonito para el espectador ver cómo cada semana de competición pueden surgir invitadas a la fiesta inesperadas.

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Huelga señalar cómo un año más se ha prolongado la maldición del tenis español en Miami, siendo Roberto Bautista el que más lejos llegó merced a sus cuartos de final. Además, se ha puesto de manifiesto la dificultad de encadenar triunfos en Miami después de ganar en Indian Wells. Tanto Dominic Thiem como Bianca Andreescu acusaron el esfuerzo realizado en las semanas anteriores, y no pudieron dar continuidad a las excelsas sensaciones de las que hicieron gala en California. Quien mejor rendimiento ha aunado entre ambos torneos, ha sido un hombre de 37 años cuyo mérito no se puede describir con palabras. Roger Federer es el gran protagonista de un mes de marzo glorioso. La tierra batida hará acto de presencia ahora.

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