El huracán Roger toca tierra en Florida

El suizo ofrece un altísimo nivel en su choque ante el ruso Medvedev, al que derrota en dos mangas, con un dominio de los tiempos magistral.

Roger Federer. Foto: Getty
Roger Federer. Foto: Getty

Roger Federer voló hoy sobre el Hard Rock Stadium. El helvético pisó el acelerador en su duelo ante el ruso Daniil Medvedev, al que derrotó por 6-4 y 6-2, dando una clase de calma, inspiración y competitividad, sin altibajos. La movilidad, el buen nivel con el revés, el uso del cortado y de las subidas a la red fulminó mentalmente a un Medvedev obcecado y desconcertado desde el 4-4 del primer set, donde desperdició tres bolas de rotura con 4-5.

Los ocho primeros juegos del primer set fueron de un grandísimo nivel por parte de ambos, que mostraron buena parte de sus mejores virtudes, aderezadas con atrevimiento, convicción, seguridad e inspiración. Comenzó el ruso restando desde muy atrás y transitando con mucha pimienta hacia el ataque cuando encontraba su revés, imponente cuando se monta sobre él. Cada juego dejó entrever la capacidad de ambos para marcar el ritmo de los intercambios y acelerar y mover al rival sin ceder un ápice de terreno.

Sin problemas con sus respectivos servicios, Federer comenzó a cortar más la pelota, a variar alturas y velocidades, siendo muy versátil en sus elecciones, y sobre todo, moviéndose con una limpieza y una liquidez muy difíciles de contrarrestar para Medvedev, quien seguía jugando muy atrás. El suizo comenzó a encontrar líneas para abrir campo y aprovechar espacios vacíos. Pero no fue tanto lo tenístico sino lo mental lo que desniveló la balanza.

Fue con 4-4 cuando el suizo rompió el saque de Medvedev para acto seguido afrontar un 0-40 que solventó con un ace, mucha tranquilidad y una ayuda del ruso, quien en un largo intercambio notó cierto miedo y no se atrevió a ser agresivo mientras Federer le cortaba la pelota. Esa manera de cerrar el set, salvando un 0-40 en contra, significó mucho más que un simple 6-4, el cual, de acontecer de otro modo, no hubiera tenido el impacto que tuvo en el segundo set.

Y es que Federer subió mucho más a la red, encontró fluidez rompiendo de entrada en el segundo parcial, y dominó los ritmos de las jugadas con giros de muñeca fantásticos y una ligereza y decisión en sus golpes que aclaran mucho su panorama y le convierten en claro candidato para el título en este Miami Open 2019.

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