El show de Kyrgios ante Coric dejó momentos increíbles

Imágenes que invitan a la reflexión y que generan una oleada de sensaciones contrapuestas. Risa, satisfacción ante lo distinto, lástima por ver lo que hay detrás de ese comportamiento o rabia por asistir a un talento desaprovechado. Todas las opiniones son legítimas, pero Nick Kyrgios ha vuelto a dejar claro que está dispuesto a dar mucho de qué hablar. Rompió una raqueta y se la entregó a un aficionado que vestía camiseta de los Boston Celtics, soltó improperios hacia juez de silla y público cuando las cosas se le torcían y jugó de manera repetida y obstinada a tirar sus botellas y tratar de que cayeran de pie. Un espectáculo tremendo que también llevó a la pista, protagonizando tweeners de manera constante y en muchas ocasiones, sin necesitarlo, sino por el mero hecho del adorno.




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