Ferrer se regala una noche inolvidable

El español le remonta un set a Zverev en Miami y se cuela en tercera ronda. Hacía diecinueve meses desde su última victoria ante un tenista top10.

El abrazo entre Ferrer y Zverev. Fuente: TennisTV
El abrazo entre Ferrer y Zverev. Fuente: TennisTV

No sabemos cómo será el último torneo de David Ferrer como profesional, tampoco el último partido, pero sí podemos estar tranquilos de que será un final feliz y satisfactorio. Compitiendo, sonriente, mirando de tú a tú a cualquier rival e incluso demostrando que todavía tiene fuelle para dar lecciones a los más jóvenes. Hoy en Miami se pudo ver de qué raza esta hecho este hombre, capaz a sus 37 años de fulminar a Alexander Zverev, número 3 mundial, en la segunda ronda de un torneo donde defendía subcampeonato (2-6, 7-5, 6-3). Un ejercicio de compromiso y corazón por un deporte que se lo ha dado todo y que todavía guarda regalos como éste en sus últimas páginas.

Resulta curioso ver el H2H entre estos dos y encontrar que los dos primeros duelos fueron a parar a manos del español. Vale que uno fue en 2014 teniendo Sascha apenas 16 años y el otro fue en 2016 cuando el alemán todavía no era top20. Sin embargo, muchos pesaron que podría ser Ferrer ese jugador que volviera loco al de Hamburgo convirtiéndose en una especie de bestia negra en sus primeros años en la élite El paso del tiempo demostró que nos equivocábamos, al menos con las hojas más actuales sobre la mesa. Después de aquellas dos victorias llegaría la venganza de Zverev con sus triunfos en Rotterdam 2018, Miami 2018, Valencia 2018, Copa Hopman 2019, Acapulco 2019 y… ¿Miami 2019? Todavía era pronto para cerrar un pronóstico, mucho más estando un luchador incansable en el terreno de juego.

En el primer set pudimos ver por dónde podrían ir los tiro, y es que quince años de diferencia pueden llegar a ser una diferencia demasiado amplia para que ambos contendientes salgan al ring con las mismas armas. Fue un 6-2 engañoso, de hecho, de los dos juegos ganados por David, uno fue al resto. Todavía conocía la manera de poner nervioso al teutón, aunque no contara con la energía ni la entereza para mantenerlo durante una hora de pelea. El devenir de los puntos solía terminar siendo una moneda al aire de Sascha, él decidía si la bola entraba o se marchaba, la clásica ruleta rusa de un primer partido donde todo puede salir bien… o puede salir del revés. De momento la cosa funcionaba para el alemán, ganado el primer asalto y además con temperatura en el cuerpo. Estando Ferrer al otro lado, no se iba a librar de correr.

Aquellas buenas sensaciones le dieron vida a David, que pese a verse inferior en determinadas circunstancias, ya no está en el circuito para sufrir o perderse en estrategias. Aprovechó su momento para colocarse 4-2 en el segundo set, se empezó a barajar hasta un parcial definitivo, pero Alexander tampoco quería entregarle más confianza a su rival. Sabía que no le convenía marcharse a una situación comprometida con un hombre de tantísima experiencia. Calmó un poco su ambición y empezó a carburar la remontada. Primero mejorando su porcentaje con el servicio, luego recuperando el break y, finalmente, poniéndose por delante. Las dobles faltas eran lo único que le impedían acelerar, aun así logró situarse 5-4 arriba.

Pues nada, ahora break y se acabó’, pensarían algunos. No contaron con que una leyenda de 37 años todavía sigue generando pavor a los más jovencitos del lugar. Zverev pestañeó un par de veces, conectó un par de dobles faltas más y, sin darse cuenta, el 7-5 apareció en el marcador. Él, siempre tan favorito en este tipo de partidos, tendría que ganarse el triunfo en un tercer parcial ante un David Ferrer sin nada que perder. Y además, ahora, con la moral por las nubes. Lo que parecía un trámite empezaba a convertirse en una trampa. De hecho, solo con ver el inicio del tercer set muchos cambiaron su apuesta de un extremo a otro.

Eran casi las 04:00 de la mañana en España y lo que nadie esperaba estar a punto de suceder. David Ferrer, a dos meses de su retirada y con casi 38 años encima, iba a eliminar al número 4 mundial en uno de los torneos más importantes del circuito. Diecinueve meses habían pasado desde su último triunfo ante un top10 (Cincinnati 2017, Thiem), tiempo suficiente para anotarse una nueva víctima. Así fue cómo el de Jávea conectó un break en el quinto juego y ya no lo soltó, el trabajo estaba hecho. La emoción del público, de su equipo y de él mismo acapararon todo el escenario. Simplemente nos queda seguir disfrutando de este leyenda y preguntarle un día más en sala de prensa: ‘David, ¿seguro que no te lo quiere pensar mejor?

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