Djokovic aprueba con lo justo

Victoria muy práctica del número 1 del mundo para abrir fuego en el Masters 1000 de Miami. Tomic luchó por llevarse el primer set para luego desaparecer.

Novak Djokovic se estira para alcanzar una pelota. Fuente: Getty
Novak Djokovic se estira para alcanzar una pelota. Fuente: Getty

Desde luego, no fue el partido competido y bonito que se esperaba. Ni siquiera el primer parcial, donde la igualdad fue máxima entre ambos contendientes. Novak Djokovic firmó su primer triunfo en el Masters 1000 de Miami 2019 al imponerse en sets corridos a un Bernard Tomic que solo duró 50 minutos sobre el ring (7-6, 6-2). Podemos decir que el australiano no se mató para llegar a ese tiebreak, ya que el de Belgrado tampoco asombraba con su juego, así que esa pelea en un nivel inferior de los dos le benefició para sacar rédito y otear alguna opción. Dejarlas escapar acabó siendo su tumba deportiva y, por tanto, el oceánico tendrá que seguir esperando el día en el que celebre una victoria ante el balcánico. Al menos, en partido oficial.

La explicación se encuentra en el pulso que Tomic le ganó en la Copa Hopman de 2012, exhibición de inicio de temporada en la que Novak cedió por primera y única vez ante su rival. El resto de encuentros oficiales se zanjaron con victorias cómodas para el europeo. Hoy la historia ni cambiaría, pese a que el devenir del primer asalto bien pudo tener otro final. El número 1 del mundo volvió a mostrarse algo apático y dubitativo, dejando la puerta abierta varias veces para que su oponente le metiera en problemas. Así se llegó a poner 2-3 abajo con un break inesperado. ¿Cuánto tardaríamos en ver su reacción? Nada, al juego siguiente volverían las tablas. Aquel par de minutos fue todo lo que disfrutó el australiano de verse por encima en el marcador, más de lo que muchos hubiéramos apostado.

Porque vale que no estemos ante el mejor Novak, pero mucho más lejos estamos de encontrarnos a una versión notable de Tomic. Perder en la muerte súbita, además de manera clara (7-2), provocó que el partido pasara a un segundo plano y solamente preocupase el marcador. ¿Cuándo vendría el quiebre? ¿Cuántos minutos aguantaría Bernard en pista? La función se había terminado sin ni siquiera completarse los dos actos asegurados, una mala noticia para el espectador que colocaba a Nole en la siguiente ronda prácticamente sin enterarse. El saludo final explicó perfectamente lo que había pasado: uno de los dos jugadores llevaba ya muchos minutos pensando en la ducha.

Por mucho que enfrente estuviera un ex número 17 del mundo al que se le cae el talento innato, todos sabíamos que la fortaleza mental de Beranrd Tomic podía acabar siendo el alfa y el omega de este partido. El australiano quiso luchar por el primer set, hasta que perderlo le hizo olvidarse del segundo. Algo así podría ser el resumen de un encuentro donde el serbio ganó con lo justo, sin demasiados alardes y sin demasiado desgaste. Un aprobado raspado para empezar con una victoria su andadura en el cuadro y quitarse el mal trago de hace una semana en Indian Wells. Ahora su próxima amenaza se llama Federico Delbonis, un hombre que podría servirle de trampolín para encontrar su ritmo y seguir aspirando a su séptimo trofeo en Cayo Vizcaíno.

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