Tipsarevic: "Espero que mi hija pueda recordarme jugando a un gran nivel"

El jugador serbio repasa el tremendo calvario vivido con lesiones, pasando siete veces por quirófano y luchando por seguir compitiendo.

Janko Tipsarevic en Miami Open 2019. Foto: zimbio
Janko Tipsarevic en Miami Open 2019. Foto: zimbio

Sin sufrimiento no hay gloria, pero hay casos en los que la mala fortuna parece cebarse de manera incomprensible. Janko Tipsarevic es el fiel ejemplo de un jugador maltratado por las lesiones, que ha tenido que sacar fuerzas de donde no las hay para levantarse después de cada varapalo. El que fuera top-10 y alcanzara los cuartos de final en el US Open 2011 y 2012, fue un gran animado del circuito durante años, forjando intensas batallas contra algunos de los mejores del planeta. Cuando luchaba por dar un paso más, comenzó un carrusel de lesione graves que le lleva acompañando más de un lustro, y que ha cortado todo amago de resurrección. En el enésimo intento por volver a sentirse competitivo, el serbio se ha presentado en segunda ronda del ATP Masters 1000 Miami Open 2019 y está impulsado por uno de esos intangibles tremendamente poderosos: el amor de una hija.

"Tengo claro que quiero mantenerme en el tenis toda la vida, pero sé que no tendré muchas oportunidades más de que mi hija perciba a su padre como un profesional de este deporte. Ahora aún no es consciente de esto, pero espero que algún día pueda recordarme como jugador de tenis y entienda lo que supone verme compitiendo. Significa mucho que esté aquí conmigo, apoyándome, y eso me da fuerza para alcanzar el objetivo que me he marcado: jugar hasta 2020", asevera Janko, que a sus 34 años ha pasado siete veces por quirófano, para tratar lesiones tan dispares como un tumor en el pie del que recayó, desgarros musculares en un muslo, dolores en las rodillas, problemas en isquiotibiales o molestias en la cadera.

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Ganador de cuatro torneos en su carrera ATP (Moscú y Kuala Lumpur, en 2011 Stuttgart 2012 y Chennai 2013), Tipsarevic apenas ha encontrado continuidad en los últimos años, haciendo un amago de retorno a su nivel en 2017, cuando llegara a situarse como 55 del mundo, pero nuevas lesiones le hicieron reinventarse pasada la treintena. "Me enorgullece que mi hija me haya podido ver compitiendo, porque debe asociar a su padre con una persona impedida, siempre con muletas, saliendo de operaciones", comenta un hombre emocionado tras su triunfo ante Bradley Klahn. "Hubo momentos en que los médicos llegaron a dudar que pudiera volver a hacer alguna actividad física. Sé que hay cosas peores en la vida, pero resulta difícil asumir algo así. Por suerte, soy una persona muy tenaz y luchadora que me impulsa a pelear hasta el final, y eso es lo que me ha permitido volver a sentirme tenista" reflexiona en la web de la ATP un hombre consciente de lo infructuosos que pueden ser sus titánicos esfuerzos.

"Sé de lo que soy capaz, pero no me gusta vivir del pasado. Para mí, la manera que se tiene de acabar una carrera es muy importante y quiero demostrar a todo el mundo que soy capaz de superar muchos problemas y volver a ser un buen jugador. La capacidad de sacrificio puede inspirar a mucha gente y ayuda no solo en el tenis, sino también en otros aspectos de la vida. Estoy contento de haber ganado este partido, pero no es mi meta. Para mí no es especialmente difícil trabajar 11 horas al día en rehabilitación, lo difícil es no poder dedicarme a lo que me apasiona", comenta un Janko que está empleando ranking protegido.

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Su idea es disputar eventos del ATP Challenger Tour con el fin de recuperar confianza y puntos. "No daré por concluido el proceso hasta que no regrese al top-100", declara con rotundidad una de esas figuras que engrandecen el tenis y honran este deporte, transmitiendo lo que significa y el nivel de épica que se puede alcanzar a través de él. Janko Tipsarevic se medirá en segunda ronda del ATP Masters 1000 Miami Open 2019 al español Roberto Bautista, en un partido que puede ser un buen termómetro para calibrar en qué nivel se encuentra. Nunca es tarde si la dicha es buena, y más si se tiene el potencial y actitud de este coloso de las pistas.

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