El tenis español y la maldición del Masters 1000 Miami Open

Ningún español ha sido capaz de obtener el título, a pesar de ser el país más laureado en esta categoría, y haber estado muy cerca.

Rafael Nadal en Miami Open 2014. Foto: zimbio
Rafael Nadal en Miami Open 2014. Foto: zimbio

Resulta imposible triunfar en todas partes. Es la única conclusión que puede extraer de un dato tan peculiar como doloroso. El Miami Open no ha visto a ningún jugador español levantar el título que le acredita como campeón. Cada semana, buceamos en el palmarés histórico de los torneos que se disputan y basta un ligero vistazo para detectar algún nombre ilustre del tenis nacional. La hegemonía de España en el tenis de élite desde hace décadas ha provisto de un bagaje histórico impresionante, que no ha podido plasmarse en uno de los eventos donde más presencia hispana hay. Y es que Miami respira, habla y vive en español. La mayor comunidad hispanohablante de Estados Unidos sigue instalada allí, y la influencia de la cultura española es palpable en ámbitos diversos, desde el arte a la música, pasando por la política y el deporte.

La primera edición de lo que hoy conocemos como ATP Masters 1000 Miami Open, se disputó en 1985, con la Era Open ya consolidada y la profesionalización del tenis en pleno auge. El calendario distaba mucho de la estructura actual todavía, ya que se celebraba el Open de Australia entre finales de noviembre e inicios de diciembre. Philadelphia y Houston eran algunos de los torneos más relevantes de un inicio de temporada pausado, al no haber ningún Grand Slam hasta la disputa de Roland Garros. Fue ahí donde este torneo percibió su nicho, y arrancó en la localización de Delray Beach, con una edición en la que salió vencedor Tim Mayotte, que llegaría a ser séptimo del mundo. En aquella edición, el español que partía con más opciones era Juan Aguilera, pero tan solo pudo ganar un partido.

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Nombres ilustres como Mats Wilander, Ivan Lendl, Jim Courier, André Agassi y Pete Sampras fueron dotando al torneo de la mística que hoy en día posee, pero para encontrar el primer jugador español en alcanzar la final, hay que irse a la edición de 1997. Allí, Sergi Bruguera cedió en tres mangas ante Thomas Muster. Ya en 2003, un Carlos Moyá en un gran estado de forma, desafió a la historia al citarse con André Agassi, pero no tuvo opciones en una final disputada ya al mejor de dos mangas, y en la que sucumbió por 6-3 6-3. Es ahí donde entramos ya en el terreno más conocido, con dos nombres propios que acariciaron el torneo con la yema de sus dedos, y que no pudieron agarrarlo por centímetros. No es una metáfora en el caso de David Ferrer; el alicantino protagonizó uno de los episodios más duros en la historia reciente del tenis, al ver cómo un ojo de halcón mal pedido en bola de partido a favor, le privaba de llevarse el trofeo en el Miami Open 2013, sucumbiendo ante Andy Murray por 2-6 6-4 7-6 (4).

Antes ya lo había intentado Rafael Nadal, que en 2005 vio cómo Roger Federer le remontaba una ventaja de dos sets a cero en favor del balear. Nikolay Davidenko fue su verdugo en el Miami Open 2008 (6-4 6-2) y Novak Djokovic también ejerció todo su poderío para hacer que Rafa no pudiera inscribir su nombre con letras de oro en el palmarés del torneo; fue en las finales de 2011 (4-6 6-3 7-6 (4)) y 2014 (6-3 6-3). El último varapalo sufrido por el tenis nacional fue en la final del Miami Open 2017, con el triunfo de Roger Federer por 6-3 6-4 sobre Nadal. Resulta curioso comprobar cómo a pesar de tener 52 títulos ganados por jugadores españoles de categoría Masters 1000, ninguno haya podido ser en Crandon Park.

El cambio de sede puede erigirse en el revulsivo final para que España, gran dominador en el palmarés de torneos de esta categoría, seguidos por EEUU (48), pueda seguir abriendo brecha y otorgue un homenaje a toda esa comunidad hispana muy identificada con el país europeo y que todavía no ha podido ver ningún español triunfando en su tierra. El Miami Open 2019 no parece la oportunidad propicia; la baja de Rafael Nadal ha reducido mucho las opciones de una Armada que no cuenta con Fernando Verdasco, y en la que el principal baluarte parece poder ser Roberto Bautista, único cabeza de serie de los siete supervivientes españoles que quedan en la segunda ronda del torneo. ¿Quién y cuándo conseguirá romper con esta increíble estadística?

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